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Técnicos difieren sobre el futuro de la iglesia de San Nicolás

  • Se propuso derribarla, mantenerla o una medida intermedia conservando lo más valioso y creando una plaza cubierta
  • La Asociación de Vecinos del Casco Antiguo organizó el acto para debatir sobre qué se puede hacer

Imagen del salón de actos del Palacio Marqués de San Adrián, que se llenó de asistentes

Técnicos difieren sobre el futuro de la iglesia de San Nicolás

Imagen del salón de actos del Palacio Marqués de San Adrián, que se llenó de asistentes

aldanondo
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29/03/2014 a las 06:00
  • DN Tudela
Mantenerla, derribarla o una solución intermedia que consistiría en conservar algunos de sus elementos más valiosos creando un atrio cubierto. Estas fueron las tres opciones que se barajaron el miércoles para el futuro de la antigua iglesia de San Nicolás (Tudela) en una mesa redonda promovida por la Asociación de Vecinos del Casco Antiguo y que contó con la participación de técnicos y la presencia de unos 100 asistentes.

La convocatoria llega después de que se produjeran desprendimientos en el edificio con riesgo para los viandantes y del resultado de un informe que recomendaba actuar de forma urgente ante el riesgo de colapso en cubiertas y peligro en la estructura.

Ante esto, el equipo de Gobierno de UPN y PP optó por acometer la obra, una primera fase que comenzaría este año con 560.000 euros de gasto; y otra para la que no hay fecha y que costaría 661.143. Ambas serían para consolidar el edificio y luego haría falta otro millón de euros para adecuarlo como ampliación del centro cívico Rúa, idea inicial del ayuntamiento.

Pero en un pleno el PSN planteó abrir un debate con la opción de derribar el edificio y destinar ese dinero a una actuación más global en el Casco Histórico.

En la mesa redonda, moderada por el miembro de la asociación Juan Luis Chueca, tomaron parte los arquitectos José Antonio Zuazu, Fermín Margallo y Miguel Carasusán, este último responsable de la Oficina de Rehabilitación de Viviendas de la Ribera; Amaya Zardoya, licenciada en Arte y técnico del Museo de Tudela; el abogado urbanista Jesús Mª Ramírez; y el economista Javier Navarro.

OPINIONES DIVERSAS

La primera en intervenir fue Amaya Zardoya, quien dejó claro que su opción es "proteger y conservar" el edificio porque es parte del patrimonio y un legado del pasado. Dio un repaso a la historia de San Nicolás y recordó la importancia de su tímpano, uno de los 5 de ese tipo que hay en España; o que fue donde estuvo enterrado el rey Sancho VII El Fuerte. "El edifico en sí es un documento histórico", dijo. Luego recordó que está protegido por la Ley de Patrimonio Histórico y que eso obliga a garantizar su conservación.

Por su parte, Miguel Carasusán reconoció que su primera reacción ante la posibilidad del derribo fue de "estupefacción total". Reconoció su innegable valor histórico y que está catalogado en grado 2 (el segundo de mayor importancia, salvo el pórtico, que es de grado 1), lo que protege todo el edificio.

Afirmó que en estos momentos todo es rehabilitable, pero luego se planteó si merece la pena gastarse más de 2 millones de euros en este proyecto, antes de decir que en Tudela hay 10 'San Nicolás' más, citando ejemplos como el convento del Carmen, la iglesia del antiguo seminario, el palacio de Castejón, etc. "Mi conclusión es que no merece la pena invertir 2,5 millones de euros en San Nicolás porque el edificio no justifica ese gasto tan focalizado. El Casco Viejo necesita recuperar el uso de viviendas, aumentar su población, el comercio, etc. No sería inadecuado el derribo manteniendo el tímpano, derribar el resto y hacer, por ejemplo, una casa de artesanos con talleres en planta baja y viviendas en las dos plantas superiores", dijo.

Además, se refirió al uso como ampliación del centro cívico y recordó que ya hay muchas dotaciones culturales en la zona como el Almirante, "con poco uso".

OPCIÓN INTERMEDIA

El turno pasó luego a José Ignacio Zuazu, arquitecto y vecino de la zona. Para él, la obligación legal es proteger el patrimonio, pero criticó que esto ha brillado por su ausencia. "La Iglesia obvió su obligación y el ayuntamiento, en vez de obligarle, compró San Nicolás y ahora el problema lo tenemos todos. No se puede dejar hundir y, si no, se tira también el Carmen, Sementales...", dijo.

Luego propuso una solución intermedia si no hay dinero suficiente para la obra o si no está claro el uso. "Consistiría en derruir las capillas laterales, mantener la nave central y quedaría un atrio cubierto protegiendo el tímpano y la torre. Será más barato y si dentro de unos años se tiene claro el uso se podría recuperar", señaló.

Por su parte, Jesús Mari Ramírez afirmó que la iglesia se abandonó hace 40 años y que "ya no es una iglesia, es paisaje urbano". "Igual no hay que derribar o mantener todo", añadió también refiriéndose a una solución intermedia. Él fue uno de los redactores del Pepri (Plan Especial de Protección del Casco Antiguo) y opinó que este tipo de dotaciones culturales no son la solución para el Casco Viejo. "Hacen falta viviendas y personas. ¿Merece la pena salvar San Nicolás? Esa no es la medicina que necesita el barrio. Si ponemos 500.000 euros para tener el mismo paisaje urbano de abandono, esa no es la medicina que necesita", afirmó.

Luego intervino Javier Navarro, quien criticó la desidia del ayuntamiento y puso en duda su uso como ampliación del centro cívico cuando en el actual "se están recortando horarios" "Yo no soy partidario de derribarlo. Pero sí, lo primero, de evitar el riesgo para los vecinos, utilizar dinero para consolidar el edificio conservando lo principal. No tirarlo todo, sino algo intermedio y convocar un concurso de ideas para ver qué se hace", recalcó.

El último en hablar fue Fermín Margallo, que se mostró partidario de la conservación de San Nicolás. "El edificio se tiene que rehabilitar sí o sí porque es patrimonio histórico y si se tira nos queda un pueblo sin futuro. Si se potencia el patrimonio también es un foco de atracción. Es fundamental mantenerlo como dice el ayuntamiento", dijo.

INTERVENCIÓN DEL ALCALDE

Luego se abrió un turno de preguntas en el que intervino el alcalde, Luis Casado, que se incorporó al final del acto. "Legalmente el ayuntamiento exige a los vecinos que cumplan la ley y he firmado denuncias por no hacerlo. Yo no puedo decir que no lo voy a hacer porque no hay dinero e incumplir la normativa", afirmó visiblemente contrariado.

Luego dijo que si "sobra" San Nicolás, "por qué no más casas del Casco Viejo y acabar con sus calles, sus curvas...". "¿Qué sería del Casco Viejo? Le quitaríamos el alma. Es un debate complejo, pero el ayuntamiento tiene que cumplir la ley", concluyó.



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