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Luquin con Javier Urabayen Gil

Como imán para familias con niños

  • No es frecuente en localidades de su tamaño, pero sí señal de identidad de ésta. En su plaza toman el sol los mayores y en sus calles juegan los escolares al regresar de clase en Estella. Nuevas unifamiliares conviven con el pueblo antiguo

Javier Urabayen Gil en el centro de Luquin, el lugar de reunión de los mayores del pueblo

Javier Urabayen Gil en el centro de Luquin, el lugar de reunión de los mayores del pueblo

Javier Urabayen Gil en el centro de Luquin, el lugar de reunión de los mayores del pueblo

MONTXO A.G.
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12/04/2014 a las 06:00
  • m.p.amo. luquin
Alguien a lo largo de este recorrido habla de Luquin como un pueblo "de luz y de paz". Y da en el clavo, al menos en las sensaciones que transmite en una soleada mañana de abril la localidad natal de Javier Urabayen Gil, el agricultor jubilado que hoy guía por sus calles a Diario de Navarra. Conviven lo antiguo y lo nuevo. La parroquia de San Martín, la basílica de Nuestra Señora de los Remedios y del Milagro o la fuente de piedra centenaria, por un lado. Piscinas, frontón o plaza remodelada, entre otros servicios modernos, por otro. Mayores y familias con niños atraídas por nuevas viviendas.

PUEBLO ARRIBA


Desde la sociedad San Isidro y las piscinas, donde empieza la ruta con Javier Urabayen, hacia la calle La Fuente, el punto en que se detiene junto a la fuente de piedra construida en 1914. "Nadie la ha conocido seca, ni en verano. Y en otro tiempo venía la gente con ganado de otros pueblos para que bebieran aquí", señala. Se detiene a la vez en explicaciones sobre antiguas casas blasonadas, como la de los Azcona, en lo que supone una constante en todo el itinerario, la de antiguas y bien cuidadas viviendas con escudos.

Javier Urabayen explica como el núcleo urbano recogido y que antes se abarcaba con la vista ha crecido al compás de promociones de unifamiliares -hay once adosadas por un lado camino al cementerio- y otras seis en otro punto. "Aquí la gente se ha quedado a vivir, no es solo cosa de los fines de semana. Hay servicios que son importantes, como las piscinas, y con los que hay que colaborar todos", apunta en un recorrido que, como un goteo, tropieza a cada punto con los peregrinos que han optado por Luquin para quemar otra etapa desde Estela en el Camino de Santiago. "A dos kilómetros de aquí, la ruta jacobea se junta con Villamayor y es un tramo precioso", añade. Algunos de ellos se detienen en el bar de las piscinas, también sociedad del pueblo.

CON PLAZA EN EL CENTRO

Seguimos por la calle la Fuente entra casas blasonadas, de familias como los Ganuza o los Eraso además de los citados Azcona, y avanzamos por la de Santiago. En el centro de Luquin, separadas por la plaza principal, se alzan los dos principales edificios patrimoniales del pueblo. Javier Urabayen cuenta como la plaza, remodelada hace un par de años, recordaba en su diseño original a un ábside redondo y en su parte central al presbiterio. Se evocaba así a una antigua basílica que cambió después de emplazamiento para ocupar su ubicación actual.

Allí, donde se alza ahora este edificio barroco en honor de Nuestra Señora de los Remedios y del Milagro, tiene lugar una nueva parada. Aunque cerrada desde hace algún tiempo por un pequeño hundimiento en la cubierta, se abre por unos minutos y permite apreciar su monumental retablo, una obra de Lucas de Mena perteneciente al primer cuarto del siglo XVIII. El pueblo de Luquin recuerda en su interior a su "insigne bienhechora" Filomena de Azcona y Jaurrieta. Sorprende también, por sus dimensiones, la parroquia de San Martín, abierta al culto pero con servicios únicamente los miércoles y domingos.

LA VIDA VECINAL

Hay una zona nueva, la perfilada en torno a esas nuevas viviendas, pero toda la vida vecinal tiene su eje en escenarios muy concretos que Javier Urabayen detalla en el recorrido. De las piscinas a la soleada plaza o el frontón desde donde se lanza el cohete el fin de semana más cercano al día de la Virgen, el 8 de septiembre. Lo hace entre pinceladas de edificios que han formado parte de la historia local, desde el palacio de Luquin trasladado a Estella en 1963 al inmueble en el que el Ayuntamiento de Irún gestionó sus colonias de verano desde 1963. Urabayen, que ha ocupado el cargo de edil en cuatro legislaturas distintas, explica que esos campamentos estivales llegaron al pueblo pocos años antes que las piscinas. Y, como ellas, han formado parte de su historia reciente, cuenta mientras señala el paisaje al que se asoman los pueblos vecinos de Urbiola y Villamayor.



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