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Ales les enseña la ciudad

  • Ales Fernández González, estellés de 42 años, es el guía turístico del albergue de Anfas de Estella. Él, una persona con discapacidad intelectual, ejerce esta labor como voluntario en verano, cuando este alojamiento se abre a los peregrinos.

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Ales les enseña la ciudad

Ales Fernández González (de frente, a la dcha.) con los peregrinos en el Santo Sepulcro. MONTXO A. G.

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Actualizada 01/09/2011 a las 00:03
  • M. M. E. . ESTELLA

NO tiene titulación académica específica, pero se arregla -dijo- con los conocimientos históricos que ha ido adquiriendo a lo largo de los años. Siempre le ha gustado indagar en el pasado y más aún, claro, en el de la ciudad que le acoge desde que tenía 7 años: Estella. Este interés, unido a su hospitalidad, han hecho de Ales Fernández González, natural de Guipúzcoa, el guía con mayúsculas de los peregrinos que se hospedan en el albergue de Anfas. Él, una persona con discapacidad intelectual, enseña como voluntario a los caminantes los tesoros de una población que le sigue cautivando a sus 42 años. Ellos, agradecen por escrito sus molestias en el libro de visitas. Para él, mucho más de lo que pretende.

Trabajador de la planta de Tasubinsa de Villatuerta, entra todos los lunes a las seis menos cuarto de la tarde por la puerta del albergue de Anfas en busca de peregrinos con los que realizar su visita. La hora de salida son las seis. Este año, cien personas han escuchado sus explicaciones a pie de monumento desde que en mayo abriera este alojamiento, el que marca el inicio de un servicio que también termina con su cierre en septiembre.

A los interesados, a quienes informan los hospitaleros de esta posibilidad cuando sellan su credencial, les esperan entonces 75 o 105 minutos de excursión. El recorrido corto o el largo. Todo depende de cómo les respondan las piernas. "Solo hay una cuesta en todo el trayecto que se toma al principio. Así les tranquilizo", dijo Fernández.

Dos opciones de ruta

El punto de partida se ubica a unos cien metros del albergue, en la pasarela de la antigua planta de Renolit. Allí, Ales Fernández arranca con la explicación de la fundación de la ciudad, para parar después en el Santo Sepulcro, Santa María Jus del Castillo, el puente de La Cárcel, el Museo del Carlismo, la iglesia de San Pedro, el palacio de los Reyes de Navarra y el monumento al auroro. Hasta aquí la ruta común de las dos opciones y momento de enseñar un secreto, como dijo él, si el grupo le ha caído bien. "Si son amables les hago ponerse en el centro de la puerta del ayuntamiento para que divisen enfrente, entre viviendas, la Cruz de los Castillos. Si no, se van sin este regalo", indicó.

Después, existe la opción de ampliar pasando por el palacio de los Munárriz, las plazas de Santiago y Los Fueros, la iglesia de San Miguel más la calle Ruiz de Alda. Una clase de historia, más o menos intensa, pero también de humor. No faltan las curiosidades o anécdotas. Como él dice, sus chascarrillos. "En el puente de La Cárcel, por ejemplo, les digo que estamos ante uno de los más largos del mundo. Ellos se quedan perplejos porque tiene unas dimensiones más o menos reducidas. Y es que, les digo, no se ve el final al ser puntiagudo en el centro", contó.

Todo de memoria. Ya son cuatro veranos realizando esta labor. "En serio, empecé en julio de 2008. Me lo propuso la actual responsable de Anfas en Estella, Ainhoa Ezquerro Martínez, después de que yo hubiera hecho dos salidas esporádicas con peregrinos. A mí me encantó la idea", recordó. Así que se hizo con el libro El Nacimiento de Estella y sus Castillos, del historiador estellés Toño Ros; hizo memoria de todo lo que aprendió cuando acompañaba a su amigo Joaquín Montoya en la etapa de éste como guía; y no puso pegas. Todo lo contrario. Está encantado. "No lo hago obligado, claro. Yo soy voluntario", clarificó.

Una lista de 400 personas

Desde entonces, casi cuatrocientas personas han conocido la ciudad de su boca. "Estella tiene mucho que enseñar. Los que aquí vivimos no lo valoramos lo suficiente. La gente me suele decir ¡no sabéis el tesoro que tenéis! Es cierto y hay que mantenerlo. No debemos dejarlo caer como ha ocurrido en algún caso", reivindicó.

Él se apaña en castellano, siempre -añadió- hay algún extranjero que domina algo, y le suele ser suficiente para entenderse. "No obstante, hablo euskera y tengo algunas nociones de inglés e italiano", apuntó.

El próximo lunes volverá a salir de guía y también los siguientes veranos. Al menos, es su intención. "No pienso dejarlo. Los mensajes de apoyo de los peregrinos me animan a seguir", reconoció.



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