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VERANO EN LA RIBERA

El Bocal de Fontellas vuelve a brillar

  • Tras años de decadencia, numerosos visitantes vuelven a disfrutar de este paraje entre el Ebro y el Canal Imperial
  • La CHE ha realizado varias obras de mejora y también ha abierto un bar, después de que cerraran los 3 que había

Los niños Irene Echeverría Rezabala y Josué Cedeño Vaca juegan con el agua en la fuente que se encuentra en el centro del laberinto de El Bocal.

Los niños Irene Echeverría Rezabala y Josué Cedeño Vaca juegan con el agua en la fuente que se encuentra en el centro del laberinto de El Bocal.

blanca aldanondo
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26/08/2014 a las 06:00
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  • Íñigo Sanz. Fontellas
A las orillas del río Ebro, en Fontellas, asoma la figura de El Bocal, cuyo surgimiento se remonta a tiempos señoriales. Un paraje que siempre estuvo muy cuidado y atrajo durante años a multitud de visitantes que se acercaban a este enclave a pasar el día. Sin embargo, a finales de los años 90 del siglo pasado entró en decadencia, un declive que lo llevó prácticamente al olvido. Hasta hoy, que parece recuperar de nuevo su esplendor.

De hecho, en las últimas fechas, y tras varias actuaciones de mejora llevadas a cabo por la Confederación Hidrográfica del Ebro, son muchas las personas y familias enteras las que van a pasar el día a este lugar.

Las crónicas cuentan que, en el año 1528, Carlos V, emperador de Alemania y rey de España, mandó construir en el lugar una presa, que estaba previsto derivara en un canal llamado Acequia Imperial.

Junto a ella se construyó una casa de compuertas y una vivienda para el gobernador del canal, el Palacio de Carlos V. Todo ello fue ideado por el arquitecto aragonés Gil de Morlanés.

La acequia no funcionó, pero más adelante Carlos III pensó en crear el Canal Imperial de Aragón (concluido en 1790), un canal navegable que llevara las aguas desde El Bocal hasta Zaragoza. Y lo consiguió gracias a la construcción de una nueva presa unos metros más arriba, realizada por el holandés Cornelius Krayenhof y supervisada por el aragonés Ramón de Pignatelli, de quien tomó el nombre.

Incluso se pensó en un proyecto más ambicioso, de manos del arquitecto vizcaíno Santos Ochandátegui, para conectar el Mediterráneo con el Cantábrico. Sin embargo, se descartó, sobre todo por la llegada del ferrocarril.

DEL ESPLENDOR, AL OLVIDO

Los siglos pasaron, y hasta hace pocos años la mayor parte del personal de mantenimiento del canal residía en el poblado de El Bocal (del siglo XVIII), que llegó a albergar a más de 30 familias.

También se convirtió en un lugar de ocio donde muchas personas de la Ribera se acercaban a cenar en alguno de los tres bares, a pasear por los jardines o a admirar el roble de más de 30 metros de altura que tiene más de 500 años. Incluso, llegó a celebrar sus propias fiestas patronales con encierros incluidos.

Pero poco a poco fue despoblándose, los visitantes dejaron de ir y los bares fueron cerrando, dejando sin locales y sin vida esta pequeña ‘península’ del Ebro. Cayó casi en el abandono, asomándose a un abismo que tocó durante la primera década de este siglo.

Pero, de nuevo, El Bocal vuelve a resurgir desde que en 2011 se aprobara el proyecto de adecuación y restauración de este paraje y la CHE presentara el trazado y las actuaciones definitivas para el parque fluvial desde Castejón a El Bocal. Antes, en 1998, ya se había valorado un proyecto para habilitar un museo en la casa de compuertas, entre otras actuaciones, pero finalmente se descartó.

OBRAS DE MEJORA


Los trabajos comenzaron en 2011 con la rehabilitación de las cubiertas de la posada, que supuso un coste de 142,662 euros. Posteriormente, se hicieron tres aparcamientos, dos exteriores (con capacidad para 80 coches y 8 autobuses en total) y uno interior para carga y descarga, que costaron 57.510 euros. Esto implicó el cierre al tráfico de El Bocal, que pasó a ser peatonal.

Asimismo, se restauró el laberinto y se instaló mobiliario urbano en esa zona; se colocaron paneles explicativos de elementos como la casa de compuertas, el roble o el palacio; las barcas se rehabilitaron y trasladaron al exterior de la casa de compuertas; y se construyó un bar que ya está abierto donde se encontraba la antigua gasolinera (entre el roble y el laberinto).

Además, desde la CHE confirmaron que en poco tiempo se acometerá la primera fase de la zona deportiva cercana al laberinto, que consistirá en la creación de un campo de fútbol, uno de voleibol y otro de petanca. En esa zona queda pendiente un parque infantil y otro para la tercera edad.

Igualmente, falta colocar el sistema de riego; completar el sendero informativo que da la vuelta a El Bocal; y restaurar el Palacio de Carlos V, un proyecto que se modificó reciente mente debido a los nuevos hallazgos encontrados y que está a la espera de recibir los fondos necesarios.


  • Juan
    (26/08/14 09:50)
    #1

    Ya podian invertir algo en limpiar la presa y sus proximidades a la otra orilla del ebro como estaba hace muchos años y asi recuperar su explendor como indica la noticia.

    Responder


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