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Valdega

El cultivo de legumbre aumenta, pero se reduce la variedad

  • Las dos modalidades que mejor se venden son la pocha y la alubia negra de Tolosa

José Ignacio Muneta Lanz y Emilio Fernández Heras en una finca de pochas.

El cultivo de legumbre aumenta, pero se reduce la variedad

José Ignacio Muneta Lanz y Emilio Fernández Heras en una finca de pochas.

MONTXO A.G.
1
03/10/2015 a las 06:00
  • r. aramendía. Estella
La legumbre es un cultivo clásico en Valdega, casi distintivo de esta fértil zona bañada por el Ega donde a duras penas se mantiene el tabaco, que ha perdido peso a manos del cereal, festoneado todavía por pequeñas huertas y parcelas de espárragos. Independientemente de etiquetas (pocha de Sangüesa o alubia de Tolosa), la legumbre de Valdega está muy valorada por su exquisitez. “Nadie sabe por qué, quizá sea la tierra, bastante arenosa, en las cercanías del río, el clima...”, se interroga Emilio Fernández Heras, agricultor de Legaria de 50 años que trabaja 19 hectáreas de cereal y otros cultivos de secano, cuatro de pochas y una de espárragos.

Tras una larga época de declive, el cultivo de legumbre empieza a ir alza en los últimas décadas por su buena aceptación en el mercado. En la zona de Valdega se plantan hoy 20 hectáreas de pochas y unas 10 de legumbre, sobre todo de alubia roja de Tolosa, que es una de las que mejor venta tiene por su precio, entre siete y ocho euros, frente a los 14 que alcanza en Guipúzcoa. Dicen en el valle que mucha de la alubia que se vende en Tolosa a esos precios llega desde Valdega.

UN MAL AÑO DE COSECHA

La pocha sin embargo, con un mercado mucho más circunscrito a Navarra y alrededores, se vende a unos 4€ (según los años), pero sigue siendo un producto muy demandado. Mientras que la pocha se recolecta entre finales de julio y el Pilar, las alubias secas se recogen entre principios de octubre y mediados de noviembre.

Este año la cosecha ha sido mala, entre un 30 y un 40% menos de lo habitual, debido a la aparición de una bacteria que estropea las vainas dándoles apariencia de que estén manchadas de grasa. En total, éste año se recogerán unos 12.000 kg de legumbre seca en Valdega como máximo y otros 50.000 de pochas.

A este producto también le ha llegado el relevo generacional, razón por la que el aumento de superficie no es demasiado reseñable. A medida que los agricultores cumplen años se van quitando fincas, mientras que los nuevos labradores plantan otras. Hoy hay menos agricultores, pero con más extensión.

La siembra de la legumbre no se circunscribe únicamente a Valdega. Se da en las localidades de Murieta, Abaigar, Oco, Legaria, Mendilibarri y Ancín en este valle, pero también en las cercanas Arbeiza, Zubielqui, Igúzquiza y Zufía.

Aún hay familias que mantienen otras variedades que han sido tradicionales en la zona y que hoy están cerca de la desaparición. Son otros tres tipos de legumbre que se recolectan en seco, y que pertenecen a las variedades de “sangüesina”, sangre de Cristo y el afamado calbote o alubia roja. José Ignacio Muneta Lanz, de 47 años, planta en una finca familiar a orillas del Ega estas tres variedades, además de la alubia de Tolosa. “Son las más finas y sabrosas, por mucho que se vendan más las otras”, asegura.

Muneta las mantiene casi a título testimonial, para que no desaparezcan, ya que él mismo se prepara su simiente. “Lo hago porque lo hicieron mis padres y mis abuelos y porque me da pena que se extingan”, explica. No es una cuestión baladí. “Las grandes multinacionales presionan para que todos usemos las mismas semillas, pero eso reduce la variedad y hay alimentos que acaban desapareciendo”.

La alubia “sangüesina” ha ido en retroceso porque es menos productiva. Blanca y de tamaño muy pequeño, su textura es sin embargo, delicada. La alubia de sangre de Cristo, llamada así por su fondo claro con vetas rojo oscuro que asemejan sangre, ha sido un plato muy apreciado en Tierra Estella, pero que está casi en desuso. “A la gente no le atrae su aspecto y hoy en día sólo puede encontrarse en algún ultramarino muy tradicional, como Lesaga en Estella”.

UN PLATO CONTUNDENTE

El calbote sí que sigue contando con adeptos. “Para mí es mejor que la alubia de Tolosa, pero la fama es la fama. Con un poco de tocino, chorizo y costilla ha sido un sustento ideal para afrontar la dureza de las labores del campo”. La familia Muneta Lanz ha cultivado legumbre desde siempre, hoy tres hermanos, José Ignacio, Adolfo y Lucio, la plantan “para casa”, además de algún compromiso.

Toda esta riqueza vegetal no tiene excesiva repercusión económica. “Durante años se ha intentado crear una cooperativa con una marca propia de la legumbre de Valdega y potenciar su comercialización, al final sin éxito. Es casi imposible poner de acuerdo a los agricultores”, se apena Martínez Heras, que por su parte ha decidido crear una empresa propia de venta directa de productos frescos a través de una web.


  • Me gustan las alubias de Legaría
    (03/10/15 14:56)
    #1

    Es una autentica pena que desaparezcan las conocidas como "sangüesina", sangre de Cristo y el calbote, en mi casa se comían, compradas en Legaría, y son... "cojonudas", no permitáis que desaparezcan.

    Responder


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