EXPOSICIÓN
Arte y embrujo en Arbeiza
- Nueve pintores locales se reúnen en la puesta de largo del centro cultural Casa Usúa


Publicado el 24/12/2013 a las 10:51
No sólo las ciudades cayeron en la tentación de lo faraónico en los años de burbuja. También bastantes pueblos pequeños. Pero mientras los aeropuertos cerrados acumulan polvo, algunas obras insostenibles han cobrado vida gracias a los voluntarios. Es el caso del centro cultural Casa Usúa de Arbeiza, un edificio sobredimensionado para un pueblo de 200 habitantes que a falta de presupuesto concejil para dotarlo de actividad funciona gracias al esfuerzo de un grupo de ocho voluntarios, vecinos del pueblo, que conforman la junta de Casa Usúa, situada en la plaza principal en el palacio del mismo nombre.
Aunque abrió en verano, una exposición colectiva de nueve pintores profesionales y amateurs residentes o relacionados con la localidad ha sido su gran puesta de largo. Inaugurada el pasado 8 de diciembre, continuará abierta hasta el 5 de enero. La tarde de Reyes será su despedida. El gran atractivo pictórico lo ponen sin duda los cinco lienzos de gran formato de Joaquín Ilundáin, pintor que vive en la localidad desde hace varias décadas. Otro artista, Christophe Caro, ofrece tres obras, muestra que se ha intercalado con una intensa actividad expositiva en los últimos meses, tanto en España como en el extranjero. Precisamente no acudió a la inauguración por hallarse en otro compromiso. Junto a ellos, un lienzo de una profesora de plástica, Txus Pérez, y el trabajo de varios aficionados con distintos grados de destreza: Mila Garayo (4), María Antonia Gil (3), Rafael Erice (3), Juan Carlos Elorz Ripa (4), Jesús Antona (4) y Silvia Zabala.
¿Entre 200 vecinos nueve pintores? "A nosotros también nos sorprendió, no pensábamos que íbamos a tener tantos", confiesa José Carlos Oroquieta, uno de los miembros de la junta que se encarga de enseñar la casa al público los sábados y domingos en horario de apertura del bar, de 11.30 a 14.30 y de 18 a 10 horas. "Si alguien tiene interés en verla puede solicitarlo en otro momento", brinda.
El primer balance es positivo, el primer fin de semana pasaron 50 personas. "Es un número más que aceptable para nuestras pretensiones", ratifica. La convivencia entre profesionales y aficionados, así como la variedad de estilos, trazo, dominio y temas confieren a esta amalgama lienzos un valor en su propia diversidad. "Ser amateur o experto no importa tanto. Cuando se ama un tema uno siempre se da al máximo", valora Joaquín Ilundáin. "Para algunos de estos aficionados el tener colgado un cuadro al lado de otro de un profesional es un orgullo por sí mismo", concede Oroquieta.
Con sus tres plantas, Casa Usúa ha dado una renovada vitalidad al pueblo desde agosto. En la planta baja ha abierto un bar que presta servicio todos los días. En la primera una biblioteca con mil volúmenes recopilados entre habitantes y conocidos realiza sus préstamos los viernes por la tarde. En el tercer piso, una gran sala es el escenario de la exposición. De momento, se han organizado varias actividades, clases de yoga todas las semanas y cuentacuentos y chocolatada para los niños los primeros sábados de mes.