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Un desfile de dos décadas que pide ahora el relevo

  • Estella volvió el sábado a anunciar el carnaval con el ruidoso pasacalles por el centro de sus zíngaros de siempre

Un desfile de dos décadas que pide ahora el relevo

Un desfile de dos décadas que pide ahora el relevo

Algunas de las aproximadamente ochenta personas que se vistieron el sábado de zíngaros para celebrar caldereros en Estella, en la entrada a la calle La Estrella.

Montxo A. G.
Caldereros en Estella 26 Fotos

Caldereros en Estella

Ochenta personas que se vistieron el sábado de zíngaros para celebrar caldereros en Estella, en la entrada a la calle La Estrella.

MONTXO A.G.
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Actualizada 25/01/2016 a las 12:57
  • m. martínez de eulate. Estella
El estridente sonido del toque de cacerolas volvió a anunciar este sábado en Estella la llegada del carnaval. Lo hizo como desde hace casi dos décadas gracias a quienes se enfundaron un año más sus ropajes de húngaros para vestir en lo posible, nunca mejor dicho, un desfile que, en cambio, se estanca.

Ochenta personas, aun así, se sumaron a la fiesta con pañuelos o gorros cubriendo sus cabezas, collares, trajes oscuros y largas faldas para recordar a aquellos artesanos transeúntes centroeuropeos que arreglaban de puerta en puerta en los siglos XVIII y XIX cualquier utensilio del hogar. Participantes adultos, entre los cincuenta y setenta años en su mayor parte, que siguen muy fieles a la cita por su buen ambiente pero que anhelan contagiar su entusiasmo a generaciones más jóvenes como explicó Félix Bacaicoa Ayúcar.

Él lleva once años saliendo, desde que entró en la celebración la asociación de exdanzaris Francisco Beruete a la que pertenece. “Lo pasamos muy bien. El ambiente es muy bueno. Cantamos, bailamos y tomamos también los tentempiés que nos ofrecen, pero no queremos que sea solo para la gente mayor. Al principio sí había más juventud, pero la evolución ha encasillado un poco esta tradición en este sentido y ha quedado el carnaval rural más para los jóvenes y el variopinto, más secundado por las familias con hijos”, consideró.

También Uxua Ibáñez Cuaristi, fija en el desfile desde su primer año, pedía esa misma rotación en sus funciones como directora. “Yo lo solicité pero, al final, me ha vuelto a tocar”, indicó. Ella, integrante de la Coral Ereintza, llevó la “batuta” por cuarto año subida a un carruaje. “Cada año suena mejor. Esto no tiene mucha historia”, dijo.

Pese a ello, esta vez se han vuelto a programar las dos sesiones de ensayos, que tuvieron lugar los últimos dos jueves en los bajos de la plaza de Los Fueros. A ellas asistieron integrantes de la fanfarre Alkaburua, de la asociación de exdanzaris Francisco Beruete y todo aquel interesado en aprender el ritmo y conocer también las letras de las canciones que se cantaron una y otra vez ayer durante el recorrido. “A los ensayos acude poca gente. Caldereros es el inicio de los carnavales y a la gente le cuesta entrar”, apuntó Bacaicoa.

Además de la jota-vals de Estella y la polka se interpretaron las cuatro piezas típicas de este día: Caldereros pasacalles, El coro de caldereros húngaros, Caldereros húngaros en el trabajo y Canto húngaro. Todas, del músico vasco Raimundo Sarriegui, autor de la marcha de San Sebastián. Y fue un vasco e integrante de la fanfarre Alkaburua -prefirió ayer mantenerse al margen- quien las trajo a Estella hace casi veinte años para trasladar a la ciudad del Ega esta fiesta tan popular ya por entonces en Guipúzcoa.

En Estella, ayer, el pasacalles de sus “zíngaros de disfraz” se prolongó durante hora y media en su recorrido por las calles La Estrella, El Puy, Mayor y Calderería más las plazas de Santiago y Los Fueros. Este último punto fue inicio y final y donde se concitó a las siete de la tarde el público que siguió la salida. “Bueno, año a año vamos modificando alguna cosilla en el vestuario. A mí me gustaría más cambiar la percha, pero eso ya no se puede, me temo”, bromeó Félix Bacaicoa. El próximo sábado le llegará el turno al carnaval rural y el variopinto quedará para el siguiente.



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