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fiestas de invierno

Lluvia de carnaval en el Bidasoa

  • Elizondo y Santesteban se sumergieron en la fiesta del disfraz

'Las Brujas de Zugarramurdi' participaron en el escaparate rodante de Santesteban

Lluvia de carnaval en el Bidasoa

'Las Brujas de Zugarramurdi' participaron en el escaparate rodante de Santesteban

DN
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04/03/2014 a las 06:01
  • N.G. Santesteban/Elizondo
La lógica del tiempo, no sujeta a canon científico alguno, asocia al Carnaval a la crudeza del invierno en las semanas previas al rebrote de vida de la primavera. Por eso no es extraño que este sábado lloviese y que las desapacibles condiciones tratasen de deslucir una fiesta caracterizada por el desparpajo, la imaginación y, sobre todo, el color. En Elizondo como en Santesteban brilló la amalgama de tonalidades con un escaparate de escenas que fue, por su diversidad, una alegoría del mundo.

El conjuro más eficaz de Las Brujas de Zugarramurdi, recordadas "por ser actualidad" por la cuadrilla del bar Titi en Santesteban, no tuvo efecto disuasorio en la amenaza hecha realidad de un cielo encapotado. El as del remonte, Koteto Ezkurra, participó del akelarre imaginario ideado por su grupo de 40 integrantes, entre adultos y niños: "Las Brujas de Zugarramurdi están de moda", observaba antes de sumergirse en la pasarela urbana y de someter su disfraz al criterio de la nutrida concurrencia apostada a ambos lados de las arterias urbanas.

La alta respuesta de participación, con más de 40 montajes rodantes, arrancó de su reflexión una valoración aprobatoria: "En 15 años, el Carnaval ha ido a más". En su propia familia encuentra un ejemplo de implicación, con su hijo de 5 años como miembro de una comitiva.

En la creación de carrozas no hubo escatimación de recursos manuales para asombrar al público con estructuras de gran tamaño. Astérix, Obélix y sus conciudadanos del reducto infranqueable de la Galia se pasearon sobre un montaje de "tres metros de ancho por seis de largo".

Justo detrás desfiló Heidi y sus ovejas para abrir paso a un recolector, autoproclamado Robasetas, con el fruto de su cosecha demostrado en disfrazados con toque micológico. Aguas abajo del Bidasoa, convertido en Baztan, el color despuntó también sobre el decorado gris del mal tiempo con toda una suerte de episodios pintorescos, representados con ingenio y chispa.



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