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DANZA

Ensayos de otoño

  • Los grupos del folclore de Estella se muestran satisfechos por las nuevas incorporaciones

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Los más pequeños de Larraiza, ante un espejo en uno de los ensayos de los lunes. MONTXO A.G.

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Las parejas adultas de Ibai Ega en su cita de los viernes con el colegio Remontival. MONTXO A.G.

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Josetxo Sánchez Salsamendi dirige a la banda de música durante uno de sus ensayos. MONTXO A,G.

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Actualizada 02/11/2011 a las 01:00
  • M.P.AMO. . ESTELLA

El otoño detiene para ellos el tiempo en la calle, pero en el interior de sus locales se despliega una actividad intensa que forma a los recién llegados y afianza lo aprendido por el resto. Con cada curso, la música y la danza ganan en Estella alumnos que se preparan para futuras actuaciones sin bajar el ritmo de un aprendizaje repetido hasta garantizar el nivel que espera el público.

Desde la sede de la banda hasta la casa de juventud y el gimnasio del colegio Remontival -los dos escenarios de los grupos Larraiza e Ibai Ega- el trabajo puertas adentro se repite. Para el grupo que lleva el nombre de San Andrés y la Virgen del Puy, la referencia en invierno se encuentra en el colegio diocesano que presta con este fin su gimnasio.

Las tardes de la banda

En torno al 70% de los ochenta intérpretes de la banda tiene entre 12 a 20 años. Las entradas se dan a partir del otoño, una vez que la escuela de música retoma su actividad y sirve también de acceso a la agrupación que dirige Josetxo Sánchez Salsamendi. El breve descanso que sigue a las fiestas de Estella acaba con septiembre, cuando retoman sus ensayos martes y los viernes.

La opinión de la calle cuenta e incorporan al diseñar de su nuevo repertorio las sugerencias de quienes han seguido sus conciertos. A partir de ahí, toca pensar en las novedades que la banda selecciona por consenso hasta sumar unas veinte obras al año."Solo paramos el periodo después de fiestas, da igual que acaben pronto o ya entrado agosto y nuestro primer compromiso a la vuelta del verano es desde hace unos años Ayegui", añade Sánchez Salsamendi. Se suceden después Santa Cecilia, la patrona de los músicos, San Andrés, el concierto de Navidad, el olentzero y los Reyes Magos. "Es un tiempo intenso, de trabajo puro y duro", comenta.

Dos horas los martes y las mismas cada viernes conllevan su dosis de sacrificio porque empiezan cuando una larga jornada laboral o escolar ha terminado. "Es de noche, están cansados y afrontan un trabajo constante al que tienen que encontrar un aliciente", dice. El responsable de la banda tiene claro, y así ha sido en su caso, que la música trasciende hacia otras relaciones entre sus intérpretes. "Hay amistad y sabes que allí te reencuentras con tu gente de la música. Eso pasa a todos los niveles y así acaba siendo muy gratificante venir a los ensayos", argumenta.

Los ritmos de Ibai Ega

Tampoco la danza baja la guardia en un largo curso que toca a su fin en junio, cuando el tiempo de las actuaciones ruede de nuevo para Ibai Ega. Los pequeños aprenden de la mano de los adultos que, a su vez, perfeccionan lo aprendido por algunos desde niños. Martes, jueves y viernes cuentan con el gimnasio de Remontival, donde acuden cada tarde los grupos correspondientes. Este año en iniciación hay una veintena -los más pequeños son escolares de 2º de Infantil- y, en una tónica generalizada también en otros grupos, con más niñas que compañeros masculinos. En torno a 25 danzaris forman la categoría txiki y diez parejas la adulta.

Xabier Ocáriz Ormaetxea explica que el número de incorporaciones se mantiene estable, con pequeños que se inician con los pasos y ritmos hasta estar listos para el salto a los txikis y al aprendizaje de las coreografías. El verdadero nivel se adquiere luego, una vez en las filas de los mayores. "Por la experiencia de mucho tiempo vemos que lo más difícil es ese paso a los adultos. A los 15 años o lo dejan o siguen porque verdaderamente les gusta", destaca.

El reclamo para los futuros danzaris estará en las actuaciones en la calle, pero el trabajo bajo techo no parará tampoco en Navidad, cuando se reenganchan los que estudian fuera y no pueden acudir con asiduidad el resto del tiempo. Xabier Ocáriz cuenta que él y sus compañeros veteranos se turnan -hay dos monitores por ensayo- en una enseñanza que exige dosis de paciencia y la repetición de cada paso hasta que los pequeños lo aprenden.

La recompensa de este aprendizaje les llega luego con sus compromisos ante el público. Se da en momentos como el baile de la Jota Vieja el día que las fiestas patronales dedican a los niños. O con su presencia desde hace 25 años en la localidad guipuzcoana de Oñate. Ibai Ega se desplaza allí cada septiembre para participar en una concentración de danzaris txikis entre los que bailan como invitados especiales.

Clases con Larraiza

También Larraiza, el otro grupo veterano de danzas, apuntala su papel en el folclore de Estella con la llamada a sus puertas de pequeños desde los cinco años. Lunes, miércoles y viernes danzaris de niveles distintos ensayan en la casa de juventud los bailes que luego tocará repetir ya ante el público. En el grupo están satisfechos por la respuesta ante un nuevo curso que arranca con 34 txikis -de los cuales 23 niños se han incorporado por primera vez este otoño y el resto lo hizo ya el año pasado- a los que se suman una docena de edades intermedias -adolescentes de 13 a 16 años- y otros 34 adultos.

Irati Chasco Iturmendi, una de las veteranas que junto a otros danzaris dedica también su tiempo a la formación de los categorías de base, explica que, pese a contar con un número más numeroso de chicas que de chicos, la impresión sobre el futuro de los bailes típicos de Estella es buena. "Vemos que se va a más, que no va a desaparecer", añade. Enseñar a quienes un día tomarán el relevo exige, dice, mucha dedicación y paciencia que los expertos asumen por amor a la danza.

El aprendizaje que centra estos meses se compagina a veces con compromisos en el exterior. Ocurre así recién comenzado el periodo lectivo, en fiestas de Ayegui, y en otras ocasiones que escriben líneas puntuales en una agenda más repleta a partir de primavera, con sus compromisos para Estella o salidas que puedan llevarles a otras localidades.




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