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SALINAS DE ORO

Jornadas Gastronómicas con “mucho sabor” en Salinas de Oro

  • El buen tiempo permitió que los asistentes disfrutaran de la cocina y de la salinera navarra

Todos pudieron probar cómo es el trabajo que se hace con los rastros en las salineras.

Jornadas Gastronómicas con “mucho sabor” en Salinas de Oro

Todos pudieron probar cómo es el trabajo que se hace con los rastros en las salineras.

Jesús Caso
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12/08/2015 a las 06:00
  • Teresa Antón Aguinaga. Salinas de Oro
Las altas temperaturas de este verano han favorecido a los salineros ya que han provocado una buena cosecha en Salinas de Oro. La salinera navarra celebró el pasado domingo las Jornadas Gastronómicas que tienen “mucho sabor”, como decía Achen Jiménez Esquíroz, propietaria del restaurante Túbal de Tafalla e invitada como madrina.

El acto central fueron los distintos talleres gastronómicos donde cocineros de restaurantes de la zona elaboraban un plato con sal del manantial en directo que, ya finalizado, daban a probar a los espectadores.

Los platos elaborados fueron: pochas a la Navarra, por Peio Lasa (Venta Lizarraga); bocadito de pan negro con bacalao macerado en flor de sal y lima, por Celia Larrainzar (Restaurante Dulanz); brocheta de pulpo a la gallega sobre panaderas, por Jesús Astarriaga (Restaurante Astarriaga); huevo en baja tempura con setas y espuma de patata, por Aitor Esnal (Restaurante Le Naturel); y arroz glutinoso con coco y mango, por el pastelero Víctor Pascual.

Además, entre las novedades de este año se celebraba un concurso de postres elaborados con sal de Salinas de Oro donde se presentaron ocho platos en los que, en su mayoría, se combinaba la sal con el chocolate.

En las diferentes carpas se vendían cestas, pelotas hechas a mano, bolsos y, productos artesanales como queso, panes... Los productos que más destacaron fueron la sal de Salinas de Oro y la miel artesanal que al mediodía ya estaban casi agotados.

LOS NIÑOS DISFRUTARON

Entre los talleres había unos dirigidos a niños donde elaboraban tarros de decoración con sal de diversos colores que ellos mismos tintaban con tizas. También hubo representaciones teatrales de las que disfrutaron sentados en el suelo.

La actividad que más triunfó entre los más pequeños fueron los baños de sal. Salinas de Oro ofreció algunas de sus parcelas para que los visitantes pudieran quitarse sus zapatos y pasear sobre ellas mientras usaban los rastros que sirven para esparcir la sal por la salinera.

Junto a las parcelas colocaron dos piscinas; una con agua del manantial, del que extraen el agua para obtener la sal, y otra con agua dulce. Los niños, con los bañadores preparados, se zambullían en ambas notando la diferencia de densidad en una y en otra mientras se refrescaban. Los momentos donde estas piscinas más triunfaron fueron cuando el sol salía de detrás de las nubes y calentaba a la gente.

Que las piscinas fueran tomadas por los niños no significa que los mayores no las usaran. Fueron muchos los que se acercaron a las salineras a revitalizar sus pies y unos pocos valientes los que se atrevieron a meterse en las piscinas.

Oihane Martínez Oroz, mientras se hallaba junto a la piscina salada, tentada a bañarse, contaba que ella compra “sal de Salinas en sacos” para bañarse. “Me suelo dar el baño en agua caliente”, añadía. Estos baños sirven para desinfectar heridas y exfoliar las pieles muertas pero al secar tanto la piel se recomienda “añadir al agua copos de avena” avisaba la visitante, que era el primer año que asistía a estas jornadas.

EL TRABAJO EN LAS SALINERAS

Durante todo el día se ofrecieron visitas guiadas donde se enseñaba cómo es el proceso de elaboración de la sal que requiere de un clima muy preciso, “de mayo a septiembre” explicaba Enrique Pérez Lopetegui. “La lluvia estropea la cosecha” añadía por lo que tras el buen tiempo de esta temporada les ha venido “muy bien”.
Se realizan dos tipos de sales diferentes: la flor de sal y la tradicional (en grano). La primera “se recoge pronto por la mañana” y tiene aspecto de escamas.

En los únicos momentos que se adelanta la recogida es cuando el tiempo avisa que va a haber “lluvias torrenciales que estropean la cosecha”, indicó.

El agua utilizada para la obtención de la sal no procede del río Salado sino que “se extrae por pozos directamente del manantial”. Las bombas de extracción son los utensilios que más han evolucionado desde que se crearon en la época de los romanos. El cambio de las parcelas de yeso a cemento también es otro progreso.

Estas sales tradicionales tienen “menos sodio y más minerales” explicaba Katia Hueso del Instituto del Patrimonio y los Paisajes de la Sal (Ipaisal). Por esta razón es “más sana” y, además, “tiene una textura diferente en la boca, más agradable”, añadía.

Ipaisal contaba con una de las carpas donde explicaban las propiedades científicas de la sal, la comparaban con la industrial (que es en polvo) y mostraban la diferencia de densidad del agua del río de Salinas con la del mar y la dulce.



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