TIERRA ESTELLA

El Obispo de Espronceda se queda sin la estatua que le recuerde en su pueblo

  • La pieza reproduce a Juan Cruz Ruiz de Cabañas (1752-1824), que fundó un hospicio en Guadalajara (México)

M.M. . ESTELLA

Publicado el 18/05/2011 a las 01:00

Lo que creían que era casi un favor se ha terminado convirtiendo en un quebradero de cabeza para un grupo de mexicanos que quisieron regalar a Espronceda una estatua del obispo oriundo de esta localidad de Tierra Estella y muy conocido en la provincia de Jalisco por sus obras de beneficencia. Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo (1752-1824) fue el fundador del mayor hospicio de la ciudad de Gualadajara (México), que precisamente en su honor se llamaba Cabañas y que cuenta con una figura del religioso en su patio.

Precisamente, una réplica de esta, de 2,60 metros de altura por 1,60 de ancho, querían remitir a Espronceda un grupo de residentes de esta localidad, entre los que se encuentran el escultor y muralista Carlos Terres y el magistrado del Tribunal Constitucional del Estado de Jalisco, Luis Martínez Rivera. El ofrecimiento se hizo en abril a través de la Asociación de Alcaldes V Centenario. Como condición para hacerles llegar el regalo ponían que se hiciera una "inauguración, homenaje y recibimiento dignos", de cuyo coste se encargaría el Ayuntamiento de Espronceda. Ellos asumirían los gastos de la reproducción de la réplica y de su transporte.

La intención de este grupo de mexicanos, que para tramitar la colocación de la estatua nombraron a un representante de Madrid, era que no se perdiera la memoria del religioso entre los alrededor de 150 vecinos actuales de su localidad natal. El obispo cuenta, como se les hizo saber por teléfono, con una calle en su honor. Y este gesto lo considera suficiente la comisión gestora, encabezada por Laura Marquínez Corres, encargada del funcionamiento municipal.

"Demasiados costes"

En el acuerdo de pleno adoptado por unanimidad, se rechaza la oferta "debido a los costes que pudiera tener para un municipio pequeño como es Espronceda, no obstante se siente muy agradecido y en cualquiera de los casos, el Ayuntamiento de Espronceda cree que tanto el dinero necesario para el traslado del donativo, que consideramos es muy elevado aunque no corra de nuestra cuenta, como los gastos que implicaría la recepción e inauguración de éste, sería mejor invertido sin lugar a dudas en obras benéficas continuando así con la labor asistencial de don Juan Cruz Ruiz de Cabañas, de lo cual este Ayuntamiento cree se sentiría enormemente orgullo y no cabe duda que con la humildad que dicen tenía este buen hombre, estará más que satisfecho con la calle que en nuestra pequeña villa lleva su nombre".

El acuerdo de pleno pasó desapercibido para los vecinos hasta que hace veinte días se trasladó a la localidad el representante nombrado por los mexicanos junto a otros compatriotas para tratar de convencer sin éxito a la comisión gestora. Fue entonces cuando se buzonearon por las casas la resolución tomada por la corporación local, acompañada de una fotocopia con la biografía del obispo.

Y el Ayuntamiento ha dado estos días su réplica también en forma de escrito y entregada por las casas. En ésta se recuerda su labor en favor de los más desvalidos. "Desgraciadamente a día de hoy más de la mitad de la población de México vive en la pobreza, el 53,4% de los mexicanos no pueden cubrir su necesidades de salud, educación, alimentación, vivienda y vestido".

La comisión gestora añade que el coste de la estatua supondría 8.000 euros - "en México es una fortuna"- que estaría mejor empleado en ayuda a gente necesitada. "Estamos seguros de que él se sentiría muy orgulloso de ellos y de que, probablemente, conociendo su trayectoria solidaria y humana, en nuestra situación hubiese hecho lo mismo", se puede leer en la nota municipal.

Desde los 44 años en México

Juan Cruz Ruiz de Cabañas tenía 44 años cuando fue nombrado obispo para la entonces conocida como nueva Galicia (la actual Guadalajara, de la provincia de Jalisco). Y según la historia local, desde su llegada dejó claro que su principal preocupación eran los más desfavorecidos ya que en la cena preparada en su honor pidió que se dejara entrar a los pobres. Y junto a él comieron cincuenta mendigos. Viajero incansable para conocer las necesidades de sus feligreses, promovió la educación entre las clases más bajas fundando escuelas además de abrir numerosas casas de misericordia. Precisamente en una de aquellas visitas, en concreto a Estancia de los Delgadillos, de San Pedro Apulco, murió a la edad de 72 años. En México se le recuerda principalmente por su hospicio en Guadalajara que abrió sus puertas el 1 de febrero de 1810, recibiendo 66 niños pobres, a quienes se proveyó de vestido, calzado, techo, alimentos y educación. El centro asistencial continúa hoy en activo como casa de misericordia.

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