Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca

El arte se funde con la naturaleza en Urbasa

  • Las esculturas, en piedra y madera, están abiertas a la imaginación y sus dimensiones en equilibrio con el medio

Imagen de la noticia

El homenaje de Olaizola a Jorge Oteiza. MTX

Imagen de la noticia

Javier Olaizola Alfaro posa con una de sus instalaciones de la sierra Urbasa realizada en homenaje a los pastores de la zona. MONTXO A.G.

Imagen de la noticia

Desde la escultura instalada en el balcón de Pilatos se aprecia la vista de todo el valle y varias localidades, entre ellas Artaza. MTX

Imagen de la noticia

Tres de las piezas que han sido creadas en el taller de Artaza. MTX

Imagen de la noticia

Una escultura circular MTX

1
Actualizada 25/05/2011 a las 01:04
Etiquetas
  • R.A. . URBASA

¿Cómo habrá llegado aquí? ¿Quién lo habrá puesto? Son preguntas que cada vez más surcan la mente de quienes transitan por la sierra de Urbasa. Al asomarse al balcón de Pilatos un pequeño bosque de ramas claras y onduladas recibe a un espectador sorprendido. A su lado, una composición circular de piedras esboza una firma ininteligible y misteriosa. Más adelante, justo antes de llegar al raso de Urbasa, un círculo de ramas evoca las formas de la cestería.

El concepto de arte en la naturaleza ha llegado a la sierra de Urbasa de la mano de Javier Olaizola Alfaro, un vecino de Artaza de 49 años originario de Rentería. Con veinte años de trabajo como cantero a sus espaldas, es además artesano e intérprete de txalaparta, un espíritu curioso de la creación artística. Afincado en la localidad de Améscoa Baja desde hace tres años, Olaizola practica lo que denomina "arte efímero", porque se trata de creaciones que tienen los días contados. Montadas en plena naturaleza, las piezas no tienen protección frente a los animales ni la acción humana, por lo que a las pocas semanas se estropean y si no se vuelven a rehacer terminan por desaparecer. Por eso, el autor nada más acabar una pieza la fotografía para congelar ese instante.

Sin elementos exteriores

Además de su trabajo en el taller de Artaza, Olaizola se planteó el reto de hacer arte en la sierra. "Simplemente pensé, ¿qué puedo hacer con lo que tengo aquí? Sólo utilizo los materiales que se encuentran en Urbasa, nada de pintura ni otros elementos ajenos a la naturaleza. Por lo general son piedras y ramas, aunque para algunas piezas del taller también he empleado hojas secas del otoño", explica. También el tamaño está pensado para que la pieza se funda en el entorno, para que no se rompa el equilibrio de la sierra.

El arte en la naturaleza ni se compra ni se vende y, por tanto, no tiene recompensa económica alguna. "¿Por qué lo hago? Sólo estar aquí trabajando al aire libre es suficiente gratificación. Pero no sólo me sucede aquí. A cualquier sitio que voy, incluso la playa, siempre estoy pensando qué puedo crear".

Javier Olaizola se define como un artista instintivo, poco dado a la conceptualización. A lo largo de un año y medio ha ido colocando en la sierra de Urbasa en torno a media docena de piezas que responden a tres tipologías, aunque no tienen un nombre definido. Son composiciones de piedras, bosques de ramas o círculos del mismo material. Estas últimas recuerdan a los cerrados que los pastores realizan para las ovejas en la sierra y están concebidas en homenaje a este oficio. "Los pastores son como los canteros, somos oficios en retroceso, especies en extinción ,como el lince ibérico", se lamenta el artista. Pero, por lo general, sus obras son muy abiertas. "Me gusta que la gente pueda dar su propia interpretación de lo que son o lo que le sugieren", comenta.

1.500 corazones tallados en piedra

La talla de piedra es la faceta que más ha cultivado Javier Olaizola, que es cantero tanto para obras de restauración artística como para encargos particulares y piezas de artesanía que vende en mercados. Como muchos autores también tiene un objeto "fetiche", el corazón de piedra, del que nace el Proyecto Biotz con el que ha tallado hasta ahora 1.500 piezas que ha vendido y regalado. "Con ello simplemente quiero hacer pensar a la gente, hacerle ver que vivimos en un mundo dominado por la cabeza, en el que nos importa lo que digan o piensen de nosotros, no lo que sentimos. No es que crea que puedo cambiar el mundo con ello. Lo hago sólo porque me gusta".



  • Azken kolpe
    (25/05/11 11:17)
    #1

    Javi es un artista de lo que quedan muy pocos,un gran artista,pero como persona no tiene precio.Besrakadak Jimmy.

    Responder


Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Desde solo 0,27€ al día
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra