TUDELA

Con el río Queiles bajo su trazado

  • El río Queiles atraviesa el centro de Tudela, aunque hoy ya no se pueda ver. Y es que el cubrimiento de su cauce que se realizó en los años 70 y 80 del pasado siglo ocultaron el río, pero dotaron a la ciudad de un bello paseo

El trazado del río ya está urbanizado por completo.
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El trazado del río ya está urbanizado por completo.nuria g. landa
El trazado del río ya está urbanizado por completo.

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dn. Tudela

Actualizado el 13/03/2015 a las 06:00

Cuando se pregunta cuál es el río que pasa por Tudela todo el mundo responde que el Ebro, pero, en realidad, la capital ribera cuenta con otros que atraviesan su casco urbano: el Mediavilla y, sobre todo, el Queiles, a cuyo paseo va dedicada la sección de esta semana.


El Queiles tiene una longitud total de 40 kilómetros desde su nacimiento en las fuentes de Vozmediano (Soria) hasta su desembocadura en el Ebro a su paso por Tudela.


Según apunta el ya fallecido Jesús Martínez Escalada en su obra La historia de Tudela contada por sus calles, las primeras noticias del paseo del Queiles de la capital ribera datan del siglo XVIII, cuando aparecen referencias sobre la existencia de una plantación de árboles a ambas riberas a las que llamaban ‘Pradillo’. Esta arboleda era utilizada por el gremio de los sogueros o esparteros, como soporte para el trenzado de cuerdas y sogas, ya que como materia prima utilizaban el cáñamo y el esparto.


En 1790, en la ribera derecha del río se edificó la Real Casa de Misericordia. Ya en los años 80 del siglo pasado, sobre la huerta de la Misericordia se edificó la actual residencia.


OBRAS DE CUBRIMIENTO


Pero si alguna obra ha marcado la historia del paseo del Queiles esa fue su cubrimiento en el tramo comprendido entre el Puente Mancho y la Casa del Reloj, cuyas obras comenzaron en febrero de 1970, justo después de que se cubriera también el tramo del cauce que discurre a lo largo de la calle Muro.


En concreto, se hizo un pilotaje profundo hasta encontrar el terreno adecuado y firme. Tras la cimentación, se levantaron los muros laterales que forman el cajero del río. Entre ambos muros se hizo la solera en dos mitades con una pendiente hacia el centro del cajero donde se construyó una alcantarilla.


Este sector del cubrimiento estuvo sin urbanizar durante 1 1 años, hasta que en 1983 el Ayuntamiento encargó el proyecto para tal fin al arquitecto tudelano Rafael Moneo Vallés.


Se instalaron colectores, se embaldosó el antiguo firme, y se embelleció la zona con la habilitación de áreas verdes. Además, en la Casa del Reloj se abrieron los dos arcos laterales para facilitar el acceso peatonal al paseo.


Las obras concluyeron en 1989, dotando a la ciudad de una nueva área libre de tráfico rodado.

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