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TRABAJAR EN EL EXTRANJERO

Vuelven a Estella por Navidad

  • Muchos hijos de Estella están hoy repartidos por el mundo. Todos los que pueden vuelven a casa por Navidad. Reencontrar a estas personas que viven lejos se ha convertido en algo tan típico de estas fechas como el Belén o el turrón

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Íñigo Galdeano Lasheras posa junto al Nacimiento instalado en el Ayuntamiento de Estella. R.A.

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Herlan Herrera Luengo y María Erro Martínez, posan con sus hijos Paula y Adrian en la plaza de los Fueros en una soleada mañana navideña. R.A.

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Isabel Soto Armañanzas, en su puesto en Thales Alenia Space. DN

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Marta García Fernández en su lugar de trabajo en la sede de Dow Agroscience en Indianápolis. DN

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Actualizada 31/12/2011 a las 01:02
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  • R. ARAMENDÍA . ESTELLA

EN este planeta sin fronteras existe un corazón de Tierra Estella casi en cada rincón del globo. Son muchos los hijos de la merindad que desde hace años trabajan fuera, la mayoría en especialidades o puestos muy destacados. Por lejos que estén, prácticamente todos vuelven a casa por Navidad. La emoción del reencuentro es un aliciente más de estas fechas y llena de excitación las celebraciones. Es el momento de compartir y contar las vivencias de aquí y de allá sobre la mesa de Navidad.

MARÍA ERRO MARTÍNEZ INGENIERA, ALEMANIA

Un regalo cada dos semanas en el intervalo entre Colonia y Navarra

La mejor parte de la Navidad de María Erro Martínez, estellesa de 34 años, se la llevan sus dos hijos, Adrian y Paula, que con tres y un año, encadenan un rosario de juguetes. "El 7 de diciembre tuvieron San Nicolás en Alemania y nada más aterrizar en Estella llegó el Olentzero. Este año nos quedamos hasta Reyes, así que no van a parar de recibir regalos".

Ajenos a tanta suerte, los niños corretean por la plaza de los Fueros en una cristalina mañana navideña, muy diferente de las de Colonia, ciudad donde viven. "Es lo que peor llevo, el clima húmedo y los días grises. Allí es muy raro que salga el sol en invierno", confiesa Erro. Desde hace cinco años trabaja para la multinacional americana Johnson Controls, que diseña y produce, entre otros, piezas para automoción. Esta ingeniera es responsable de calidad de los prototipos de asiento que se proyectan para el grupo GM. En estos años le ha tocado participar en el lanzamiento del Opel Meriva en la cercana planta de Opel en Figueruelas y ahora en la plataforma del Astra, que se fabricará un poco más lejos, en China. Su marido, el alemán de ascendencia latinoamericana Herlan Herrero Luengo trabaja en la central de Schmidt & Clemens, que también tiene fábrica en Murieta.

Pese a la dureza del clima, la vida en Alemania tiene otras compensaciones. "Si seguimos allí es porque se vive muy bien. Nuestra ciudad es de tamaño medio y muy cómoda. En el trabajo tenemos dos sistemas distintos. Herlan está en una empresa alemana y tiene un horario de 35 horas. En la mía, que es americana, se funciona por objetivos, con más flexibilidad, pero a las seis estoy en casa. Uno de los grandes problemas es encontrar guarderías para los niños, pero existe la posibilidad de una excedencia con el 65% del sueldo durante el primer año", explica. María Erro se sorprende con la polémica de los puentes. "En Alemania quitaron dos hace tiempo, pero sigue habiendo varios al año", comenta.

De la Navidad española lo prefiere casi todo. "Cuando vengo a casa aprovecho para comer toda la verdura imaginable y mucho pescado. La comida alemana es bastante insulsa. Sin embargo, tienen algunas cosas bonitas, como los mercadillos navideños, que aquí no son tan típicos", compara.

CLAVES

1. Datos personales. María Erro Martínez, Estella, 34 años.

2. Trayectoria. Ingeniero técnico industrial por la UPNA. Hizo un año de Erasmus en Mönchengladbach (Alemania). Volvió a Navarra para trabajar en Tecnoconfort en Pamplona. Desde 2005 vive en Colonia y trabaja para la multinacional americana Johnson Controls en el equipo de desarrollo de vehículos.

ÍÑIGO GALDEANO LASHERAS SAXOFONISTA, ESTADOS UNIDOS

De la burbuja de la música al instante en que se funden familia y amigos

Casualidades de la vida, el saxofonista Íñigo Galdeano Lasheras, ha vivido estas navidades un contraste extremo. Del exceso lumínico de Nueva York a la oscuridad casi total de Estella. Estudiante en la Universidad de Blerklee de Boston, pasó las fiestas de Acción de Gracias en la Gran Manzana. "Ha sido un poco raro volver y ver todo tan bajo de tono", lamenta.

En Estados Unidos, Galdeano está sumergido en una burbuja de música. "Comparto mi casa con otros dos músicos, uno chino y otro norteamericano. La calle en la que vivo, Westland, está ocupada casi al 90% por estudiantes de Berklee. Se oye música por todas partes. El trayecto entre mi casa y la universidad apenas dura tres minutos, pero a veces lleva horas llegar porque no haces más que pararte con la gente que conoces", describe.

Pero siempre llega el paréntesis de las vacaciones. "Volví el año pasado en Navidad y también éste, pero no voy a repetir en verano, aunque lo hice el año pasado. Necesito venir porque echo de menos a la familia y en Navidad aprovecho que es una época vacía, sin clases. En Estados Unidos hay semestre de verano y este año quiero apuntarme. También dar algunas clases en Nueva York, una ciudad que me encanta y en la que me gustaría vivir un tiempo". Todavía tiene el corazón dividido entre España y EEUU. "Como decía un amigo mío, cuando estoy aquí echo de menos a los de allá, y cuando estoy allá a los de aquí".

Estos días carga las pilas con el cariño de quienes menos ve, aunque muchas jornadas han estado plagadas de ensayos para un concierto en Baluarte. "Para mí hay un momento muy especial de las navidades y es tras la cena de Nochevieja. Siempre cenamos en la sociedad de mis padres, la Gure Geroa, y al terminar, la mayoría de mis amigos se pasan a tomar allí la primera copa del año. Es una oportunidad en la que puedo disfrutar con tranquilidad de una buena parte de la gente a la que quiero".

CLAVES

1. Datos personales. Íñigo Galdeano Lasheras, Estella, 31 años.

2. Trayectoria. Estudió en el Conservatorio Sarasate, donde hizo dos carreras superiores, con especialidad en clásica y en jazz. También estudió un año en Madrid y ahora está becado en la Universidad de Berklee en Boston.

MARTA GARCÍA FERNÁNDEZ, INGENIERA, EEUU

Una escala que nunca falta en el largo trayecto desde Indianápolis

Desempeña un trabajo muy técnico y de gran responsabilidad, pero que le apasiona. Por él vive muy lejos de su casa, en Indianápolis, a miles de kilómetros de Estella, donde nació. Allí se encarga de evaluar las opciones de desarrollo de nuevos productos transgénicos que presenta ante el comité de dirección de Dow Agroscience, la filial agrícola de la multinacional americana Dow Chemical. "No podría hacer este trabajo en España, simplemente porque no existe". Es la razón que justifica la lejanía.

Con 5.600 empleados en todo el mundo y ventas de 4.900 millones de dólares, Dow Agroscience es un pequeño gigante dentro de otro mayor. "Cada producto que desarrollamos tarda entre 12 y 14 años en salir al mercado y su gestación cuesta entre 150 y 200 millones de dólares. Obviamente, es muy importante acertar", explica.

En este mundo se desarrolla el día a día de Marta García Fernández, una ingeniera agrónoma que lleva once años trabajando fuera de casa, pero que no ha cortado el cordón umbilical que le vincula a la ciudad. "Esté donde esté, vengo dos veces al año, en Navidad y fiestas. Nunca he faltado estas dos fechas", declara. Hasta ahora ha residido en varias ciudades, desde Sevilla a Oxford, Madrid e Indianápolis, distancias que condicionan la frecuencia de los viajes. ¿Qué es lo mejor de volver a casa? (Abrazar a la familia se da por descontado). "Cuando nos juntamos los amigos de toda la vida. Nos conocemos tanto y desde hace tanto tiempo que aunque haga meses y años que no te veas, el tiempo retrocede en un instante y vuelves a ser la de siempre".

Este año el viaje ha sido relámpago, con cena en Nochebuena y vuelta el 27 de diciembre. De esa manera la entrada de 2012 la celebrará en Estados Unidos junto a su pareja. "Cuando les hablas de las uvas te miran muy sorprendidos porque allí no hay costumbre. Pero lo tengo todo preparado para tomarlas allí", sonríe.

Aunque en Estados Unidos se celebra la Navidad, no tiene el mismo significado. "El día de reunión por excelencia es el Día de Acción de Gracias, a final de noviembre, todo el país entero se desplaza para encontrarse con sus familiares. En Navidad, si pueden lo hacen, pero no es razón suficiente para aparcar compromisos laborales, por ejemplo".

Con las últimas campanadas llegará la vuelta a la rutina. "La zona en la que vivo está en el Midwest y hace mucho frío. Ahora entraremos en seguida en los 20 bajo cero. Es una de las cosas que peor llevo". Su arma para combatirlo es el deporte. En su etapa escolar fue jugadora del Itxako y retomó el balonmano durante su estancia en Oxford. Ahora en Indianápolis hace media maratón y bicicleta, montaña y carretera. "Pero no me voy de Estella sin dar un paseo por Montejurra".

CLAVES

1. Datos personales. Marta García Fernández, Estella, 39 años.

2. Trayectoria. Ingeniero superior agrónomo por la Escuela de Córdoba, trabajó durante tres años en Sanidad Vegetal para la Junta de Andalucía y en 2001 fichó por la multinacional americana Dow Chemical en la división Dow Agroscience. Entre 2005 y 2006 estuvo en Oxford. Volvió a Madrid para ejercer la dirección técnica de la filial ibérica y desde 2008 trabaja en el cuartel general de Dow Chemical en Indianapolis como responsable de desarrollo de negocio de semillas transgénicas.

ISABEL SOTO ARMAÑANZAS INGENIERA, FRANCIA

Una vida proyectada hacia el cielo que siente el calor de los suyos

Esta es sólo la segunda Navidad que Isabel Soto Armañanzas ha tenido que viajar desde Cannes (Francia), donde trabaja para Thales Alenia Space, para pasar la Nochebuena. Pero guardaba un mal recuerdo del año pasado, ya que una huelga estuvo a punto de impedirle llegar al encuentro familiar más esperado. Esta vez ha hecho las maletas con un poco más de tiempo para que todo salga perfecto.

Pese a su juventud, con sólo 24 años, Isabel Soto ya tiene desde hace dos un puesto de ingeniero térmico en el equipo de desarrollo y lanzamiento de satélites al espacio. Su responsabilidad consiste en asegurarse de que los materiales pueden aguantar temperaturas extremas, entre menos 150 y 200 grados.

En estos momentos aún cree que su paso por Cannes será pasajero. "Me gustaría coger experiencia allí durante dos o tres años más y volver a España", indica. El tiempo lo dirá, de momento disfruta de las ventajas. "Los salarios son mejor que aquí y también tienen más vacaciones, además de que la flexibilidad horaria es mucho mayor", añade.

Como en todas familias, los Soto Armañanzas se repartían en las celebraciones, la Nochebuena en Estella, la Nochevieja en Sesma, aunque ahora se mantiene sólo la primera. Y también tenían sus tradiciones. "Una de las cosas que más añoro es la costumbre que teníamos la familia de Estella de disfrazarnos para esa noche con cualquier tema improvisado. Nos reíamos mucho". Ahora la tradición se ha perdido conforme los niños se hacen mayores, aunque aún así hay buen humor en una mesa en la que se ponen en torno a una docena de platos.

Sus rituales de Navidad son muy caseros. "Cuando vuelvo a Estella suelo aprovechar para estar todo lo que puedo con la familia porque como me fui con seis años no mantengo muchos lazos con los antiguos compañeros del colegio. Siempre encuentro gente conocida, pero no para hacer cenas de cuadrilla".

Por su cercanía, Francia tiene costumbres muy parecidas a la hora de celebrar estas fechas, si se exceptúan claro está, las uvas de Nochevieja. "Algo curioso es que allí no hay Reyes Magos, pero uno de los dulces más típicos de esta época es lo que aquí llamanos rosco de Reyes. Es bastante normal que la gente lo traiga al trabajo para compartir", señala.

Soleado y junto al mar

Aunque vive en el extranjero la distancia con su lugar de origen no es tanta, apenas mil kilómetros. "Lo bueno de Cannes es el clima, bastante parecido al de aquí, muy soleado y con bastantes horas de luz", apunta. La cercanía del mar es muy importante para una persona adicta a los deportes, en gran medida acuáticos. Siempre ha practicado la natación, primero clásica y después con aletas, y ahora en Francia está en un equipo de voleibol y otro salvamento deportivo (mar y piscina), además de que suele jugar con amigos a bádminton o squash. Ahora que la lengua y el bolsillo lo permiten también se está aficionando a viajar. "Tengo un grupo de compañeros con el que organizo salidas".

CLAVES

1. Datos personales. Isabel Soto Armañanzas, nacida en Estella hace 24 años.

2. Trayectoria. Ingeniera Industrial por la UPNA. Licenciada en 2010 hizo el último curso en Toulouse. Realizó el proyecto de fin de carrera en Thales Alenia Space y se incorporó a la empresa de forma inmediata.




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