FIESTA DEL 50 ANIVERSARIO DE ANFAS EN ESTELLA

Todas las manos por la discapacidad a una

  • A la vuelta del verano una exposición recogerá en Estella la historia a través de fotografías

R.A. . ESTELLA

Publicado el 26/06/2011 a las 00:04

Llevan casi 50 años, 49 para ser más exactos, dándose la mano para luchar contra las barreras de la discapacidad intelectual. Pero ayer tocaba festejar los logros conseguidos en este largo trayecto. Anfas Estella reunió ayer a cerca de 200 personas entre familias, voluntarios y profesionales que han pasado por la institución durante este tiempo en una fiesta que fue un hito más en los actos del 50 aniversario de la asociación en Navarra, un cumpleaños que llegará para Estella el año próximo, puesto que la agrupación local nació en 1972.

"Durante 50 años hemos trabajado y hoy queremos celebrarlo" declaró Uxue Zulet, presidenta de Anfas Navarra, que junto con el gerente Gerardo Posada, acudió a una jornada que comenzó con una recepción del Ayuntamiento de Estella en la plaza de la Coronación, en la que participó una representación de la Corporación. El edil Félix Alfaro ejerció como maestro de ceremonias al entregar a los miembros de Anfas con discapacidad intelectual un pin con el escudo de Estella que Juan Andrés García Oscoz repartió entre sus compañeros.

Las manos de los más veteranos, de los pioneros de los años setenta se entrelazaron con los de las familias jóvenes que van tomando el testigo. No faltaron dos de los pioneros de los primeros tiempos, Luis Gómez de Segura Blasco y Luis Mari Jordana Arza, que junto José Muñoz fueron los fundadores del grupo local. El segundo ha dedicado a Anfas toda su vida y lo sigue haciendo. A sus 78 años acompaña todos los sábados al equipo de futbito. Con una u otra actividad no ha dejado de ayudar en 50 años. "No puedo estar sin ellos", reconoce.

Después han sido muchos los familiares que se han afanado en comités y juntas para conseguir servicios y dotaciones para los usuarios de Estella. Puy Azpilicueta Urra, de 66 años, tomó pronto el relevo de su madre para velar por la protección de un hermano con síndrome de Down. "La situación hoy es totalmente distinta. Antes se sabía muy poco sobre esto, ni siquiera los médicos querían hablar de ello, no se atrevían a reconocer el diagnóstico", explica.

Después de la fundación en 1972 el primer gran paso fue la apertura en 1976 de una escuela taller con actividades laborales, pero también terapéuticas que después se transformó en Tasubinsa. Nombres como Félix Vega, Angelita Picado y después Esther Zabala lucharon en Pamplona para remediar las carencias de Estella.

Hoy la realidad de Anfas es totalmente distinta. Con 362 socios, de los cuales 135 son personas con discapacidad, el servicio abarca desde el nacimiento, con la atención temprana, que actualmente siguen 30 niños, al siguiente escalón, el de habilidades adaptativas, donde continúan otros 16 a partir de 6 años. Ocio y deporte son otros de los dos grandes pilares. En natación hay 6 niños y 4 adultos, 11 en futbito y 8 en gimnasia de mantenimiento. Un total de 22 adultos y 5 niños están apuntadas a un club de ocio que realiza salidas constantes. También se presta atención a la formación, con un taller de informática de 14 personas y un grupo de autogestores con otras seis. El programa de vacaciones en la playa es un clásico al que se han añadido otras opciones como el Camino de Santiago desde el año pasado.

Con el tiempo una nueva generación de usuarios y familias han llegado a Anfas Estella, cuyas necesidades siguen creciendo. "Nuestra ambición es llevar los servicios lo más cerca posible del socio y por ello estamos reclamando al Gobierno de Navarra un plan de infraestructuras y a los ayuntamientos que nos facilite los locales necesarios", reivindicó Posada.

El papel de la familia sigue siendo importante en Anfas, una asociación que se construyó de abajo a arriba. Hoy la voz de Estella se hace oír a través de una comisión integrada hoy día por Rosana Iturralde Etayo, de 41, años, Luis Mari Aramendía Fuentes, de 50, y María José Ortiz, de 46. "Las preocupaciones de las familias se dividen por edades. A los padres de los chicos más mayores, que rondan los 40 años, les inquieta el futuro, temas como los pisos tutelados o la incorporación a las residencias, por ejemplo. Las peticiones del entorno de los más pequeños se dirigen, sin embargo, a temas educativos, la relación con los colegios o con el Creena", explica Iturralde.

Labor desinteresada

Qué decir de los voluntarios, el tercer gran pilar de Anfas tras las familias y el equipo profesional dirigido en Estella por Ainhoa Ezquerro Martínez. María Ángeles Equert Martínez, vecina de Mendavia de 56 años es un buen ejemplo. Después de tener seis hijos y pasar su vida trabajando en ferias, ahora dedica gran parte de su tiempo libre a los "chicos", como todos los llaman. Desde hace tres años es una de las cuatro monitoras del club de ocio que organizan actividades casi sin descanso. "No hay calendario fijo, pero casi no entramos en casa", se ríe. Además de pasar el día con ellos, Equert organiza las salidas, prepara cada detalle para que todo salga perfecto. Así los "chicos" de Estella no se han perdido una. Desde disfrazarse en Carnavales a salir en verano a piscinas o parques como Senda Viva, no hay propuesta de ocio que se les resista. "Me hacen sentir mucho más joven", reconoce.

La actividad de voluntariado, en la que están implicadas también llama a gente más joven. Helena Martínez Ortiz, ingeniera de 26 años de Pamplona, Ana Gorría Urtasun, estudiante de Medicina de 21 y Solaiz Bueno Chilatra, ama de casa vecina de Villatuerta de 43 años ya no pueden dejarlo. "Es algo que engancha, porque recibes más de lo que das", cuentan casi al unísono las tres. El albergue de peregrinos, en el que colaboran de forma estable 73 voluntarios (22 de Tierra Estella) es una de las grandes puertas de entrada al voluntariado en Anfas.

Cinco décadas en imágenes

Ala vuelta del verano será momento para volver la vista atrás. Enconces los ojos podrán recorrer las fotografías de una exposición en Estella con la que se recordará la historia de este grupo, que nació en el año 1972 a iniciativa de un puñado de padres que se instalaron en un local en la plaza San Agustín. Muy poco después se adhirieron a la asociación Anfas que acababa de nacer en Pamplona. El primero de los grandes pasos en 1976 fue la creación de una escuela taller donde se realizaban actividades laborales así como terapéuticas, psicomotricidad y artes plásticas, que fue dirigido por el párroco José Javier Idoy. Por aquel entonces jóvenes de Estella impulsaron la creación del club de ocio Lizarrakoak que todavía hoy conserva este nombre y que se trasladó a la calle Cordeleros, al edificio de la actual sede, que lo es desde el año 1982.

En esa época en San Adrián se crearon aulas de educación especial y un centro ocupacional. Entonces llegaron a ser muy conocidas las zapatillas de Anfas que se realizaban en este centro.

En el año 1986 Anfas se hizo cargo del funcionamiento y gestión del centro Oncineda, donde poco después, en el año 1988 comenzó un servicio de guardería y estimulación infantil. Posteriormente el centro pasaría al Gobierno foral.

En el año 1997 comenzó en Anfas Estella el programa de atención temprana, en el que se da el servicio de estimulación global y logopedia a los niños de la merindad. En 1999 comenzó un servicio educativo para adultos. Fue a partir de 2000 cuando se completó el abanico con psicomotricidad y musicoterapia, informática, autogestión, habilidades adaptativas, natación, formación y otros.

En el año 2004 llegó otro de los grandes saltos cualitativos de Anfas, ya que gracias a la gran implicación de familias, voluntarios y personas con discapacidad se pudo abrir un albergue pionero en España, que es además la gran diferencia de Estella con otras zonas. Además de 18.000 peregrinos, el albergue ha hecho que numerosos voluntarios del resto de Navarra y otras comunidades se hayan acercado a la realidad de la discapacidad y hayan tejido lazos indelebles con el grupo de Estella.

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