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Sangüesa / Zangoza

La colonia de Aragón colorea Sangüesa

  • La Colonia de Aragón en Sangüesa reeditó su fiesta en el día del Pilar. Son unas 200 personas las que sustentan la jornada que reúne a cientos de personas con origen o raíces en la comunidad vecina

Los porches del ayuntamiento acogieron la exhibición de bailes.

La colonia de Aragón colorea Sangüesa

Los porches del ayuntamiento acogieron la exhibición de bailes.

JAVIER SESMA
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15/10/2015 a las 06:00
  • pilar fdez. larrea. Pamplona.
Cuentas de las que se suman con los dedos dicen que tres cuartas partes de los 5.000 habitantes largos de Sangüesa tiene relación con la vecina Aragón. O han nacido allí o de allí eran sus padres, o sus hijos.... Y no anda desencaminada la estadística de la calle. Son cientos los sangüesinos de sangre maña y buena parte participó en los actos de la Colonia Aragonesa, donde arroparon a la virgen del Pilar que tanto quieren, y colorearon las calles con el folclore baturro.

La fiesta es ya una más en el calendario local. Y la han confeccionado los propios vecinos, con pocos más recursos que la ilusión de recordar en el día del Pilar aquello que les une. Buena parte de los aragoneses en Sangüesa procede de localidades vecinas, del entorno de Sos del Rey Católico. La incipiente industria de Sangüesa atrajo a muchas familias en los años 50, niños que se criaron en Navarra, pero que nunca perdieron sus raíces. Con este propósito, dos vecinos iniciaron una procesión que luego se aderezó con otros actos. Lo cuenta bien Luis Ruiz Zalba, uno de los que les tomó el relevo, junto a Jesús Machín, fallecido en el último año y a quien ayer, entre otros, se recordó en la eucaristía. “Algunos pensaban que era una locura, que la gente no pondría dinero para una fiesta. Pero salió adelante y ya llevaremos más de quince años”, calculaba en los porches del ayuntamiento, donde el grupo Collada de Uriel, joteros de Jaca, interpretaba bailes regionales.

Como otros tantos, Luis llegó a Sangüesa niño. Tenía 6 años. Eran cinco hermanos y los padres y procedían de Urriés, pueblo apenas distante dieciocho kilómetros que ronda el centenar de habitantes. “No había posibles y buscaban una vida mejor”, rememora años difíciles.

Un año en cada iglesia

Pero sonríe, sobre todo por lo que han conseguido. Él está casado con una sangüesina y todos participan de la fiesta. “Fíjate que decidí involucrarme cuando me comentó mi mujer que no había gente para llevar las andas en la procesión. Yo estaba cazando, recuerdo. Le dije que no volvería a pasar. Habíamos portado las andas desde niños”, apunta. Y tanto que no volvió a suceder. Además, con los donativos de los vecinos confeccionaron un nuevo manto a la Virgen, la vistieron y la engalanan de flores cada 12 de octubre. Todo lo costean los socios y aún tienen un remanente.

La Virgen lucía ayer en el altar de la iglesia de Santiago, donde se celebró la eucaristía. Pasa un año en cada una de las dos parroquias, de modo que el domingo por la tarde hicieron el traslado desde Santa María. Presidió la misa José María Martinicorena y concelebraron Juan Mari Iso y el padre capuchino Miguel Ángel Osés. En la ceremonia se pidió también por los empleados de Correos y Telégrafos y por la Guardia Civil. Fue una misa cantada baturra, que llenó de emoción un templo a rebosar.

Se inició después un pasacalles con música aragonesa hasta los porches del ayuntamiento, donde se habilitó un escenario para la exhibición de bailes. Mª Antonia López, también integrada en la organización, subrayó la buena disposición del ayuntamiento que, entre otras facilidades, les cede el salón de plenos para que los miembros del grupo folclórico se puedan cambiar... “Siempre se portan muy bien y nos brindan apoyo”, destacó Mª Antonia. Ella es natural de Sangüesa, pero su madre procede de Lobera de Onsella. Se llama Eusebia Martínez Pueyo, tiene 81 años y lleva 68 en Sangüesa. Llegó para servir, como muchas en su generación. “O ibas a la capital, o a donde había algo de vida”, explicaba Eusebia que no se quita “ni para dormir” la medalla de la virgen del Pilar. Se casó en la localidad y allí criaron a la familia. Pero nunca han dejado la relación con el pueblo, a unos 32 kilómetros de Sangüesa. Tampoco Charo Guajardo Palacios, de 62 años. Es natural de Zaragoza y vive en Sangüesa desde que se casó con un vecino de Lobera.

Un centenar de personas se reunió a comer en el hotel Yamaguchi. También allí el grupo Collada de Uriel amenizó la sobremesa. Y para fin de fiesta tenían previsto sortear un televisor y seis jamones. Hoy recordarán en una misa a los socios fallecidos.



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