Los aficionados a los encierros de
Tudela tuvieron ayer ocasión de
degustar una 'doble ración' de carrera que dejó un sabor demasiado amargo entre los amantes de este acto. Como ya va siendo habitual, la ciudad sumó al tradicional encierro matutino otro
por la tarde que se atragantó a más de uno ante la mansedumbre de los astados dispuestos para la ocasión.
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Y cuanto nos va a costar a los Tudelanos mantener este acto al que solamente acuden cuatro de Tudela y el resto de los pueblos? Porque esto no sale gratis, amigos míos.
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