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LA TRANSFORMACIÓN DEL COMERCIO

Nuevos retos para un mercado de ocho siglos

  • Los cambios sociales de las últimas décadas y el arraigo de las grandes superficies plantean hoy algunos interrogantes

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Nuevos retos para un mercado de ocho siglos

El mercado de los jueves es también un atractivo turístico para los que se acercan a pasar el verano en la ciudad. ARCHIVO/MONTXO A.G.

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Nuevos retos para un mercado de ocho siglos

Juan Ferreras Chasco en su puesto de confección de la plaza Santiago. R.A.

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Nuevos retos para un mercado de ocho siglos

Pedro Sigüenza Fernández descargando el pasado jueves en Estella. R.A.

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Actualizada 25/08/2011 a las 01:03
  • R.A. . ESTELLA

¿Ha ido usted hoy al mercado? No sería extraño, puesto que es un hábito interiorizado en la vida colectiva de Estella y su merindad. Tanto, que casi nunca se repara en su longevidad. El mercado de los jueves, como el que hoy se celebra en la plaza de los Fueros, encadena ahora 824 años de antigüedad. Estella ha dado un vuelco en estos ocho siglos, pero el mercado sigue ahí. Y seguirá, al menos de momento, aunque muchos ven en los cambios sociales de los últimos 40 años una amenaza para una forma de comercio tradicional que se sigue manteniendo en toda Europa. Son muchos los que piensan que tiene que comenzar a adaptarse para sobrevivir en el futuro.

El mercado está en la esencia misma de la fundación de Estella, cuyo primer burgo, el de San Martín (el barrio monumental), tenía un mercado diario con los peregrinos de la ruta jacobea. Pero al mismo tiempo se estableció también un mercado semanal destinado a los habitantes de la ciudad. Ya en el Fuero de 1164 (que desarrolla el otorgado por Sancho Ramírez en 1090) se fija jurídicamente el jueves como día de celebración de ese mercado. Exactamente igual que hoy.

Sin embargo, el emplazamiento no fue originalmente el mismo. Con el asentamiento del burgo de San Miguel llega la celebración de ese intercambio comercial semanal en lo que hoy se conoce como calle del Mercado Viejo en recuerdo de su antigua función. Sin embargo, con la fundación real de un tercer burgo, el de San Juan, en 1187 se crea un nuevo gran espacio cuadrangular, la entonces conocida como plaza del Mercado Nuevo, que no es otra que la plaza de los Fueros, donde se sigue celebrando la cita de los jueves. Durante unos años ambos emplazamientos coexisten, una circunstancia poco habitual que será origen de conflictos para la Corona. De hecho, a la llegada del rey francés Teobaldo I los burgueses de San Miguel consiguen que sancione su mercado, una maniobra que se vería revertida en Cortes en el año 1244.

Pocos cambios

Desde la extinción del mercado viejo, la plaza de los Fueros centralizó el comercio semanal. Los productos que se compraban y vendían no diferían tanto de los de hoy, artesanía y alimentación, que se mantuvieron hasta las primeras décadas del siglo pasado, cuando la desaparición de los oficios antiguos como la cerámica o cestería concentraron la oferta en fruta y verdura fresca, además de otros alimentos artesanos.

Con el paso de los años el mercado incorporó un segundo escenario, la plaza de Santiago, que a principios del siglo pasado acogía un tipo de comercio muy distinto al de hoy, el de ganado, y muy especialmente de gorrines, que llegaban a Estella procedentes de las granjas de los pueblos cercanos. En los años 70 este género desapareció para dar paso a los puestos de telas primero y de confección hoy en día.

De los ocho siglos transcurridos, el último ha sido el que más cambios ha conllevado. Desde los productos, hasta la moneda, con la llegada del euro en el año 2000, por ejemplo. También ha habido algunas transformaciones anecdóticas, como el traslado que el mercado tuvo que realizar al entorno de la estación de autobuses durante las obras de remodelación de los Fueros a comienzos de los 90. Era una imagen atípica la de los puestos recortándose contra la peña del castillo de Zalatambor.

Un total de 119 puestos

Con 57 puestos de alimentación en la plaza de los Fueros y 62 de textil y otros productos en la de Santiago a día de hoy, el mercado comienza a notar las consecuencias de los grandes cambios sociales de las últimas décadas, desde la incorporación de la mujer al trabajo y la presión de los horarios laborales a la hora de ir a realizar las compras. Con un horario de aproximado de 8.30 a 14 horas son muchas las categorías laborales a las que el mercado queda fuera de su alcance.

El problema de los horarios se ha visto agravado por la competencia de las grandes superficies, que con la posibilidad de apertura durante todo el día y la facilidad de aparcamiento, van "rebañando" clientes entre las capas de población más jóvenes, que apenas acuden ya al mercado.

Una vuelta de tuerca más sobre los precios es lo que han traído también los nuevos tiempos comerciales, a la par que la multiplicación de la oferta. Los titulares de los puestos se ven obligados a traer mercancía más variada y, en lo posible más barata, para un número cada vez menor de clientes. Menos ventas y con menor margen son el signo de los nuevos tiempos.

JUAN FERRERAS CHASCO VENDEDOR TEXTIL

"Hay que adaptarse al horario del cliente para competir"

Con toda una vida dedicada a las ferias de antigüedades y artesanía, el vecino de Ayegui Juan Ferreras Chasco, de 57 años, lleva 27 en la plaza de Santiago de Estella. Hace seis mercados a la semana, seis días en los que se levanta a las cinco para preparar el género, llegar a las siete y abrir a las nueve. Doce horas después, hacia las cinco de la tarde, vuelve a estar en casa. Un ritmo frenético. "Pero hay que hacerlo, porque de lo contrario no da".

Desde hace tiempo le ronda una idea que primero causó rechazo entre sus compañeros, pero que por la fuerza de los hechos empieza a abrirse paso. "Los mercados tenemos que ampliar el horario para llegar al cliente, para poder hacer frente a la competencia de las grandes superficies y los chinos. Como el pequeño comercio nuestro horario está muy regulado y eso juega en contra nuestra. Ahora empezamos a desmontar entre las 13.30 y las 14 horas y perdemos una franja de público enorme, desde la salida de los colegios, los empleados de empresas que paran a partir de las 13.30 para comer o incluso los funcionarios que salen a las tres. No es necesario estar todo el día, sino ampliar un poco el horario del mediodía para captar ese público más joven que trabaja", explica.

Otro déficit fundamental de Estella. "El aparcamiento, que nos quita muchos clientes". También hace una reflexión. "Mercados tan antiguos como éste existen en toda Europa, en Londres y París, sin ir más lejos y constituyen todo un atractivo turístico. Por eso se cuidan y se miman".

PEDRO SIGÜENZA FERNÁNDEZ VENDEDOR DE FRUTA Y VERDURA

"Nadie sabe si los mercadillos tendrán éxito en 20 años"

A sus 63 años y cerca de la jubilación Pedro Sigüenza Fernández es el vendedor veterano de la plaza de los Fueros, con treinta años a sus espaldas. Casi al mismo tiempo que él llegaron otros de la manos de sus padres, como Santiago Azcona o Pedro Benito, aunque entonces eran muy jóvenes. Por el contrario, Pedro Sigüenza, empezó tarde, a los 32 años. Muchas cosas ha visto cambiar en el mercado desde entonces. "Antes había cuatro cosas, naranjas, manzanas y ya está. Ahora sin embargo, traemos más de 40 productos cada día. Los gustos han cambiado mucho y si el cliente pide variedad hay que adaptarse a él", explica.

Pero Sigüenza es optimista respecto al futuro del mercado. "Es cierto que cada vez viene menos gente joven, pero en muchos casos los padres hacen la compra también para los hijos, te piden muchas cuentas separadas. Jubilados para ir la mercado siempre va a haber. Es además casi un acto social. Las mujeres se encuentran, charlan unas con otras. Muchos hombres de los pueblos bajan para encontrarse con amigos que no ven en toda la semana. Es toda una referencia, siempre ha sido así. Ahora, si el mercadillo va a seguir teniendo éxito dentro de 20 años nadie lo sabe".

Frente a las grandes superficies, Sigüenza defiende que los puestos tienen sus ventajas. "La fruta y verdura de los supermercados pasa semanas en cámaras y yo voy a comprar todos los días. ¿Qué se puede decir del trato y la relación que tienes con un cliente con el que llevas 20 años? Ningún híper lo puede igualar".



  • Kaskuli
    (26/08/11 14:22)
    #3

    Un, HURRA, HURRA, HURRA, por los comerciantes de los mercadillos, y en especial por el de ESTELLA

    Responder

  • ELENA
    (26/08/11 08:53)
    #2

    Soy la hija de Pedro Sigüenza y me siento orgullosísima de mi padre... efectivamente es el veterano de la plaza en Estella pero también lo es en otros pueblos como es el caso de Arnedo y Barañain. Es un trabajo muy duro que para hacerle frente dia a dia y con esa edad cada vez se le hace más cuesta arriba aunque el mercado es su vida y también la de toda la familia ya que a todos nos a tocado alguna vez arrimar el hombro. Nos ha llenado de orgullo a todos ver esta entrevista y además (que casualidad) publicada en el dia de su cumpleaños. Ánimo a todos los vendedores que hacen del mecadillo toda una tradición que nunca deberia desaparecer

    Responder

  • bajo montejurra
    (25/08/11 18:48)
    #1

    Yo sí he estado en el mercado esta mañana de jueves, y lo hago siempre que mi trabajo me lo permite, invierno o verano. Me encanta, y como dice el Sr. Sigüenza, me gusta encontrarme con amigas, conocidas o con otras mujeres. También a mi marido le gusta el mercado. Espero que siga muchos años. También estoy de acuerdo con el Sr. Ferreras con la ampliación del horario. Durante el año salgo de trabajar a las 3 y si estuviera abierto seguro que entraba. Igual no todos los puestos, pero alguno sobre todo de la Plaza San Juan vendría de primera. También comprendo la dificultad que eso puede suponer para muchos puestos que vienen de lejos y que estarán a deseo de llegar a casa para descansar y preparar el mercando del día siguiente.

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