Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
Tudela

Relevo en la residencia Misericordia de Tudela

  • Óscar Pérez sustituye como director a Santiago Blanco, que se jubila tras casi 29 años en el cargo

El nuevo director Óscar Pérez Villar y Santiago Blanco Villafranca, que deja el cargo.

Relevo en la residencia Misericordia de Tudela

El nuevo director Óscar Pérez Villar y Santiago Blanco Villafranca, que deja el cargo.

BLANCA ALDANONDO
0
17/01/2016 a las 06:00
Etiquetas
  • M.T. Tudela
La residencia Real Casa de Misericordia de Tudela, la mayor de la Ribera con 180 plazas -90 concertadas con el Gobierno foral- y unos 135 trabajadores -entre fijos y a jornada parcial-, cuenta con un nuevo director. Se trata del tudelano Óscar Pérez Villar, ingeniero industrial de 40 años, quien sustituye al también tudelano Santiago Blanco Villafranca, de 62, y que ha ostentado este cargo cerca de 29 años -desde junio de 1987-.

El relevo en la dirección de esta fundación benéfica, creada en 1771 por Doña María Ugarte y Francia para la atención y cuidado de las personas mayores necesitadas, se ha producido, según coinciden ambos, de una forma “tranquila, ordenada y con continuidad”. Desde que Blanco planteó en 2014 al patronato de la entidad su jubilación parcial dando el tiempo necesario “para una entrega del testigo pausada”, Pérez, tras ser seleccionado, ha estado trabajando junto a Blanco como adjunto a dirección durante un año.

El pasado 16 de diciembre la junta del patronato lo nombró director. “Yo me quedo como delegado del patronato, dentro de la casa, hasta que cumpla los 65 años, en mayo de 2018, y estaré de enlace entre dirección y patronato”, afirma Blanco, que ha desarrollado su labor como director en las actuales instalaciones de la residencia, situadas en el paseo del Queiles e inauguradas en diciembre de 1987. Este centro, diseñado por Rafael Moneo y que cuenta con una superficie construida de 10.900 metros cuadrados y otros 2.600 de jardines, sustituyeron al antiguo edificio de la calle Misericordia -ahora se ubica el hotel AC- que había ocupado la residencia desde su fundación.

CASI TRES DÉCADAS

Blanco recuerda “el esfuerzo y el mérito” a nivel económico y administrativo que supuso abrir estas instalaciones en las que “desde que estoy yo, se ha atendido a 1.300 personas”.

Agradece el buen hacer de Maribel Escalada, la primera encargada general del centro ya jubilada, y la gran labor que realizan los trabajadores, a los que califica como “un equipo” del que destaca su dedicación y esfuerzo. “Es una pena que las personas que trabajan en el sector de residencias no tengan el reconocimiento social que se merecen”, señala.

Echando la vista atrás, Blanco no duda en calificar a la Real Casa de Misericordia como “un centro de referencia en toda la zona norte”. “Hemos pasado de lo que era un asilo a una residencia, y ahora es un centro sociosanitario de referencia”, indica. Afirma que su situación es “económicamente estable” y que se ha multiplicado por siete el presupuesto -de 600.000 euros en 1989 a 4.300.000 ahora- con el mismo número de usuarios. “Generamos 182.000 horas de trabajo al año que no se ven, pero es mucha dedicación”, explica.

En cuanto a la evolución del centro, afirma que es una residencia “abierta” que atiende no sólo a residentes -tiene centro de rehabilitación y terapéutico, y hay mayores que acuden a comer-. En los últimos años han implantado “un modelo terapéutico de las actividades básicas de la vida diaria”; un sistema de alimentación triturada para que los platos sean “apetitosos y diferenciados”; tienen servicio de farmacia hospitalaria propio; certificado ISO; participan en proyectos de investigación y prácticas con universidades “y tenemos toda la casa informatizada”, dice. “También hemos conseguido ser parte del entramado social de Tudela”, señala.

RETOS PARA EL FUTURO

Óscar Pérez afirma que, cuando en verano de 2014 se planteó el relevo en la dirección de la Real Casa de Misericordia, estaba en paro. “Había acabado un proyecto en otro tipo de empresa que no tenía nada que ver con el sector social. Consideré que había acabado un ciclo y se abrió una oportunidad en el sector social para mí que, desde siempre, había tenido esa inquietud”, señala. Considera que haber estado un año como adjunto a dirección, “compartiendo con Santiago una andadura, toma de contacto y el ir de la mano en el conocimiento de la casa y las personas mayores, ha sido una suerte tremenda, a nivel particular, y también una muy buena medida para la casa porque ha sido una linealidad en la actividad”.

Reconoce que antes de optar a este puesto, la Real Casa de Misericordia era para él una gran desconocida, “como creo que para muchos ciudadanos”. “Apenas conocemos la realidad social de las residencias y, diría más, de las personas mayores”. “Además, las residencias tienen esa connotación de sitio cerrado, esa antigua idea del asilo cuando la realidad es bien distinta. La actividad y la vida que hay en la Misericordia es increíble. Todos los días hay actuaciones, charlas, etc. y personal de la casa, además de voluntarios o familiares, que se vuelcan con la vida del residente. Me sorprendió el carácter y la gran catadura moral de las personas que trabajan aquí, y en tiendo que en el sector”, refleja.

Considera que la parte más positiva de su trabajo es “que cada vez que hago algo tiene un beneficio directo, o ese es mi deseo, en personas que lo necesitan”. Por contra, la parte más difícil es la desaparición de personas con las que convive mucho tiempo.
Añade que está en contacto y se relaciona con los residentes “para saber lo que quieren”, algo para lo que considera que tiene facilidad y con lo que se siente “cómodo”. Entre sus objetivos, está que no decaiga y siga creciendo y mejorando “el altísimo grado a nivel asistencial con que he encontrado la residencia, ya que creo que somos punteros en este proyecto terapéutico que va más allá de la alimentación, cama y poco más para el anciano”.

RAZONES SOCIALES

Afirma que su gran reto es “dar mucha más visibilidad a esta residencia, y al resto, a través de la participación de la sociedad de distintas maneras y formas en lo que es el día a día de un centro de este tipo”. Para el futuro es optimista porque “vamos muy bien y vamos a seguir yendo bien”, y explica que la fundación de la Misericordia mantiene la misma filosofía desde su creación . “La parte económica es la que menos peso tiene a la hora de tomar decisiones ya que hay unas razones sociales que son las que realmente importan”, dice.



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual