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Herminia Huguet, Presidenta de la Campaña de Navidad de Ribaforada

"Los que ahora ocupan un sillón tienen que arrimar más el hombro"

Herminia Huguet Peralta posa junto a su inseparable bicicleta en una de las calles de su Ribaforada natal.

"Los que ahora ocupan un sillón tienen que arrimar más el hombro"

Herminia Huguet Peralta posa junto a su inseparable bicicleta en una de las calles de su Ribaforada natal.

nuria g. landa
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20/12/2013 a las 06:01
  • DIEGO CARASUSÁN. ribaforada
Dicen de ella, con algo de sorna pero con mucho cariño, que es una auténtica racista. Y es que, según aseguran -y ella tampoco lo niega-, trata mejor a los inmigrantes que a sus vecinos de Ribaforada 'de toda la vida'. Herminia Huguet Peralta (Ribaforada, 30 de marzo de 1935) es sinónimo de solidaridad, y sus actos así lo demuestran. Desde hace 35 años forma parte de la Campaña de Navidad, una entidad local compuesta por unos 20 vecinos que tiene como objetivo que ningún niño ni persona mayor de la villa se quede sin regalo en navidades. Hace cinco años, Huguet se hizo cargo de la presidencia de la Campaña de Navidad. Su espíritu inquieto impulsa esta labor altruista que comenzó en Ribaforada hace ya cuatro décadas.

Han pasado 40 años desde que comenzara la Campaña de Navidad pero el objetivo sigue siendo el mismo.
Así es, aunque los tiempos cambian y nuestra actividad se ha adaptado. Hasta hace unos cuatro años organizábamos actividades durante todo el año con festivales, exhibiciones de patinaje, sorteos... Ahora nos hemos centrado en el festival de Navidad, que tuvo lugar el domingo pasado; y en la organización de la cabalgata.

¿Cómo consiguen el dinero para sufragar los regalos a los niños y las cestas para los mayores?
En octubre, después del Pilar, hacemos una colecta entre los vecinos. A este dinero se une lo recaudado con la venta de las entradas del festival y con la lotería de Navidad. En total, este año hemos conseguido unos 12.000 euros.

¿Se nota la crisis a la hora de hacer números?
Se nota, como en todo, aunque siempre rondamos una cifra muy similar. Lo que si notamos hace unos años fue que tuvimos una avalancha enorme de peticiones de regalos y con el dinero que teníamos no llegábamos. Así, desde entonces cobramos 15 euros por niño para poder hacer frente al gasto de unos regalos que suelen costar entre 35 y 40 euros. De este modo conseguimos que todos los niños de entre 1 y 11 años reciban su regalo tras la cabalgata entregado por los propios Reyes Magos.

Habrá familias que ni siquiera puedan poner esos 15 euros.
Las hay, pero nuestro objetivo es que ningún niño se quede sin regalo y, gracias a la 'magia' de los Reyes, siempre lo conseguimos.

¿Cuántos regalos reparten estos particulares 'Reyes Magos' durante estas fechas?
Tenemos un listado con 390 niños preparado para el día de la Cabalgata y otro con 394 vecinos de más de 70 años que recibirán sus cestas el domingo día 22.

Hace unos años, usted promovió una colecta para repatriar el cadáver de un joven africano que había fallecido en Ribaforada.
Conseguimos el dinero y logramos el objetivo.

¿Cómo responde la gente a este tipo de llamamientos?
Muy bien. La gente, en general, es solidaria y se vuelca con este tipo de casos.
Cuesta pensar que haya gente que no colabore con estas causas.
Hay personas que lo están pasando mal y, pese a ello, dan lo que pueden; y hay otras que, pese a poder ayudar, no lo hacen. Este tipo de campañas suelen ser a beneficio de personas inmigrantes, y es ahí donde aparecen algunos argumentos racistas que me dan mucha rabia. Algunos culpan a los de fuera de los males que ahora padecemos. Es increíble que, a estas alturas de la vida, haya personas, y además algunas jóvenes, que piensen así..., ¡pero las hay! Sobre este tema tengo una historia que podría abrir muchas mentes.

Cuente, cuente...
Hace unos años, la Asociación de Senegaleses que existía en Ribaforada estaba a punto de recibir alimentos de una ONG. Uno de los representantes de la entidad se puso en contacto conmigo y me comentó que a ellos les iba a sobrar mucha comida y que lo mejor era dármela a mí para que yo la distribuyera entre el resto de los necesitados de Ribaforada.

La crisis está haciendo que los necesitados no sólo sean los inmigrantes...
Así es. La falta de trabajo ha pegado fuerte entre los inmigrantes, pero cada vez hay más casos de ribaforaderos que lo están pasando mal.

¿Y hay personas que no piden ayuda por sentir vergüenza?
Las hay, pero yo siempre digo que la vergüenza hay que tenerla para robar y no para pedir.

Su hermano -Rosendo Huguet- es misionero en Perú y usted lidera múltiples acciones solidarias en Ribaforada. ¿De dónde viene este espíritu de colaboración con el necesitado?
Supongo que de mis padres. Eran muy pobres, pero muy caritativos. Recuerdo que cuando era chica ya comentaban a mi madre cómo hacía para dar de comer a ocho hijos y llegar también a la puerta para atender a aquel que venía a pedir. Parece que esto es algo que se lleva en los genes.

¿Cuánto deberían aprender aquellos que mandan de este espíritu solidario?
Todos aquellos que ahora ocupan un sillón y tiene la posibilidad de hacer algo por cambiar las cosas deberían arrimar más el hombro e implicarse en los problemas de la gente.

¿Qué le parecen todo este tipo de movimientos sociales que cada vez más salen a la calle para reivindicar sus peticiones?
Me parece muy bien que la gente exprese sus protestas y pida soluciones a lo que no funciona bien. Cuando yo era joven no teníamos esta libertad. Ahora existe un sentido más crítico y todos conocen sus derechos. Todos los jóvenes de ahora han tenido acceso a la educación y están mucho más preparados que los jóvenes de antes.

Y ahora se plantean recortes en esa educación...
¡Quizás quieran que seamos todos tontos para engañarnos más fácil!
Siempre se dice que antes la gente tenía menos cosas pero era más feliz.
Ahora la gente se va de crucero, viaja a otros continentes, o se cruza España entera para ver un concierto..., y antes éramos los más felices del mundo saliendo a la puerta de casa a tomar la fresca con el resto de vecinos. Eran otros tiempos, pero lo cierto es que la unión que había antes no existe ahora.

¿Cree que la crisis hará que volvamos a disfrutar de esas cosas?
No creo que los jóvenes de hoy en día, que han tenido todo al alcance de su mano, se pudieran adaptar a vivir con la falta de recursos que teníamos entonces.

¿Cuánto tienen que aprender los jóvenes de los mayores?
Es curioso que se diga lo importante que es conocer la historia para no repetir errores y, al mismo tiempo, no prestemos atención a la gente mayor que es historia viva y fuente de experiencia.





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