SEQUÍA
Un respiro para la Zona Media
Actualizado el 03/05/2012 a las 00:01
Tras muchos meses mirando al cielo, la tan ansiada lluvia por fin ha llegado. La intensa sequía que ha asolado la Zona Media -y toda Navarra- durante los meses de otoño e invierno ha dado paso a un lluvioso mes de abril que ha supuesto un 'respiro' para las reservas de agua de la comarca. En concreto, según señalaron desde la propia mancomunidad, el embalse de Mairaga se encuentra ahora mismo al 37% de su capacidad, una buena noticia teniendo en cuenta su "preocupante situación" durante los últimos meses en los que las reservas descendieron hasta el 10% de su capacidad aprovechable, lo que obligó a la Mancomunidad de Mairaga a llevar a cabo restricciones.
De hecho, desde principios de abril, 15.600 habitantes de las localidades comprendidas entre Tafalla y Traibuenas beben agua procedente del Canal de Navarra. El Gobierno foral aprobó una ayuda urgente de 750.000 euros para acometer una toma provisional del Canal y abastecer a la zona ya que la situación de escasez del embalse impedía seguir abasteciendo a toda la comarca.
Una vez puesta en marcha esta toma provisional y hasta que las reservas del embalse lo permitan, desde Mairaga se abastece únicamente a la zona norte de la mancomunidad conformada por las localidades de Unzué, Olóriz, Leoz, Orísoain, Barásoain, Garínoain, Pueyo, San Martín de Unx y Ujué. En total, una población de unos 2.700 habitantes. El presidente de Mairaga, Patxi Irízar, indicó que las lluvias de abril han supuesto "un respiro" tras unos meses complicados. "Nos da cierta tranquilidad. Pero aún debe llover mucho más", señaló.
Otro de los enclaves que también ha padecido la sequía ha sido la Laguna de Pitillas. La ausencia de precipitaciones transformó la estampa habitual de este humedal en una llanura esteparia. Pese a las últimas lluvias, la laguna todavía presenta unos niveles de agua muy bajos aunque, sin embargo, la situación no es preocupante. Así lo asegura Alberto Jiménez, de la sociedad de educación ambiental Ostadar y miembro del grupo de guías del observatorio de la laguna. "Se ha recuperado un poco pero aún está muy bajita. Pese a ello, sí que se puede ver algún ave como garzas reales en cría o aves limícolas que están en paso y no necesitan profundidad. Lo que lógicamente no hay son aves buceadoras", indicó Jiménez quien añadió que hace años, en la década de los ochenta, la laguna estuvo prácticamente seca durante casi dos años.Según Jiménez, la situación actual no supone una afección para las aves. "No son tontas. Si llegan y ven que el panorama no les convence se irán en busca de otras balsas para criar allí.