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LA SALIDA DEL FIN DE SEMANA

Una ruta de contrastes junto al Urederra

  • Jesús y Juan Ignacio Alén Andueza, arquitecto y socio de la empresa Granja Alén, invitan a pasear por un circuito dibujado por ellos que parte en el nacedero del Itxako y ofrece paisaje erosionado, fósiles, monte alto y bajo más la cueva de Basaula.

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Los hermanos Juan Ignacio y Jesús Alén Andueza (dcha.) en la boca de la cueva de Basaula, enclavada en el recorrido. MONTXO A. G.

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Actualizada 09/12/2011 a las 01:02
  • M. M. E. . ESTELLA

LO suyo no son, precisamente, las rutas señalizadas que se recomiendan en cualquier oficina turística. A ellos, los hermanos de Estella Juan Ignacio y Jesús Alén Andueza, les gusta descubrir nuevos itinerarios que van hilvanando después de andar y andar por un lugar que consiguen que les siga sorprendiendo a pesar de que ya sean muchas sus visitas. Para ellos, son aventuras, juegos de rol y en el nacedero del río Itxako empieza uno de ellos.

Hace un mes estuvieron juntos en este entorno de contrastes: vera de río, paisaje erosionado, cueva de Basaula, fósiles, monte bajo y alto. Un recorrido circular de 6,75 kilómetros que se tarda en explorar unas tres horas. Ellos, arquitecto y socio de la empresa Granja Alén S.L. respectivamente, recomiendan aparcar el vehículo junto al nacedero del Itxako, al que se accede por una pista de hormigón que atraviesa el río Urederra después de salirse en el kilómetro 11,5 de la carretera que une Artavia con Baríndano (NA-718).

La ruta no está señalizada oficialmente pero, casi en su totalidad, hay hitos que dibujan la senda cada 50 metros. "No hay ningún peligro, pero la brújula nunca está de más. Eso sí, hay que olvidarlo si hay nieve. Entonces, no se ve nada. Ahora y a principios de primavera es un buen momento. En verano tampoco por las moscas, que ponen sus huevos en el boj", aconsejó Juan Ignacio, de 44 años.

Tras pasar el río Itxako, seco en verano, arranca una pista que sube al depósito de aguas de la Mancomunidad de Montejurra. Hay que tomar el lecho del valle que se avista a la derecha. Es un cauce horadado en la roca caliza de unos 330 metros que lleva a la entrada de la cueva de Basaula. "Aquí hay que tener cuidado porque existe una sima de 17 metros. Los primeros 300 metros son paseables. Después, hay más de 2 kilómetros, de sus 6 totales, de galerías exploradas. Para su recorrido sí se precisan conocimientos de espeleología y equipamiento adecuado aunque hasta la primera sala, de unos 25 metros de altura, resulta fácil", detalló Juan Ignacio.

Vista panorámica

La ruta continúa por una senda que nace a la izquierda y que lleva al barranco ciego que se adentra en la sierra de Lóquiz. "Accede al valle superior, donde hay casetas de cerdos parideras y en donde se hacían carboneras", apuntó Juan Ignacio. Se llega a una bifurcación y debe tomarse a la izquierda, una subida hasta que los árboles se hacen escasos (término de Orrate). Después, otra senda al norte y el cortado de Arracima, donde se puede disfrutar de una perfecta vista del valle del Urederra. Luego, hay que bajar por la ladera hasta llegar a un camino de parcelaria y abandonarlo tomando una curva cerrada a la izquierda. "Es una senda muy estrecha entre vegetación que pasa al lado de unas bordas en ruinas hasta llegar a un paraje colgado sobre el río en donde se disfruta del soto al otro lado con sus choperas y ardillas. De ahí, se llega al aparcamiento", comentó Jesús, de 53 años.

Hasta aquí una mañana o tarde perfecta para ellos. "No necesitamos irnos a China o a otro sitio lejano que se te ocurra. Nos gusta igual. No hace falta complicarse la vida ni gastarse dinero para disfrutar de la naturaleza. Cada lugar cuenta con sus especificidades y Tierra Estella tiene mucho que ver", aseguró Jesús. Su afición al monte, que comparte con Juan Ignacio y con sus otros seis hermanos, se lo ha hecho ver así. "Me ha permitido conocer paisajes muy diversos, zonas vírgenes, restos de antiguos usos y de formas de vivir de la gente sin móviles, el trabajo en el bosque, la extracción de carbón y un largo etcétera. Nos gusta la naturaleza y ver cómo crecen los árboles, los colores de las flores, las formaciones rocosas. Se enlaza con la comprensión de la geología del lugar y se disfruta mucho más si tienes conceptos de este tipo que no son más que la simple curiosidad personal", opinó Jesús Alén.




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