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Uitzi

Carnaval entre la nieve de enero

Una semana después de lo habitual, pero casi un mes y medio antes de carnaval, Uitzi celebró este fin de semana su tradicional y tempranero pasacalles de disfraces. Pese al frío y la nieve, los vecinos ofrecieron un gran espectáculo de color

Fotografías del pasacalles de disfraces de esta localidad navarra.

Carnavales de Uitzi

Carnavales de Uitzi 18 Fotos

Carnavales de Uitzi

Fotografías del pasacalles de disfraces de esta localidad navarra.

Jesús Garzaron
Actualizada 22/02/2017 a las 09:46
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  • M. Hidalgo/C. eslava

Pintores y payasos, indios y vaqueros, policías y villanos, héroes y princesas. El pueblo de Uitzi, en el valle de Larraun, comenzó el año con su tradicional carnaval, el conocido como el más tempranero de la comunidad foral. Los más valientes del escaso centenar de habitantes de la localidad, no dudaron en salir a la calle a pesar del agua y el frío.

La fiesta comenzó el sábado con una comida popular en la sociedad del pueblo y más tarde, volvieron a la mesa, aunque ya engalanados, para la cena. Al ritmo del DJ, uitzarras y visitantes disfrutaron de la noche del sábado hasta primeras horas de la mañana. Y aún no era mediodía cuando unos cuarenta vecinos madrugadores se abrían paso entre montículos de nieve para realizar la ronda del pueblo. Para los uitzarras no es extraño pasar un carnaval nevado, y según indicaron los mayordomos de este año, Unai Ijurko Saralegi, de 45 años, e Idoia Machiñena Vicente, de 38 años, “el mal tiempo nunca les ha impedido ni les impedirá celebrar sus carnavales”. Unai Ijurko señaló que “los carnavales son una fiesta familiar en la que se juntan amigos y familia, que son capaces de ver a gente con la que no coinciden durante el año, y que les da igual si el tiempo es malo o bueno, o si son los primeros o últimos, solo quieren celebrarlos juntos”.

La ronda del pueblo o puxka biltze consistía en un cortejo guiado por los mayordomos, quienes convidaban a sus vecinos a caramelos y vino a cambio de alimentos y dinero para sufragar los carnavales. Durante este recorrido, paran de casa en casa, y en estas les ofrecen alimentos: desde patatas y nachos hasta una riquísima morcilla o una crujiente txistorra, pasando por todo tipo de quesos, aperitivos y dulces.

Y aunque la tradición del pasacalles sigue vigente, Idoia Machiñena destacó que la tradicional comida del domingo se ha suprimido, y el cortejo va directo al café y al postre. Ambos mayordomos aclararon que la única novedad de este año, ha sido comprar telas y sombreros para aquellos a los que de pereza disfrazarse en casa.

No había dado la una de la tarde cuando ya se acercaban a su cuarta casa, niños y adultos dejaban sus paraguas a la entrada para disfrutar de la hospitalidad de sus vecinos. Los primeros pronto se cansaban e iban a jugar con la nieve, los segundos cantaban, reían y disfrutaban de la buena mesa y la mejor compañía.

La jornada terminaba con la ronda de café y pastas en la sociedad del pueblo, donde los mayordomos hacían las cuentas de este ajetreado y divertido fin de semana. Ayer domingo, tras finalizar con la parte económica, se cerraba la jornada con un último acto, la elección de los mayordomos para el siguiente año.

 

Uitzi comparte este año el podio por primera vez




Retrasar una semana su habitual fecha de su carnaval, ha hecho a Uitzi dar el pistoletazo de salida a la festividad en Navarra junto al pueblo de Eratsun. Sin embargo, ser los primeros en celebrar la época carnavalesca nunca ha tenido para los vecinos ninguna prioridad. Los mayordomos Unai Ijurko e Idoia Machiñena no sabían que Eratsun había iniciado también la fiesta. “Aplazamos la fecha por su proximidad con el día de Reyes”, explicaban. Lorenza Gorostiegui y Gracia Ariztimuño, de casa Gurutzalde, señalaban que “el carnaval se hace por y para los vecinos” y “sin otro interés”, al igual que en sus comienzos. Y es que, antiguamente, los jóvenes del pueblo solo podían celebrarlo en la época navideña. “Trabajaban como leñadores en los Alpes franceses o suizos, y no les quedaba más remedio que adelantar la fecha para poder disfrutar de la fiesta”. En la actualidad, y aunque la situación laboral es distinta, se ha decidido mantener esta particular tradición.

“Lo que sí que ha cambiado es la recogida de alimentos”, explicaban las vecinas. Aunque la donación de dinero se mantiene, “el comer caliente ya no es tan importante como antes”, apuntaban. “Cada casa tenía su especialidad, como el caldo o el chocolate, pero ahora simplemente se va picoteando de una parada a otra”. Así, los embutidos, las chuches e incluso los bombones, se han hecho ya un hueco en las mesas de las casas de la localidad. Este es el caso del anfitrión José Antonio Martinperena Sagastibeltza (casa Martinperena), que lleva “toda la vida ofreciendo el almuerzo a los vecinos de Uitzi”. “Somos cuatro hermanos (de nueve) los que mantenemos el ritual que heredamos y abrimos cada año las puertas de nuestra casa”.


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