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TUDELA Y RIBERA

El Bar Todos dice adiós

  • La jubilación de sus propietarios cierra la historia de un establecimiento que abrió en el año 1960

Alberto Jiménez Barquín y Lina Pérez Izquierdo, junto a su único nieto, y con el Bar Todos al fondo.

El Bar Todos dice adiós

Alberto Jiménez Barquín y Lina Pérez Izquierdo, junto a su único nieto, y con el Bar Todos al fondo.

P.R.
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Actualizada 13/01/2016 a las 10:13
  • paco romera. Cintruénigo
En él se han hospedado toreros como Paco Camino o Diego Puerta, o cantantes tan célebres como Manolo Escobar o las Hermanas Benítez. Pero, sobre todo, a lo largo de su más de medio siglo de historia han pasado ante la barra de su bar miles de vecinos de Cintruénigo. El Bar Todos ha cerrado sus puertas tras 55 años abiertas al público.

El motivo no ha sido otro que la jubilación de sus propietarios: el matrimonio formado por el corellano Alberto Jiménez Barquín y la cirbonera Lina Pérez Izquierdo, cuyos hijos -Eusebio y Vanesa- no han dado continuidad al negocio de sus padres.

Este establecimiento, situado en las proximidades del parque de Capuchinos, frente al centro de salud, fue inaugurado el 5 de septiembre de 1960 tras su construcción a cargo de Ángel Igea.

Por aquel entonces, el local llevaba por nombre Restaurante Ignacio -se conocía popularmente como ‘El Restorán’-, y era propiedad de Ignacio Sesma Virto.

Una vida tras la barra

Alberto entró como aprendiz en El Restorán a la temprana edad de 11 años y pronto demostró un don especial para la hostelería ganándose el afecto de su jefe y el aprecio de la clientela. Desde entonces, y con la excepción del tiempo que pasó realizando el servicio militar, Alberto ha pasado toda su vida detrás de una barra.

Cuando Ignacio Sesma dejó el negocio, Alberto y su mujer Lina Pérez lo adquirieron haciendo del bar su modo de vida. De hecho, Lina destacó por su labor en la cocina con especial mano para los guisos. “Decían que lo que mejor se me daba era el bacalao y los patorrillos”, recuerda Lina con nostalgia.

Haciendo memoria, Alberto afirma que la mejor época del bar fue hace 6 o 7 años, justo antes de que los efectos de la crisis económica empezaran a notarse. “La construcción estaba en auge y aquí venían a comer carpinteros, encofradores, electricistas... Comían unas 150 personas en dos turnos..., pero aquello ya pasó”, señala, a la vez que recuerda que tenía un convenio con el ayuntamiento “que mandaba a comer aquí a los transeúntes sin recursos”. El bar llegó a tener hasta siete empleados.

En los últimos años, el Bar Todos era un lugar perfecto para almorzar y comer. “Cuando les dije a los parroquianos que íbamos a cerrar no se lo creían y se lamentaban preguntándose que a dónde iban a ir ahora. Lo siento de verdad, porque ellos eran como nuestra familia”, indican Alberto y Lira, quienes ya tienen el plan perfecto para sacar el mayor partido a su jubilación: dedicarse a disfrutar de su único nieto.



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