Más de 1.000 personas despidieron ayer a Dayán Murillo Blasco en el funeral de este joven arguedano de 22 años que murió en la madrugada del pasado domingo al recibir dos disparos en el pecho junto a la puerta de un bar en pleno centro de Valtierra.
El fallecido había mantenido minutos antes una discusión con Javier Samanes Sanz, de 30 años y vecino de Valtierra, al que propinó un puñetazo en la nariz. Éste se dirigió a su domicilio y cogió la escopeta de caza con la que regresó al bar y disparó a Dayán Murillo, que en ese momento se encontraba en la calle junto con dos amigas. Posteriormente, el agresor se entregó en el cuartel de la Guardia Civil de Valtierra, donde confesó ser el autor de los disparos. Hoy pasará a disposición judicial.
La noticia causó una fuerte consternación en los vecinos de ambas localidades, separadas por 1 km. Además, se da la circunstancia de que el padre de Dayán Murillo y la madre de Javier Samanes son de Arguedas, y la madre del fallecido y el padre del agresor nacieron en Valtierra.
Ayer, en el funeral celebrado en la parroquia de San Esteban de Arguedas se respiraba un ambiente de dolor y tristeza. Cuatro coronas y seis centros de flores de recuerdo de sus padres, tíos, familiares, quintos, amigos y del CD Valtierrano arroparon el féretro.
Entre los asistentes se encontraban los alcaldes de Arguedas y Valtierra, Fernando Mendoza y Alfonso Mateo, respectivamente; concejales y numerosos vecinos de ambos pueblos; y varios cientos de jóvenes amigos del fallecido de la mayoría de los pueblos de la Ribera.
ÁNIMO A LA FAMILIA
La misa fue oficiada por José Miramón, párroco de ambos municipios. "No resulta fácil dirigiros hoy una palabra cuando es un suceso con dos familias entrelazadas de Arguedas y Valtierra", dijo. El sacerdote se refirió a la familia del fallecido y afirmó: "Mi intención es daros consuelo, ánimo y esperanza. No se puede hacer más". Después animó a los fieles, y en especial a los jóvenes, a "vivir en la fe y a imitar a Jesús".
Por su parte, el alcalde de Arguedas, Fernando Mendoza Rodríguez, lamentó lo ocurrido. "Es una mala noticia que nunca quieres que se produzca. Sólo cabe ponernos a disposición de ambas familias, que se da la coincidencia de que están relacionadas con los dos pueblos. Entiendo que la familia del agresor lo estará pasando también muy mal", dijo.
Nuria Murillo Blasco, hermana del fallecido, tuvo la entereza y fuerza suficiente para decir unas palabras ante el féretro de Dayán en medio de una iglesia llena de personas muy afectadas por su trágica muerte.
Al finalizar la misa funeral, Nuria Murillo subió al presbiterio y desde el atrio, dedicó unas palabras de despedida a su hermano. Comenzó recordando su corta vida de 22 años y los momentos de felicidad que le había proporcionado. "Para lo bueno y para lo malo estabas ahí, siempre dispuesto a ayudarnos, a hacernos felices, a darnos tu amistad y cariño", dijo.
En medio de un ambiente tenso, con la emoción a flor de piel conforme seguía hablando, pidió justicia para su hermano. "Espero que quien te ha matado pague su culpa y la cumpla en la cárcel", añadió.
Dijo que no daba crédito a la noticia de su muerte, que recibió su familia al amanecer del domingo, y que le parecía estar viviendo una pesadilla. "Aunque no te volvamos a ver, siempre estarás en nuestro recuerdo. Si alguna vez soy madre mi hijo llevará tu nombre. Te quiero mucho", concluyó.
Después, a la salida de la iglesia, Nuria no pudo contener la emoción y rompió a llorar mientras se alejaba el coche fúnebre.
Dayán Murillo Blasco pertenecía a la cuadrilla La Bodega, de Arguedas, formada por unos 15 amigos, la mayoría quintos nacidos en 1989. El fallecido repartía su estancia entre Arguedas y Valtierra, de donde es natural su madre y donde reside su abuela materna. De hecho, era habitual verle en ambas localidades. Además, era muy aficionado al fútbol -jugaba en el equipo del Valtierrano de Primera Regional- y de los coches.
Ayer, José Mari Mena Rota, amigo de la peña La Bodega, le recordaba como un joven "muy majo". "Tenía un fuerte carácter cuando se enfadaba, pero un corazón abierto a los demás. Con nosotros siempre fue uno más, simpático y muy agradable en el trato", dijo.
Mena también destacó su sentido del humor. "De cualquier tema te vacilaba, te tomaba el pelo. Era muy bromista y te hacía reír. Enseguida conectaba con la gente. La prueba está en la cantidad de personas que han venido a su funeral", afirmó.
Este joven arguedano todavía no daba crédito a la noticia de su muerte. "A mí me llamaron a las 8.30 horas de la mañana del domingo. Fue un mazazo. Es algo inexplicable, que no tiene sentido, y todavía no lo he asimilado", sentenció.
El Ayuntamiento de Arguedas, a través de su alcalde Fernando Mendoza Rodríguez, hizo público ayer un comunicado con tres puntos, en relación con este hecho.
1. Lamentar profundamente el suceso inexplicable en el que ha perdido la vida el joven arguedano Dayán Murillo Blasco.
2. Manifestar a los padres y familiares del fallecido nuestro más profundo dolor y pésame.
3. Mostrar nuestro apoyo a las dos familias implicadas, la del fallecido y la del presunto agresor, en estos momentos tan difíciles. Todo el Ayuntamiento de Arguedas está a vuestro servicio para todo lo que lo podáis necesitar.
2 Comentarios


¿cómo nos lo han podido quitar así?
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Grupo La información Iogenia Digital
Quiero deciros, que mi sobrino, siempre que venía al pueblo, volvía a casa con Dayan. Cuando le comenté lo ocurrido dijo que no había derecho a una tragedia así. Y que sólo recordaba a un chabal super majo. Alguna vez volvieron a encontrarse en Pamplona, y dice que siempre lo saludaba y hablaban. Luego, Dyan me decía: he estado con tu sobrino en Pamplona. Y siempre terminaba despidiéndose de mí, con mucha gracia y alguna broma simpática. Besos Dayan y familia
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