Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
estella

Un siglo de memoria escolar junto al Andén

  • Cuando en febrero de 1914 las hermanas de Santa Ana llegaban al número 7 del paseo de la Inmaculada llevaban años de servicio en Estella

Alumnos y profesores posaron en el patio escolar, que da a la fachada trasera del edificio centenario

Alumnos y profesores posaron en el patio escolar, que da a la fachada trasera del edificio centenario

MONTXO A. G.
0
28/01/2014 a las 06:01
  • m. p. amo. Estella
El alma del proyecto que viene hoy a estas páginas -la congregación de Hermanas de Santa Ana- tenía ya años de recorrido en Estella cuando el 23 de febrero de 1914 se completaba el traslado a su nuevo colegio del Andén. El edificio que se alzaba ya en el paseo de la Inmaculada desde cuatro años antes -se construyó en 1910 por iniciativa del obispo de Pamplona fray José López Mendoza- fue su hogar desde entonces y la bandera de su labor en la enseñanza. Por eso este febrero trae aniversario, no el de la presencia de las monjas en la localidad, más antigua, pero sí el del colegio que abrió sus puertas cuando Europa caminaba hacia su primera gran guerra y sigue ahí en el tiempo de las pizarras digitales. En medio, generaciones de escolares formadas al abrigo de las Anas, como se ha conocido popularmente al centro educativo más antiguo de Estella.

La comunidad llega a este centenario con 15 religiosas -la hermana Marisa Garraza, de Sesma, es su superiora-, de las que cuatro siguen activas mientras la edad ha retirado al resto de la enseñanza. En la congregación recae la dirección titular y en la profesora María Puy Barbarin,  la académica de este centro concertado de ideario cristiano, el único hoy de la orden en Navarra junto a Mendavia, aunque en este caso con cobertura únicamente para la Educación Infantil. Transformaciones, muchas. Las que en cada etapa imponía el contexto educativo y social. Pero siempre, explica la superiora, sin perder de vista el mismo espíritu de respuesta a las necesidades que guió a las hermanas fundadoras.

EN ESTELLA DESDE EL XIX

Fue así, argumenta, desde el principio, un origen vinculado a la Casa de Misericordia que a partir de 1867 funcionó en Estella regentada por estas religiosas. "En aquellos momentos había muchos niños en situación de abandono que eran una preocupación de las hermanas. Desde el comienzo, desde los orígenes en Zaragoza, María Rafols lucha contra viento y marea por las más pobres, los ancianos y, sobre todo, los niños", añade Marisa Garraza.

Mejoraron las cosas, pero las décadas siguientes dieron ocasiones para volcar ese mismo carisma. Llegaron los años de internado, con decenas de chicas y la oportunidad, para quien no podía pagar las cuotas, de prestar algún servicio al colegio a cambio. "Hoy queremos seguir pendientes de cada niño, con los cinco sentidos abiertos para poder localizar cualquier tipo de necesidad y salir al paso en lo posible", subraya en este mismo sentido María Puy Barbarin. Y apunta que la identidad sigue siendo la misma, con la pastoral como eje vertebrador.

El repaso a la presencia de las monjas en Estella lleva hasta las autoridades municipales de finales del siglo XIX, y a cómo llegaron hasta ellas los ecos de su labor en Zaragoza y de su capacidad para la educación de los niños. Quisieron también para Estella el beneficio de jóvenes muy formadas, y en 1880 el Ayuntamiento, presidido por Eugenio Eraso, se lo pidió así a las hermanas que ya estaban en la Casa de Misericordia. Las quería para una escuela de párvulos que recogiera y atendiera a los pequeños que el abandono de sus padres dejaba en la calle. Aquella intención se materializó en un acuerdo tomado en sesión municipal que les adjudicaba un puesto dependiente del consistorio ocupado antes por un maestro y las ponía al frente de una escuela de párvulos en la misma Misericordia.

Fueron sus primeros pasos, todavía en el siglo XIX y siempre inspirados en una figura que, como la de María Rafols, viene a la conversación de la mano de la actual superiora. La de Juan Bonal, "el hombre inquieto, universitario y muy tocado por Dios", que puso todos su esfuerzo en formar para ayudar a salir de la miseria y cuyo legado está también en las raíces de la congregación.



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

volver arriba

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Contenido exclusivo para suscriptores DN+
Navega sin publicidad por www.diariodenavarra.es
Suscríbete a DN+
Desde solo 0,27€ al día
Ya soy DN+
Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar sin publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra