CULTURA
Un proyecto de arte abre el telón en Estella
- Es la reflexión sobre los efectos de la crisis en el arte vista desde la perspectiva de 58 artistas navarros
Actualizado el 27/06/2011 a las 13:36
¿Pueden unos folios DIN A4 impresos en blanco y negro convertirse en arte? Rotundamente, sí. Es la respuesta de la plataforma de arte contemporáneo de Navarra que echó a andar ayer la primera exposición del llamado Proyecto cero en el Museo Gustavo de Maeztu, una muestra que permanecerá abierta hasta el próximo 4 de septiembre en la sala de exposiciones del sótano en el horario habitual de la institución. Economía de medios para una exposición cuyo presupuesto es cero.
Un total de 58 artistas han colaborado con una obra, cada una reproducida en un esquemático folio en el que a modo de cómic, dibujo o composición con texto y fotos se van sembrando interrogantes, flashes, ideas y reflexiones ensamblados en un panel gráfico sobre el ecosistema del arte en un momento de crisis, definición que sobre la esencia de la muestra ofreció la artista plástica Nerea de Diego, que presentó la exposición con Mikel Cabrerizo y Pedro Marco, así como con la directora del museo, Camino Paredes, y la alcaldesa y el concejal de cultura de Estella, Begoña Ganuza y Félix Alfaro.
Son muchos los ángulos desde los que puede verse la intersección entre el arte y la crisis. La mayoría están reflejados en la exposición en la que no se pretende sólo plasmar una queja sobre el efecto de los recortes sobre la creación, sino que también hay un ejercicio de autocrítica sobre el mundo de la cultura tal y como se concibe, según admitió Mikel Cabrerizo. En el Proyecto cero la identidad de cada artista se difumina y las obras no están firmadas individualmente en beneficio de un trabajo colectivo, aunque en el cartel de la muestra, del que se han dejado copias para que el público pueda llevarse, figuran los nombres de todos los artistas.
Un mundo sin color
Lejos de la vida en rosa, la crisis tamiza el arte por el filtro del blanco y negro, los dos únicos colores presentes en la exposición. Para apurar la estética del dúo cromático al máximo, la exposición se abrió ayer en un aperitivo vespertino también en blanco y negro o en escala de grises desde la indumentaria de los artistas hasta los ingredientes del ágape.
Con este primer paso se ha echado a andar la maquinaria de un proyecto que se pretende que siga adelante nutriéndose de las ideas y la colaboración de los 290 artistas que componen la plataforma. En esta ocasión ha sido el Museo Gustavo de Maeztu en primero en tender una mano para hacer germinar la creatividad y para que los artistas tengan un espacio expositivo, haciendo de "bisagra" entre los colaboradores y las instituciones.
La oferta del Museo Gustavo de Maeztu para este verano, el de su vigésimo aniversario, abarca así dos propuestas radicalmente distintas. Desde la delicadeza del paisaje del pintor alavés Fernando de Amárica a la acidez de esta propuesta de arte contemporáneo, el abanico creativo no puede ser más amplio.
Mientras Fernando de Amárica ocupa la sala de exposiciones principal de la pinacoteca, la propuesta de los 58 artistas se ha llevado a la del sótano, aunque ambas comparten fecha, hasta el 4 de septiembre y horario. Este será de martes a viernes de 11 a 13 y de 17 a 19 horas y los domingos y festivos de 11 a 13.30 horas.