ZONA MEDIA
El toque artesanal de las ferias
- Las ferias de febrero de Tafalla llevan hasta la ciudad del Cidacos a un buen número de artesanos que muestran a vecinos y visitantes cómo elaboran sus productos
Publicado el 12/02/2012 a las 02:00
EL origen de las ferias de Tafalla se remonta al siglo XV. Fue en el año 1418 cuando el rey Carlos III El Noble concedió a la ciudad del Cidacos el privilegio de celebrar ferias. Un privilegio que se ha convertido ya en una tradición que, durante cuatro días, consigue redibujar la estampa habitual de Tafalla. La localidad se convierte en punto de encuentro de artesanos procedentes de diversos puntos de la geografía nacional y local que llegan a la ciudad del Cidacos para mostrar su trabajo.
José Fernández Coll es uno de los habituales en esta feria de febrero. Perteneciente a la tercera generación de toneleros de San Adrián, se define como uno de los veteranos de la feria de artesanía. Según cuenta, lleva 31 años acudiendo a la ciudad del Cidacos para mostrar los toneles que elabora "en sus ratos de ocio". Ahora, expone su trabajo en el frontón de escolapios, donde se reúnen todos los artesanos. Sin embargo, recuerda los tiempos en los que la feria de artesanía se colocaba en la plaza y cómo, después, se trasladaron al ferial. "Siempre vengo a esta feria, no tanto por las ventas que no son muy grandes sino porque me sirve de escaparate ya que es una cita que congrega a mucha gente de distintos puntos de Navarra", cuenta este profesor jubilado de la Escuela de Artes y Oficios de Calahorra.
A su lado, Santiago Mayordomo Cea se afanaba en dar los últimos retoques a un bastón. Residente en Corella, aunque natural de Tolosa, este artesano lleva siete años seguidos acudiendo a la feria de Tafalla. Pero lo hace sólo para mostrar sus bastones ya que no los vende. "Forman parte de mi colección particular, en la que empecé a trabajar cuando dejé de fumar, hace ya veinte años", cuenta. Según dice, en más de una ocasión, la gente se le ha acercado para comprarlos y han intentado convencerle pero nunca ha vendido ninguno. "Algunos de ellos tienen muchas horas de trabajo. Es el caso del bastón en el que he reflejado la torre de Pisa. Me costó cinco meses", aseguró.
Junto a ellos, no faltaron a la cita artesanos del cristal, la piedra, el cuero o la lana, entre otras cosas. Todos ellos, desafiaron al frío para mostrar lo que saben hacer con sus manos. "Son unos artistas. Hoy en día, que todo está mecanizado creo que todavía tiene más mérito el trabajo de los artesanos. Gracias a ellos, los más pequeños pueden conocer los oficios de antaño", decía Mª Pilar Osés Osés, quien aseguraba que no se perdía las ferias "por nada".
Otro de los puntos de mayor ajetreo era la plaza de Navarra. Allí, más de cuarenta puestos ofrecían a vecinos y visitantes una gran variedad de productos agroalimentarios como quesos, dulces, chorizo, mermeladas o conservas. Pese al intenso frío, poco a poco, la gente empezó a llenar la plaza. Desde Pamplona, invitados por unos amigos, llegaron José Antonio Pérez e Inmaculada Alonso. "Mentiríamos si dijéramos que no nos ha dado un poco de pereza venir por el frío pero creo que no nos arrepentiremos. Hay muy buen ambiente", decían.
La muestra de oficios así como la feria de artesanía, la de productos agroalimentarios y los puestos de venta de plantas y flores continuarán hoy domingo, jornada en la que las ferias de febrero tocarán a su fin con uno de los actos más tradicionales, la rifa del cuto. El sorteo, organizado por la Orden del Cuto Divino, tendrá lugar a las dos del mediodía en la plaza de Navarra.