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Un libro demuestra la existencia del Camino de Santiago en la Ribera desde la Edad Media

  • La obra recopila decenas de historias de caminantes registradas en el antiguo hospital de Ntra. Sra. de Gracia de Tudela

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Esteban Orta Rubio, en el claustro de la catedral de Tudela, lugar donde se servía la comida a los peregrinos. LANDA

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Peregrinos esculpidos en un capitel del claustro de Tudela. LANDA

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Actualizada 27/10/2011 a las 01:00
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  • DIEGO CARASUSÁN . TUDELA

Cuando se habla del Camino de Santiago en Navarra siempre se hace referencia al Camino Francés que entra en territorio foral por Roncesvalles y sale por Viana. Pero Navarra cuenta con otros tramos, como el del Baztán o el Aragonés..., y con uno más, mucho menos conocido, que cruza la Ribera y une Cataluña con La Rioja a través del río Ebro. Este camino discurre a lo largo de 80 kilómetros entre Cortes y San Adrián, y continúa aguas arriba hasta unirse con el Camino Francés en Logroño.

El historiador Esteban Orta Rubio, junto a su hijo Manuel Orta Simón, ha investigado el origen de este tramo ribero que, según apunta, era utilizado por los peregrinos desde el siglo XII. "Hay que tener en cuenta que en la Edad Media este camino era utilizado de ida y vuelta. De ida, para ir a Santiago; y de vuelta, para aquellos peregrinos que, tras estar en Compostela, ponían rumbo a Roma pasando por dos puntos clave para los cristianos: El Pilar de Zaragoza y Montserrat en Barcelona", dice.

El estudio realizado por Orta se ha materializado en la edición del libro Tudela y el Camino de Santiago del Ebro, cuya edición ha corrido a cargo de la agrupación en la Ribera de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago de Navarra y el Consorcio EDER. Estas dos entidades se han unido para poner en valor y difundir la existencia de este Camino del Ebro en Navarra. La obra, de la que se han editado 1.000 ejemplares, se podrá adquirir en breves fechas y de forma gratuita en la sede de EDER y Oficina de Turismo de Tudela, y en los ayuntamientos del camino.

Pruebas documentales

Las pruebas aportadas por los autores para demostrar la presencia de peregrinos en la Ribera medieval son la existencia en Tudela de cofradías como las de Santiago o San Antón, muy vinculadas al camino, que regían diversos albergues y hospitales en la ciudad.

Además, el libro recuerda cómo el rey Sancho VII El Fuerte instituyó entre los siglos XII y XIII la conocida como Mesa de los Pobres, una especie de comedor de caridad que el Cabildo ponía a disposición de los viajeros en el claustro de la catedral. Incluso en uno de los capiteles de este claustro se esculpió un grupo de peregrinos con bordón, esclavina y sombrero.

Pero el trabajo se basa, principalmente, en las referencias documentales de los siglos XVI al XIX que todavía se conservan en el archivo del antiguo hospital Nuestra Señora de Gracia (conocido como La Milagrosa). Así, los autores aportan en su trabajo las historias personales que quedaron registradas en el citado hospital referentes a decenas de peregrinos.

Según los investigadores, este trabajo puede ser el paso previo a una investigación más en profundidad del fenómeno de la peregrinación jacobea por la Ribera.

En este sentido, Esteban Orta hace un llamamiento al Gobierno de Navarra para potenciar el Camino del Ebro. "Se ha volcado en el Camino Francés y ha dejado de lado este otro. Aragón y La Rioja ya han puesto en valor sus tramos, y nosotros, que enlazamos ambos, no lo hemos hecho como se debiera", indica.

La Mesa de los Pobres en el claustro de la catedral

A caballo entre el siglo XII y el XIII, el rey Sancho VII El Fuerte ordenó la puesta en marcha de la conocida como Mesa de los Pobres. Se trataba de una especie de comedor de caridad en el que tenían preferencia los peregrinos que pasaban por la ciudad. Esta institución prolongó su actividad hasta bien entrado el siglo XIX.

Según los datos recogidos por Esteban Orta Rubio y Manuel Orta Simón para la elaboración del libro Tudela y el Camino de Santiago del Ebro, en este comedor se atendían diariamente a entre 12 y 20 personas, entre peregrinos, viajeros de paso y pobres de la ciudad. Según apunta Esteban Orta, la Mesa de los Pobres se regía por una organización "muy compleja". "Era una especie de institución que, aunque dependía del Cabildo, contaba con una administrador propio que llevaba las cuentas de la Mesa", señala.

Los peregrinos eran atendidos con sumo cuidado. "Eran personas que luego iban a otras ciudades y que, de este modo, hablarían bien de Tudela. Era una especie de promoción de la ciudad", explica Orta, quien incluye en su libro el menú que se sirvió en la Pascua de Navidad de 1643 compuesto por cabrito, vino blanco, una docena de naranjas, seis libras de uvas, otras tantas de manzanas, y cuatro libras de turrón.

El Hospital de Nuestra Señora de Gracia de Tudela

El hospital Nuestra Señora de Gracia de Tudela abrió sus puertas en 1580. Actualmente, este centro, ubicado en la calle Eza junto a la plaza de los Fueros, es una residencia de ancianos.

Como aparece en los archivos del hospital entre los siglos XVI y XIX que todavía se mantienen en el Archivo Municipal de Tudela, era un lugar preferente de atención a los peregrinos del Camino de Santiago del Ebro en Navarra que llegaban a la ciudad heridos o con alguna enfermedad.

Los historiadores Esteban Orta Rubio y Manuel Orta Simón han escudriñado algunos de los documentos de los peregrinos, cuyos datos e historias personales eran documentadas por los responsables del hospital.

Además, y para dibujar una visión general del flujo de viajeros que pasaban por la ciudad, los investigadores han escudriñado los libros de coladas, de asistidos y difuntos que todavía se conservan.

"Hemos detectado el paso por Tudela de muchos peregrinos franceses, quienes utilizan este camino del Ebro para regresar a su casa o para viajar a Roma. Hay que tener en cuenta que la ruta por la Ribera es más cómoda para caminar, al evitar las inclemencias meteorológicas y las montañas del norte", afirma Esteban Orta.

PEREGRINOS EN TUDELA

Morir y sanar en Tudela. A través de la documentación estudiada por Esteban y Manuel Orta se han recuperado decenas de historias de los peregrinos que llegaban al hospital de Tudela, como la del francés Juan Cristolo. "A 23 de junio (1614) bino enfermo Juan Cristolo, francés de Villajordan, a seis leguas de Tolosa de Francia. Hombre de hasta 46 o 50 años. Trajo unas alforxas razonables y esclavina de peregrino y bordón. Trajo 3 reales y medio. Murió a 28. Recibió la santa unción. Se enterró en el cementerio del hospital. Le dixeron dos misas". Pero no siempre el ingreso en el hospital era sinónimo de muerte. Gran parte de los pacientes sanaban y reemprendían el viaje. "A 19 de junio (1628) confesé y comulgué a un mozo francés que venía de Santiago y traía las piernas algo inchadas. Dijo era de León. Se llamaba Juan de Vachar o Claudo Vexar, ya que hablaba tan cerrado que apenas le podía entender. Fue para Zaragoza".

Ricos y pobres. Por el hospital tudelano pasó gente adinerada, como Enrico de Maya, natural de Lorena, quien portaba 100 reales; pero sobre todo gente con pocos recursos, como el francés Domingo Bido, quien fue asaltado en el camino. "A 29 de marzo (1599) entró un hombre herido de pedradas en la cabeza, al cual hurtaron una capa (unos) ladrones. Dixo llamarse Domingo Bido, natural de Tolosa de Francia, bino pobre de bestidos que eran dos calzas biejas, unos zaragüellos pardos, y unas medias azules de paño. No traxo dineros ningunos".

Sacerdotes. Los sacerdotes eran tratados con especial consideración en el hospital. "El 22 de septiembre (1628) vino enfermo un religioso de la Orden de San Ambrosio que venía de Santiago y traía patente de su superior. Traía calentura. Hice que le diesen cama y un par de guebos asta que le viese el médico. Se llama Jacob de Monte y natural de Roma. Estuvo siete u ocho días y se reforzó. Después fue para Zaragoza".

Miedo a la peste. También había peregrinos que abandonaban el hospital por miedo a quedar atrapados en una ciudad amenazada por la peste. "A 19 de octubre (1628) vino enfermo Francisco Cugat de Catuluña, de 20 años, en hábito de estudiante. Se fue luego, ya que había sospecha de peste y guardaban las puertas".

Personajes variopintos. Entre los peregrinos se han encontrado testimonios de antiguos cautivos que peregrinaban para dar las gracias por su liberación; enanos; parejas que se casan en el hospital; niños que quedan abandonados al morir sus padres o abuelos con los que realizaban el camino; y peregrinos heridos por asta de toro, ya que algunos se atrevían a participar en las fiestas de los pueblos por los que pasaban.



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    (27/10/11 14:47)
    #1

    Hace unos dos años solicité al Gobierno de Navarra una subvención que existe para la hostelería y turismo por abrir un establecimiento en el Camino de Santiago de Navarra. Se me contestó que esto de la Ribera es un camino "a Santiago" y no "de Santiago". Y me quedé sin subvención y con una cara de gilipollas que todavía me dura por la preposición que se inventaron para chulearme. Si el Gobierno de Navarra se cree lo del Camino DE Santiago en la Ribera, volveré a solicitar la subvención, como hacen en Puente la Reina, Estella... A ver qué preposición me ponen ahora.

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