El valle de los cencerros

  • Los malos espíritus quedaron ayer ahogados por el sonido de los 54 "joaldunak" de Ituren, su barrio de Aurtitz y Zubieta en un itinerario de hermanamiento entre ambas localidades que se elevó sobre Malerreka como un signo de distinción del Carnaval

NATXO GUTIÉRREZ . ITUREN

Publicado el 31/01/2012 a las 01:01

Las tradiciones se alimentan de compromisos legados. La fidelidad empuja en Carnavales a vecinos de Ituren, Aurtitz y Zubieta a mezclarse en una corriente sonora que discurre paralela al río Ezkurra en un acto de entendimiento que alcanza la categoría de espectáculo. Más allá del poder cautivador de la manifestación acústica, prevalece una voluntad común por perpetuar una costumbre añeja, difundida a golpe de riñón con cencerros colgados a la espalda. Los 4 kilómetros de distancia entre Ituren y Zubieta quedan ensamblados por un código que, enmarcado en un paraje verde salpicado de robustas casas, se eleva como signo identitario de esta parte de Malerreka. En su conservación prima un sentimiento innato de quienes se ven, tal día como ayer, animados a vestir con abarcas, pantalón mahón, enaguas, vellón y ttunturo, de forma cónica, en la cabeza. "Esto es parte de la vida", sentencia Juanjo Erregerena Bera, con más de 30 años a sus espaldas como portador de cencerros. El valor sentimental, que expresan los más veteranos, se aprende desde joven en el círculo de los joaldunak,por que, como dice Egoitz Gorrosterazu Elizagoien, de 19 años, "se siente que es tuyo. Cada año dan ganas de tocar de nuevo".

Su pareja en el recorrido de ayer, Cristopher Álvarez Giraldo, es modelo de aprendizaje de costumbres. Recaló en Ituren hace 9 años como oriundo de Colombia para participar desde hace 6 en la propagación sonora del Carnaval. "Cristopher tiene mucha altura y toca muy bien. Es un joaldun elegante". Quien ensalzó sus virtudes fue Eusebio Fagoaga Oyaregui, infatigable en encomiendas ocultas a simple vista pero no por ello innecesarias. Amén de atender a invitados, ayer recorrió el pueblo en la puska biltzade recaudación de alimentos donados por vecinos. Además se afanó en la preparación de los joaldunakcon la sujección con cuerdas de los cencerros. No pudo sino significar el desinterés de una charanga, Kuskuxa,"que desde hace 20 años acude a Ituren sin cobrar". En la misma figuró Fermín Garaikoetxea, habitual en el carnaval de Lantz.

La fusión de Latsaga

El recibimiento de Ituren a Aurtitz y Zubieta se escenificó en el barrio de Latsaga, luego de que el Hartza(Oso) se sumase a la comitiva como otro elemento característico. A partir de este instante, el séquito se transformó en una doble hilera de 54 joaldunak,distinguidos por atuendos y cadencias diferenciados. Camisa blanca con el vellón sujeto a media altura caracterizó, por ejemplo, al grupo de Zubieta. El descenso hasta el centro urbano de Ituren fue acompañado de figurantes de rostro cubierto e indumentaria llamativa. Ya en el pueblo, las carrozas pusieron el toque esperpéntico.

Zubieta oficiará hoy de anfitrión en la segunda secuencia de un Carnaval anclado en una tradición sonora.

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