Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
EL CENTENARIO DE UNA OBRA SOCIAL

El legado de doña Jerónima sopla las cien velas

  • Estella debe este proyecto para la atención a los mayores a la benefactora local que dedicó a ello su herencia

Imagen de la noticia

Todo lo que es hoy San Jerónimo posa en el exterior del edificio. Residentes, los trabajadores responsables de su cuidado, las hermanas de Santa Ana, el patronato en el centro de la imagen y los voluntarios que aportan su tiempo y compañía. MONTXO A.G.

Imagen de la noticia

Imagen tomada en el mismo espacio pero medio siglo atrás, con motivo de las bodas de oro. CEDIDA

Imagen de la noticia

Fachada principal de la residencia San Jerónimo de Estella. MONTXO A.G.

Imagen de la noticia

Amalia Ojer Vergara y Celestina Armendáriz Alducin. MONTXO A,G.

2
Actualizada 18/12/2011 a las 01:04
  • M.P.AMO . ESTELLA

El legado de Jerónima Uriarte, la benefactora que dotó a Estella de su primer proyecto para los ancianos del municipio, cumple cien años este mes de diciembre convertido en el hogar de 55 residentes y en elemento emblemático del sector conocido como Agua Salada. San Jerónimo, la residencia gestionada por un patronato compuesto como ella dejó claro en su testamento, convive con los nuevos vecinos tan próxima al paseo de Los Llanos que bastan unos pasos para poner el pie en el principal parque de la ciudad. La unión de un espíritu de décadas que se volcó con los más desprotegidos con tiempos de modernización en la atención geriátrica abandera el antiguo asilo y hacen de su proyecto un lugar a cuya puerta se sigue llamando. En su lista de espera aguardan hoy 159 nombres.

San Jerónimo nació el 27 de diciembre de 1911 y para esa misma fecha del 2011 sus responsables han preparado el acto oficial de conmemoración del centenario. Sus orígenes forman parte de una historia local que ha escrito algunos de sus capítulos -la construcción de la casa de juventud es otro de ellos- con la generosidad de personas del municipio.

Entre el ayer y los cambios

La de Jerónima Uriarte hizo posible, gracias al dinero que heredó de unos parientes, levantar un edificio donde "proporcionar albergue y asistencia" principalmente a los mayores desvalidos y sin protección, una obra social que puso en manos de las hermanas de Santa Ana, cinco de las cuales siguen volcadas en su labor. A su alrededor todo ha cambiado. Donde había huertas se alzaron bloques de viviendas con la reurbanización y el desarrollo urbanístico del sector en los noventa y, ligado a ello, nuevas dotaciones como el polideportivo. No lo ha hecho ni el cariño ni la atención que tanto los trabajadores como las hermanas proporcionan cada día a los residentes.

Puertas afuera, San Jerónimo alza junto al puente de la Vía su perfil familiar rodeado de huertas. Dentro, viven 18 hombres y 37 mujeres con una media de edad de 86 años que acceden -así lo marcan los estatutos- como válidos pero siguen en su plaza cuando sus condiciones cambian. Desde el año 2009, hay catorce concertadas con el Gobierno de Navarra para dependientes severos nivel dos y grandes dependientes. La capacidad de dar respuesta a más demanda está hoy limitada por el espacio y condicionada al plan para el que el Gobierno de Navarra dio los primeros pasos en la anterior legislatura, la construcción de un gran proyecto en sus terrenos tras el traslado de la residencia de Santo Domingo al centro.

Si sobre el patronato que encabeza desde su origen el párroco de San Juan, en estos momentos el sacerdote Óscar Azcona, recaen las grandes decisiones sobre el legado de doña Jerónima, el día a día de la residencia tiene al frente al tafallés David Cabrero del Amo, su director desde el 2009, después de que las hermanas de Santa Ana dejaran la máxima responsabilidad del centro para dedicarse a la atención y cuidado de los residentes. Su superiora, la hermana Rosario Busto Busto, cuenta como, a lo largo de estos cien años, muchas de sus compañeras de congregación lo han dado todo por los más necesitados en una razón de ser que las mantiene hoy en día en puestos difíciles. "En los últimos años, todo había cambiado tanto administrativamente que no podíamos hacer las dos cosas bien y dejamos la dirección para dedicarnos a esa labor de atención que es lo esencial en nosotras", añade. Junto a ella, otras cuatro hermanas más, la más veterana de ellas María Luisa Pascual Munárriz, Ángela Lander Pérez,María Dolores Ferrero Mata y Carmen Larralde Solano siguen con su actividad.

El edificio dividido en salas de diez camas en otro tiempo -una casa de acogida, cuentan las hermanas, para los que apenas tenían nada- cambió con los avances de la sociedad y fue objeto de una importante reforma en los noventa a la que se debe la actual estructura interior. "Hoy se sigue la lista de espera y hay una tarifa. Las plazas se pagan independientemente de la pensión, pero nadie se queda fuera por cuestiones económicas", señala el director de San Jerónimo, anteriormente terapeuta ocupacional en el mismo centro.

¿Por qué son tantos lo que esperan entrar en San Jerónimo? "Les gusta el sitio, el entorno y la ubicación influyen mucho. ", apunta la hermana Rosario. "También la calidad y asistencia de las hermanas, una atención las 24 horas del día", añade el director.

De tiempos de escasez a un futuro vinculado a un nuevo proyecto

Los primeros tiempos de San Jerónimo fueron difíciles, dedicados a personas sin recursos que no pagaban la cuota -no se hizo hasta que con la Transición los residentes comenzaron a cobrar las pensiones de la Seguridad Social- y con la necesidad de buscar en otro sitio los ingresos. Con la huerta y los animales fue posible . La cría de gallinas, pollos y conejos permitía alimentar al personal en momentos a los que se vinculan personas como Andrés Echeverría, hijo de un matrimonio de confianza de la benefactora, quien se dedicaba a su compraventa para obtener beneficios con la ayuda de Benjamín Ugarte Tesón.

Detrás, se explica a la puerta del centenario, el espíritu humanizador y cristiano de la fundadora. Quienes cogieron su testigo consideran importante mantenerlo sean cuales sean los planteamientos para los próximos años y las decisiones para ello del Gobierno de Navarra.

Ante una nueva etapa

¿Cómo se ve ese futuro? El proyecto que comenzó a gestarse en la pasada legislatura de aglutinar en los terrenos de San Jerónimo una residencia fruto del traslado de la de Santo Domingo, propiedad del Ejecutivo foral, al centro de la ciudad se encuentra hoy en compás de espera y pendiente de las decisiones del nuevo gobierno. ¿Las dudas? La inversión elevada y la fórmula jurídica para orquestar una residencia pública con una privada. "A nosotros nos puede venir bien porque tenemos mucha demanda y siempre sería una nueva residencia, pero quien tiene realmente la necesidad de traslado es el Gobierno de Navarra. Si llega a hacerse, lo más factible sería mantenerla con el nombre de San Jerónimo y más plazas. Es importante tener en cuenta también que se trata de un organismo autónomo encomendado al patronato", argumenta David Cabrero, que confía en seguir adelante con el proyecto en marcha. De ilusión en el futuro habla también la superiora de las hermanas de Santa Ana. "Estamos abiertas a seguir en ello y todo lo que pueda ser mejor para la residencia", añade.

Residentes veteranos con tres décadas de estancia en San Jerónimo

Cada día de las tres últimas décadas ha pasado para Celestina Armendáriz Alducin en San Jerónimo. Soltera y natural de Torrano, llegó a Estella hace tres décadas con su hermana. Como cuenta hoy a sus 96 años, sintió desde el principio que el ambiente familiar de la residencia elegida iba a convertirla en su casa. "Me encontraba mejor cada día que pasaba, encantada con las hermanas. Al principio estaba bien, podía salir a pasear, íbamos hasta la basílica del Puy y me he recorrido muchos sitios de excursión. Ahora ya no salgo, pero sigo muy contenta y me quedo aquí leyendo el periódico", añade.

También nonagenaria, Amalia Ojer Vergara lleva un cuarto de siglo vinculada a San Jerónimo, el lugar que eligió junto a su hermana al ver llegado el momento de dejar su Bearin natal, el pueblo del valle de Yerri donde ambas habían vivido hasta entonces. "Cuando llegamos, el día de la Virgen del Rosario de 1987, aún no se había hecho la reforma y el tejado casi se caía. Hoy ha cambiado mucho, pero sigue habiendo el mismo ambiente familiar", recuerda. La casualidad quiso que al llegar se encontrara con Celes, a la que había conocido de niña y las dos han compartido oraciones en la capilla, gimnasia, talleres de memoria y sesiones de rehabilitación conforme se han ido sucediendo las etapas.

Los nombres del asilo

La historia de San Jerónimo se ha forjado con los nombres de los residentes que lo eligieron a lo largo de este siglo y con quienes entregaron al proyecto una vida de trabajo. Las hermanas María Luisa Pascual, Natividad Moneo, María Oteiza, Josefina Lana, Rosa María Remiro y María Jesús Zabalza precedieron a Rosario Busto como superioras de la congregación.

Conforme religiosas y trabajadores se sucedían, se transformaba también el edificio, un cuerpo central y dos pabellones laterales que se habían construido bajo la advocación de San Jerónimo. Huertas y jardines jugaron siempre su papel como "despensa" de productos frescos y un lugar al alcance de los residentes para pasear.

CLAVES

1 La generosidad de una benefactora. Estella le debe a Jerónima Uriarte no solo la obra social para mayores que ahora conmemora. Soltera y de origen humilde aunque heredera luego de una gran fortuna, se formó como maestra y constituyó en 1904 una fundación que dotaría de premios escolares a los alumnos de las escuelas locales. Después vendría -cita José Goñi Gaztambide en el tercer tomo de Historia Eclesiástica de Estella- el asilo llamado entonces "de San Jerónimo para ancianos", construido en una finca de su propiedad para los más desamparados.

2 Su patronato. Dejó claro en su testamento que deberían formarlo el párroco de la iglesia de San Juan, el coadjutor de este templo, el párroco de San Miguel y la superiora de las religiosas a las que encomendó el funcionamiento del asilo.

3 Y las hermanas de Santa Ana. Contó con ellas -buscaba una congregación muy devota del Corazón de Jesús- desde el principio para poner en funcionamiento su obra. Su historia, cuentan los actuales responsables, no puede entenderse sin monjas como la hermana Teresa Belloso, una pieza importante que exprimió en tiempos duros y de recursos escasos lo poco con lo que se contaba desde su puesto en la cocina.



  • charo lopez lacalle
    (19/12/11 01:38)
    #2

    CELEBRACION DEL CENTENARIO DE "SAN GERONIMO"

    Responder

  • Maria
    (18/12/11 16:01)
    #1

    Es de sobra conocidos que la esta residencia es de las mejores de Navarra. Cada día admiro más la labor que hacen. Felicidades Hermanas y a David por todo el esfuerzo diario. Mucho animo y a seguir trabajando así.

    Responder


Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Desde solo 0,27€ al día
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra