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La guerra que redujo Aezkoa a cenizas

  • Un nuevo libro repasa las consecuencias que tuvo para el valle pirenaico fronterizo con Francia la Guerra de la Convención, que tuvo lugar a finales del siglo XVIII y que, entre otros hechos, dejó decenas de casas incendiadas

De izquierda a derecha: Jose Etxegoien Juanarena, Mikel Iriarte Lorea, Luis Eduardo Oslé Guerendiain y Santiago Lesmes Zabalegui.

La guerra que redujo Aezkoa a cenizas

De izquierda a derecha: Jose Etxegoien Juanarena, Mikel Iriarte Lorea, Luis Eduardo Oslé Guerendiain y Santiago Lesmes Zabalegui.

ASER VIDONDO
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25/09/2015 a las 06:00
  • ASER VIDONDO. Pamplona.
La escuchó hace medio siglo y está claro que esa historia le caló hondo. Fue de boca de su maestro en la escuela de Abaurrea Alta, Victoriano Lazkoz Zarranz, de quien conoció un capítulo clave de la historia europea, uno de sus numerosos conflictos bélicos, pero que acabó por afectar de forma particular a su valle, el de Aezkoa. Y hoy, fruto de su inquietud, a sus 70 años, Mikel Iriarte Lorea acaba de publicar un libro que repasa de forma concisa los hechos que acaecieron en aquel momento de la historia. Titulado Consecuencias de la Guerra de la Convención en el valle de Aezkoa (1793-1795), recoge algunos datos reveladores como que hasta 183 casas de ocho de los nueve pueblos del valle ardieron a manos de los franceses.

“Esta guerra pilló de lleno al valle de Aezkoa por su posición fronteriza y lo dejó prácticamente hecho cenizas”, valora el autor de la obra, que ha contado con la colaboración de otros tres estudiosos que aportan su granito de arena a este libro que, principalmente, recoge la transcripción de documentos ligados a este conflicto bélico recopilados por Iriarte en el Archivo General de Navarra y en el Archivo Diocesano. Así, el escritor Santiago Lesmes Zabalegui ha redactado el prólogo; el historiador local Jose Etxegoien Juanarena describe cómo era el valle entonces; y el historiador Luis Eduardo Oslé Guerendiain narra cómo se desarrolló la guerra en Navarra en general y en Aezkoa en particular.

Esta Guerra de la Convención, según recuerda el autor, llegó tras la Revolución Francesa de 1789 que derrocó al rey Luis XVI y una vez los intelectuales asumieron mediante una asamblea (la Convención) la representación de todos los poderes del país. Primero mediante propaganda y luego con el ejército, trataron de introducir la revolución en la Península Ibérica, pero el rey Carlos IV de España y VII de Navarra, para impedir que se le destronase, desplegó su ejército a lo largo del Pirineo, haciendo frente al francés en plena frontera, y evitando a la postre la invasión, que no acabó ni llegando a Pamplona en el caso navarro. El ataque desde España se dio en 1793, con la réplica francesa en 1794, en cuyo mes de octubre se quemaron precisamente las casas en Aezkoa.

“Las afecciones se dieron en todo el Pirineo, sobre todo en Cataluña, Navarra y Guipúzcoa. Y en Navarra, aparte de Aezkoa, hubo cuantiosos daños y quemas de casas en Ochagavía, Valcarlos, Zugarramurdi, Urdax... Fue muy duro para sus habitantes”, reconocen los autores.

Dos años de trabajo

El libro es una autoedición de 300 ejemplares y consta de 243 páginas más una serie de mapas de la zona. Está ilustrado por Benito Goñi y se venderá a 16 euros en la librería Gonzalo de Pamplona, así como en puntos del valle de Aezkoa. Ha supuesto dos años de trabajo.

“Es una recopilación de hechos, a través de documentos, que la gente en general hoy desconoce, pero que marcó la historia del valle. Apenas había alguna tesis sobre la guerra, pero a nivel de toda Navarra”, resalta Iriarte. También, aparte de casas, se quemaron y arrasaron las reales fábricas de municiones en Orbaizeta y Eugi, decenas de bordas y graneros, o las iglesias de Garaioa y Abaurrea Baja.

La guerra, que llevó a que los aezkoanos tuvieran que dejar inicialmente sus pueblos ante la entrada de franceses, aprovechando estos así para incendiar sus casas y acabar con muchas de sus pertenencias como ganado o trigo, dejó una Aezkoa tocada y a unos vecinos en la miseria. Durante años, tras la contienda, a la que siguieron además la Guerra de Independencia y las guerras carlistas, muchos aezkoanos vivieron entre las paredes ruinosas de sus antiguas casas, “en chamizos”. “Tardó mucho en recuperarse y reconstruirse todo. Se reclamó mediante listados de daños ayuda la Diputación, pero no había ni un real. Así, y esencialmente gracias al apoyo de unos con otros, al auzolan y al comunal, todo fue poco a poco arriba y a mediados del siglo XIX Aezkoa alcanzó su máximo demográfico, con 3.500 habitantes”, recuerdan los autores. Hoy son apenas 900 los empadronados.


  • Gustavo VIGNAU
    (02/10/15 23:55)
    #1

    Conozco de la guerra, de la poco se habla, mis ancestros de Saint Étienne de Baïgorry, participaron por Francia, en esa guerra, mi cuarto abuelo, su padre, y hermano, todos, participaron, conocidos como los chausseurs Basques.

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