Estella
Un Camino de reconocida solidaridad
Javier Pitillas , Maxi Masip con parálisis cerebral, y su padre, Maximiliano, juntos en el Camino de Santiago


Actualizado el 06/09/2014 a las 06:00
La Xunta de Galicia le concedió este año la máxima condecoración, la medalla Castelao, y también el Ayuntamiento de Vigo, su ciudad, le reconoció con el premio Vigués Distinguido. Todo porque él, Javier Pitillas Torra (con padre de Pamplona y raíces también en el concejo de Iruñela), dedica su tiempo libre a los demás.
Estos días de vacaciones los pasa en Navarra, donde tanto veraneó de niño, haciendo precisamente uno de esos gestos solidarios cuya difusión tanto le abruma. Pero los que están a su alrededor no tienen más que palabras de agradecimiento a cada segundo. Maxi Masip Villar, con parálisis cerebral, y su padre, Maximiliano Masip Alejandro, son dos de ellos.
Anteayer martes salieron de Roncesvalles juntos para realizar en 15 días el Camino de Santiago. El último como apoyo y Javier con el hijo del primero subidos a un triciclo tándem. Algo totalmente imposible para los médicos en el caso de Maxi Masip Villar por sus limitadas condiciones físicas, pero que están haciendo realidad. “Así como el médico se negó queriendo así protegerle, hay muchas familias que hacen lo mismo y no. No hay que tener a sus niños guardados. Aunque no oigan, no vean o tengan otra discapacidad pueden hacer cosas que incluso los que no tienen estos problemas no hacen”, argumentó Javier Pitillas.
El padre de Maxi está emocionado. Le entusiasma la ilusión y vitalidad con la que su hijo afronta este reto y el que existan personas como Javier que tanto regalan. “Para mí lo enriquecedor es estar con ellos, compartir el tiempo. Somos más que familia”, aseguró Pitillas.
Este policía local de Vigo creó estos vínculos a raíz de que el Centro de Recursos Educativos de la ONCE le contratara hace veinte años junto a un compañero suyo por disponer ambos del título de entrenador de atletismo. Comenzaron a trabajar con este tipo de alumnos con discapacidades y una cosa llevó a la otra. “Conocí a Gerardo Fernández Costa, un joven entonces de 18 años sordo y ciego y empezamos a hacer deporte juntos. Practicamos distintas disciplinas y terminamos haciendo el Camino subidos a un triciclo de este tipo. Tanto le gustó a él la experiencia que me dijo que buscara a amigos con problemas como él para hacer lo mismo durante muchos años”, explicó.
DESDE ROMA
Le tomó la palabra. Este es el quinto año y en esta ocasión, en la que está participando Maxi, también lo ha hecho el propio Gerardo y otro gallego con discapacidad (José Varela) al no haber empezado la aventura en Roncesvalles para Javier Pitillas. Ha recorrido antes el tramo italiano de la peregrinación de San Francisco de Asís con Gerardo, después el francés con José Varela y el día 16 terminará experiencia en Santiago de Compostela con los tres juntos. “Gerardo tenía la ilusión de conocer al Papa y lo logró. Cada uno tenía su motivación”, apuntó Pitillas. A él, le ha permitido volver a sus raíces y visitar a sus familiares en Iruñela. “Paramos cuando íbamos para Roma. La libertad que yo tenía allí de niño. Andaba por el monte como una cabra. Salía de casa a la mañana y no volvía hasta la noche. Un sitio precioso y una gente genial”, calificó.
Ya tienen nuevo reto: la ruta de la plata para el verano de 2015. “Pero nos encontramos con problemas. Las ciudades siguen sin estar lo suficientemente adaptadas a las sillas de ruedas. Hay barreras también en el Camino”, añadió Maxi Masip Villar.
