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TRADICIONES

Sangüesa revive el medievo y entroniza a la Reina de la Faba de 2016

  • La localidad celebra este sábado la entronización del Rey de la Faba, en esta ocasión una niña, Lucía Pérez

La sangüesina Lucía Pérez Lacosta,  Reina de la Faba 2016

La sangüesina Lucía Pérez Lacosta, Reina de la Faba 2016

Lucía Pérez y Fernando Hualde camino al ayuntamiento de Sangüesa junto a dos trompeteros.

javier sesma
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Actualizada 16/01/2016 a las 13:49
  • efe. pamplona
La localidad de Sangüesa retrocede este sábado a la Edad Media y sirve de marco para la ceremonia de entronización del Rey de la Faba, en esta ocasión una niña, Lucía Pérez, quien protagonizará la antigua costumbre de encarnar por un día al rey de Navarra.

Se trata de una tradición instaurada en Navarra en la Edad Media por la corte de los Teobaldos y recuperada por la peña Muthiko Alaiak en 1964, de forma que todos los años, poco después del día de Reyes, una localidad navarra, este año Sangüesa, se llena de juglares, damas, nobles, clérigos y otros personajes propios de una corte medieval.

Según han informado desde la organización, este año la Reina de la Faba será Lucía Pérez, elegida para el trono el pasado 12 de diciembre, al encontrar el haba oculta en la porción que rosco que le correspondió en suerte tras compartir mesa con otros once niños de la localidad.

Revivieron así la costumbre de la corte de los Teobaldos, procedentes de la región francesa de Champaña, que acostumbraban a ofrecer el día de La Epifanía (celebración de los Reyes Magos) una comida entre los niños más necesitados.

Todos los asistentes recibían una porción de rosco, en el que previamente se había introducido un haba y el niño que encontrara el haba en su ración sería proclamado monarca por un día.

Entre 1381 y 1439 se coronaron Reyes de la Faba en localidades como Pamplona, Sangüesa, Puente la Reina, Tafalla, Estella, Olite o Tudela ya que la fiesta se desarrollaba siempre en el lugar donde estuviera el soberano y, en su ausencia, la soberana.

La historia moderna del Rey de la Faba comienza en 1920. Aquel año, la fiesta tuvo lugar en el Círculo Carlista de la plaza del Castillo de Pamplona y fue nombrado rey el hijo de un socio necesitado.

Posteriormente, se hizo cargo del evento la sociedad pamplonesa Muthiko Alaiak que contó con el patrocinio, hasta su desaparición, de la Real Cofradía del Gallico de San Cernin.

En aquellas primeras ediciones del siglo XX, se elegía a un niño de la Casa de la Misericordia que hubiera tenido buena conducta y que realmente lo necesitara.

Pese a que desde mediodía Sangüesa vive este sábado los prolegómenos de la fiesta, para la que las calles acogen pregones, música, danzas medievales y peleas de guerreros, el acto principal comenzará a las 18:30 horas en el Convento de San Francisco y pondrá en escena la ceremonia que reproduce fielmente la coronación del rey navarro Carlos III.

Participan en ella representantes de los tres estamentos del reino, el clero, los nobles, y el pueblo (este último representado por los infanzones), quienes exigen a quien va a ser rey, en la primera parte de la ceremonia, que jure lealtad a los fueros, que se comprometa en su defensa, y que no solo los conserve, sino que los mejore si fuera posible.

Le juran fidelidad y lealtad, condicionada siempre a la que él tenga respecto a los fueros de Navarra, y así lo hace quien va a ser coronado rey, quien en la segunda parte de la ceremonia se compromete públicamente guardar y mejorar los Fueros, Usos, Costumbres y Libertades de Navarra.

Una vez cumplidos con todos los juramentos y compromisos por ambas partes, será el momento de coronar y proclamar a la nueva reina, quien recibirá la unción con los santos óleos y la bendición del Obispo; y la espada, para que defienda la cristiandad.

Se le hará entrega de la corona real, para que igual que esta está llena de adornos y piedras preciosas, quien la porte se vea adornado de virtudes y obras buenas; y recibirá el cetro real, para que rija sus destinos, corrija a los malos, y purifique a los buenos.

Vestida ya con todos sus atributos,y en presencia del clero, Lucía Pérez se colocará sobre el pavés, momento en el que representantes de los nobles y de los infanzones levantarán el escudo a las voces unísonas de "¡Real!, ¡Real!, ¡Real!" y mantendrán al rey en alto mientras suena el himno de las Cortes de Navarra.



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