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Endarlatsa

El salmón pierde su presa

Comienza el derribo de la emblemática presa del Pozo de los Cincuenta, en Endarlatsa. Su desaparición deja a los pescadores desprovistos de un lugar de referencia, constituido en 1919

Derribo de la presa de Endarlatsa

Derribo de la presa de Endarlatsa del río Bidasoa.

NATXO GUTIÉRREZ
El veterano pescador de Bera Juan Otamendi acudió ayer por la tarde a comprobar la evolución de las obras en la presa de Endarlatsa.

El veterano pescador de Bera Juan Otamendi acudió ayer por la tarde a comprobar la evolución de las obras en la presa de Endarlatsa.

Actualizada 22/01/2018 a las 14:17

La presa de Endarlatsa, icono de los pescadores del salmón en la divisoria de Navarra y Guipúzcoa, desaparecerá en unos días del cauce del Bidasoa. Su eliminación, contemplada dentro de un proyecto compartido por el Gobierno de Navarra y la Diputación foral de Guipúzcoa para despejar el curso de cualquier traba en la liberación de las especies acuáticas, aminorará la presencia de cañas tendidas del Pozo de los Cincuenta la próxima temporada. La anunciada demolición de hace un mes comenzó ayer a ser real con la reducción a escombros de una de las dos escalas. La acción de la excavadora, aparcada a primeras horas de la tarde de ayer en un lateral por la incomodidad de una tromba de agua, proseguirá estos días hasta culminar el plan indesado por los pescadores. La pala acabará engulliendo un símbolo de 1919.

No por esperada, la actuación fue acogida por los aficionados con una doble sensación de “pesar y rabia contenida”. Juan Otamendi, habitual de la ribera en el Bidasoa desde “los 7 años”, no pudo sino reprimir su lamento por la tarde cuando acudió a la zona para desperdirse del que ha sido en las últimas dos décadas un elemento fijo de su paisaje de pescador.

En el fondo, su pesar, compartido con conocidos, era más acentuado por el caso omiso a la sugerencia compartida por asociaciones de pescadores de la zona para que se estudiase durante dos años el efecto de la apertura de las compuertas en la revitalización del salmón. Las sociedades de cazadores y pescadores de Baztan y Bera, y la Sociedad de Pescadores de las Nazas del Bidasoa, compartían este parecer.

Un estudio, fechado a finales de junio como complemento a la fase de clausura de la fase de participación del proyecto Life+ Irekibai, cuestionó la propuesta de las sociedades. La apertura de las compuertas podría comportar, a juicio de sus autores, concentración de especies aguas abajo y su desorientación en la búsqueda de las escalas para seguri su singladura.

A la base de la decisión tomada hay un criterio, compartido por autoridades, técnicos y ecologistas, de lo que se conoce como permeabilización de las cuencas. Su planteamiento, a la postre tenido en cuenta, se resume en un principio: para garantizar el ciclo de vida del salmón, con su regreso a sus cuencas de procedencia en una lucha contracorriente, es preciso recuperar el estado natural de los ríos. Aguas fluidas y frescas, con zonas con grava en espacios sombreados, representan el mejor hábitat posible, a su modo de entender, para favorecer la conservación de la especie.

Ayuntamientos, como el del propio Bera, Etxalar o Arantza, dan valor a la opinión de los técnicos para justificar el derribo.

Los trabajos iniciados ayer en Endarlatsa suceden en el calendario de la actuación a la demolición de la presa de la Central de Bera o San Martín, a la altura del cementerio de la localidad. Si la división predomina en la solución ideada para Endarlatsa, la comunión define la ejecución practicada en San Martín. La unanimidad prevalece en las voces de las partes implicadas por el beneficio para el medio ambiente y la disminución del riesgo de inundaciones.
 

“La presa aseguraba un refugio a 200 salmones”

 

 


La borrasca que se instaló ayer en el norte de Navarra, con la descarga de un aguacero por la tarde, enmarcó un día triste en el sentir de los pescadores del Bidasoa. Para unos, el derribo es “una barbaridad”, desaparecido uno de los símbolos de su rutina. Frente a la opinión de los técnicos del departamento foral de Medio Ambiente que consideran que la apertura de las compuertas podría acarrear una desorientación de las especies en su rumbo, había voces entre los aficionados que recordaban el aporte de la presa en su conservación. “En verano, el pozo de arriba es garantía para los salmones”, aseguraban. En una estimación somera, daban por hecho la presencia de “unos 200 ejemplares”.

Sus temores que podía acarrear la supresión en fase de ejecución se centraban en el estado en que podía quedar el río aguas arriba. “El río va a quedar muerto en un kilómetro y medio hasta la presa de Las Nazas”, aventuraban como mal presagio.

El dilema que se les planteaba para la próxima temporada era el lugar donde tender la caña. Lo lógico es que, sin la concentración en torno al Pozo de los Cincuenta, hubiese una distribución equitativa en otros puntos del cauce.

 

 

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