San Blas amplía su protección en Lodosa a juguetes y mascotas
- La visita a la iglesia constituye el acto central de las fiestas de invierno de la localidad
Publicado el 04/02/2012 a las 00:02
San Blas volvió a extender en Lodosa su manto protector sobre vecinos, mascotas y juguetes. El santo bendijo roscos y roscas que, al ser consumidos, evitarán los males de garganta y boca a quienes los coman. La jornada festiva en Lodosa a nivel administrativo y escolar congregó a media mañana a las puertas de la parroquia de San Miguel a más de un millar de vecinos que desafiaron a un termómetro que apenas superaba un grado de temperatura junto a sus mascotas.
En la plaza de La Cruz, los niños esperaban impacientes el inicio de una tradición centenaria que marca el acto central de las fiestas de invierno de Lodosa. Alaitz Belloso Aizpeolea de 6 años acudió con una de sus muñecas. "En casa tengo un pez pero no lo he traído. Me gusta venir todos los años con mis juguetes". A su lado, Fermín Remírez Ezquerro de 10 años llevaba a Cuqui , un perro ratonero de 3 años. "Le traje el año pasado y le ha ido muy bien, por eso hemos vuelto", comentó. Irene Ruiz Cidoncha de 6 años optó por ir acompañada por una muñeca llamada Sara que recibió el Día de Reyes. "La bendición es para que no se estropee", aseguró.
También mayores
Aunque la jornada tuvo un marcado acento infantil, también los adultos pidieron la bendición para sus mascotas. Nuria y Amaia Vergara Baigorri de 18 años llevaron a sus dos chiguagas, Chiqui y Nina de 4 y 7 meses, respectivamente, para que los cachorros estuviesen protegidos de cualquier mal durante el resto del año. Los integrantes de la peña La Garnacha, que anima al CD Lodosa, llegó con una cabra, prestada por el bar Trasde, ataviada con la camiseta roja del club de fútbol ribero.
A las 12 horas, la talla de San Blas abandonó la parroquia de Lodosa a hombros de cuatro voluntarios: Antonio Chamorro Quesada, Luciano Blanco Fernández, Jesús Aguirre Antón y Álvaro Marzo Ramírez que llevaron la imagen adornada con roscos y roscas por las calles Ancha y Mayor antes de regresar a la iglesia. Después, Domingo Urtasun, párroco de Mendavia, bendecía a las puertas de la iglesia a los dueños de los animales congregados en el exterior. Mientras, Pedro Mª Sanz, párroco de Lodosa, hacía otro tanto con vecinos y roscos en el interior del templo.