LA SALIDA DEL FIN DE SEMANA
Diez kilómetros de oasis en Lerín
- Antonio Villanueva Martínez, pte. de la Asociación Naturalística Ibaigorri de Lerín, sugiere visitar la sierra de pinos de su localidad. Excelente cobijo para él, amante de las setas, y una ruta de paseo con amplias vistas muy transitada por los del lugar.
Publicado el 19/11/2011 a las 01:04
C ESTA de mimbre, cámara fotográfica en la mano y. a investigar. Es algo muy habitual en Antonio Villanueva Martínez, presidente de la Sociedad Naturalística Ibaigorri de Lerín. Siempre que pilla un rato libre mete estos utensilios en su coche y sale a la sierra de pinos del propio término de Lerín. ¿Para qué?: buscar setas, su gran afición.
Junto a otro enamorado de la micología también de Lerín, José Luis Solano Yanguas, se ha propuesto catalogar todas las especies que aparecen en el término municipal. Ya han registrado unas ochenta, la mayoría halladas en este oasis en medio del desierto, como a él le gusta referirse a este lugar y por donde a Villanueva le gusta también pasear a menudo.
Son diez kilómetros de recorrido hasta el final de la sierra, que parten desde un camino que sale hacia la derecha desde las piscinas, y termina en el conocido nido del águila real que durante años dio cobijo a una pareja de estas aves. De una a otra parte, todo pino carrasco, plantado hace más de medio siglo y a una altura que roza los 500 metros desde el nivel del mar, unos sesenta metros por encima de Lerín.
Desde allí se divisan ahora los campos de cultivo que, a uno y otro lado de la sierra, ya han empezado a verdear y la subsierra de pinos más jóvenes que transcurre paralela en la parte baja del lateral en dirección a Cárcar. Por el camino, altos puestos de palomeras perfectamente numerados. Es coto de caza. Se captura también conejo, perdiz, jabalí, malviz, zorro y liebre.
Pero él, tiene 60 años, prefiere "cazar" robellones, negrillas, setas de chopo, setas de cardo, barbudas o champiñones, las habituales de este lugar. "A esto se va uno aficionando. Yo, de pequeño iba con mi padre y luego salía solo. Un día, en una de estas escapadas, me encontré con José Luis Solano Yanguas y él me empujó para asistir juntos, también con el vecino Jacinto Gil Celaya, a cursillos sobre micología que impartía Luis García Bona, de la Sociedad Gorosti", comentó.
Al tiempo, en el 2004, los tres fundaron la Sociedad Micológica Ibaigorri que, en el año 2008 pasó a denominarse Sociedad Naturalística Ibaigorri al incorporarsen las secciones de senderismo, montaña y btt. "Esta zona no es que sea muy rica en setas, puesto que no estamos en la montaña de Navarra y también salgo, por tanto, a por ellas a Aralar, Urbasa o Quinto Real. Toco otras Comunidades como Soria o La Rioja. El tiempo también lo paso ojeando libros de setas. Me gusta mejorar la bibliografía con títulos cada vez más técnicos y que recojan más especies. Mi ilusión es mucha y rato que tengo en casa me pongo a descubrir cosas nuevas", comentó.
Porque lo suyo, más que la degustación, es la investigación. "Es cierto. Me gusta más coger que comer. Las estudio y para mí tiene tanto interés la tóxica como la comestible. También me gustan, claro, pero las regalo casi todas", indicó.
Casi todo el año
Es afortunado porque durante casi todo el año puede desarrollar su afición. Casi siempre hay setas para coger. "Solo no se forman con las heladas y las nieves. Ahora estamos en la primera temporada", apuntó Villanueva.
Y como él, aunque no sea a por setas, son muchos los vecinos de Lerín que eligen este punto como lugar de paseo. "Siempre te cruzas con gente. Es una senda perfecta para el invierno porque está al abrigo del viento norte", justificó.
ESPECIES de setas ha registrado ya Antonio Villanueva Martínez en Lerín en una investigación con la que quiere recopilar todos los ejemplares del término. Él calcula que le quedarán aproximadamente la mitad. "Lerín no es que sea una zona muy rica. En Navarra habrá catalogadas unas 3.000", dijo.
A TENER EN CUENTA
1 Diez kilómetros de paseo El camino, de única dirección, sale desde las piscinas y recorre todo recto la parte sur de la sierra, que transcurre en dirección noroeste-sureste hacia Miranda de Arga. Son 10 kilómetros de longitud y unos 200 metros de anchura de pinar, algunos centenarios.2 Expresiones que ha dado el lugar A final del recorrido, donde el nido del águila, el camino llega al lugar conocido como el portillo del Corvo, que es un cortado en la sierra. En este punto, en el siglo XVIII, los asaltantes de caminos se apropiaban de las pertenencias de quienes cruzaban por este paso. Desde entonces, se incluyó en el habla de sus vecinos la expresión A robar al portillo del Corvo.
3 Puntos de descanso A lo largo del camino de tierra, en la parte sur, se suceden varios bancos que miran en dirección a Cárcar, lugar de encuentro de los vecinos más mayores según indicó Antonio Villanueva.