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Atajar los desajustes del mercado laboral

Responsable de Formación y Proyectos de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN)

Actualizada 25/05/2017 a las 20:10
  • Javier Iradiel

Se estima que la cuarta revolución industrial acabará con cinco millones de puestos de trabajo. Según el informe The future of Jobs, del World Economic Forum, la digitalización de la industria supondrá la desaparición de 7,1 millones de empleos y la creación de 2,1 millones de nuevos puestos para 2020. Según este estudio, la eliminación de empleos se deberá a la automatización de tareas y a la ausencia de intermediarios, mientras que los nuevos trabajos demandados estarán relacionados con nuevas capacidades y habilidades digitales (ingenieros, informáticos, matemáticos...).

 

El mercado laboral afronta pues un futuro incierto, y ya en el presente se advierten numerosos desequilibrios. Se calcula que en torno a 5 millones de empleos en la Unión Europea no se cubren por falta de personal cualificado, mientras los estados miembros de la Unión cuentan con elevadas tasas de desempleo como consecuencia de la reciente crisis. Un problema del que Navarra tampoco está al margen. Según la EPA, la Comunidad foral tiene 31.500 desempleados, pero numerosas empresas alertan de sus dificultades para  ocupar determinados puestos.

 

Nos podemos preguntar por los motivos que provocan esta brecha y rápidamente encontramos numerosos argumentos que hacen comprensible la misma. Esta situación puede deberse a desajustes entre la oferta de profesionales que lanza al mercado el sistema educativo y la demanda capaz de absorber nuestro tejido empresarial. El modelo educativo está sujeto a rigideces que impiden dar respuesta adecuada a las demandas de profesionales cualificados. Los procedimientos de adaptación de los títulos educativos son más lentos que el ritmo de las innovaciones en las empresas. Frecuentemente, son las empresas las que complementan y finalizan la formación de las personas que han contratado y esto no es lo “ideal".

 

Además, la especialización de determinados sectores, no intensivos en la generación de mano de obra y con baja rotación laboral, lleva a que la cualificación necesaria no sea atendida por el sistema educativo reglado ni por el sistema de formación profesional para el empleo. Son las empresas de estos sectores las que deben preocuparse por cualificar a sus futuros trabajadores, encontrándose con frecuencia en dificultades para contar con proveedores de formación que les puedan resolver su problema. Existen más motivos que pueden ser causa de este desequilibrio: los sistemas de intermediación, en ocasiones, son ineficaces para casar oferta y demanda; la globalización y la era digital hacen que las necesidades sean muy cambiantes; nuevas necesidades que satisfacer; nuevos mercados, etc.

 

Reflejo de todo esto, muchas empresas nos trasladan sus dificultades a la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) para ocupar determinados puestos. Por ello, desde CEN, en estrecha colaboración con el Servicio Navarro de Empleo (SNE), nos planteamos en 2016 abordar esta contingencia, desde la seguridad de que la Confederación, a través de sus asociaciones empresariales, puede acceder e identificar esa demanda no cubierta. Para ello, diseñamos los denominados “itinerarios inversos” o “itinerarios de empleabilidad”, de cara a satisfacer las demandas ofertadas que no pueden ser cubiertas por falta de profesionales con las competencias solicitadas. Se pretendió mejorar la empleabilidad y cualificación de las personas, apostando por mejorar las competencias profesionales de los trabajadores en aras de alcanzar mayores tasas de inserción laboral y una mayor competitividad empresarial y territorial. Se buscó incrementar las posibilidades de encontrar empleo para los desempleados, así como que las empresas satisfagan sus necesidades.

 

El programa comenzó identificando puestos de trabajo que no pueden ser cubiertas en Navarra, definiendo el “gap” de cualificación existente entre lo demando por la empresa y el perfil de entrada que muestran sus candidatos. Para esto, CEN contó con la colaboración de sus 44 asociaciones sectoriales, de sus cuatro asociaciones territoriales y de las asociaciones de mujeres y jóvenes empresarios. Es decir, miembros asociados de la Confederación colaboraron en la prospección e identificación de empresas y puestos afectados, actuando de manera homogénea en cada sector y territorio, cuestión sumamente importante para el éxito de la iniciativa y que solo una estructura organizativa como CEN tiene la posibilidad de abordar.

 

Tras esta fase, se realizó un análisis detallado identificando empresas demandantes de perfiles sobre los que actuar, hasta definir los itinerarios de empleabilidad que conllevarían la consecución de los objetivos de cualificación definidos. Se trató de que en todo el proceso la empresa estuviera presente, participando en la definición de perfiles, así como en el diseño y programación de las actuaciones cualificantes.

 

Para la selección de profesionales participantes en los itinerarios de empleabilidad, se utilizó la red de atención primaria de las oficinas de empleo del SNE y de sus entidades colaboradoras. Asimismo, se utilizaron fuentes de reclutamiento complementarias, en función de la especificidad requerida.

 

Realizados los itinerarios, que combinaban programas formativos diseñados a medida y estancias en las empresas, se trató de casar oferta y demanda bajo diferentes modalidades de contratación: prácticas en empresa o cualquier otra fórmula que permitiera acercar a los usuarios a la inserción laboral y que satisficiera las necesidades de reclutamiento en los perfiles concretos.

 

En total, participaron 351 personas y 231 empresas navarras, a través de once asociaciones empresariales. El resultado de inserción fue realmente satisfactorio. En febrero, 176 trabajadores se habían incorporado al mercado laboral, en una actuación llevada a cabo durante nueve meses. Los perfiles profesionales pertenecieron a diversas ramas: operario de industria agroalimentaria, técnico mecatrónico de industria química, maquinista de procesadora forestal, electricista de montaje y mantenimiento de automatización industrial, mecánico de vehículos industriales… Así, hasta 32 ocupaciones.

 

El Gobierno foral, a través del SNE, ha confiado a la CEN una nueva edición de esta iniciativa, actualmente, en fase de lanzamiento. Esperamos encontrar resultados igualmente satisfactorios para todas las partes, porque, a veces, se trata de convertir en fácil lo difícil, hacer las cosas de manera diferente. Como dice el refranero, “si Mahoma no va a la montaña…”.


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