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Entrevista a Xabier Sáez de Jaúregui

'El debate del abastecimiento sur y la extracción en Valdega es enriquecedor'

  • Xabier Sáez de Jaúregui tiene 56 años, ejerce el oficio de pastor y es consejero independiente de la Mancomunidad de Montejurra
  • El medio ambiente es su entorno de trabajo y su mayor preocupación

Xabier Sáez de Jáuregui posa en la escultura de Carlos Ciriza, popularmente conocida como 'la gota', que preside la entrada de la mancomunidad. Su título real es 'Agua' y representa una gota de este elemento realizada en bronce

'El debate del abastecimiento sur y la extracción en Valdega es enriquecedor'

Xabier Sáez de Jáuregui posa en la escultura de Carlos Ciriza, popularmente conocida como 'la gota', que preside la entrada de la mancomunidad. Su título real es 'Agua' y representa una gota de este elemento realizada en bronce

montxo a. g.
1
29/11/2013 a las 06:01
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  • R. aramendía. Estella
El de Xabier Sáez de Jaúregui Martínez de Guereñu es un perfil que armoniza rasgos aparentemente contradictorios. Nacido en Artaza hace 56 años, cursó estudios superiores en Ingeniería Técnica Agrícola en Pamplona, pero mantiene el oficio de pastor y quesero de sus ancestros en un hábitat aislado y pegado a la tierra, el caserío de Urra, con apenas tres familias que lo habitan.

Ha sido alcalde de Améscoa Baja dos legislaturas y lleva más de una década como consejero independiente de la Mancomunidad de Montejurra, la institución más grande de Tierra Estella, un puesto de libre designación. "No hay sueldo, se cobra por asistencia a sesión. No sé ni cuánto es, porque lo doy todo a una ONG". En la administración de la mancomunidad dan los datos. "Son cien euros por sesión, unas seis o siete al año". ¿Qué méritos reúne Sáez de Jáuregui para el cargo? "Independencia de criterio", señalan en la institución. "¿Espíritu conciliador?", se interroga a sí mismo el entrevistado.

Aúna un cargo público y un oficio solitario. ¿Cómo se gesta semejante combinación?

Siempre he tenido claro que quería hacer algo con lo que me sintiera a gusto. Cuando era estudiante veía en la ciudad una parte muy positiva, que en la edad en que estás descubriendo es muy interesante. Con los años me di cuenta de que estaba más a gusto recogido, cerca de estos árboles y estas piedras. Para mí el sentimiento de pertenencia es muy importante. A la mayoría de la gente le gusta ir a buscar lugares nuevos. Una vez llegué a Valladolid y fue por casualidad. En Madrid he estado tres veces, en manifestaciones. No tengo especial interés por ir a ningún sitio más.

¿De dónde viene la preocupación por el bien común?

Desde muy pequeño he tenido el impulso de ayudar, una cierta sensibilidad social. También tengo la conciencia de que lo que yo hago influye en otros, el llamado "efecto mariposa", y otra de las cosas que más me satisface es ver que las cosas que he hecho, al cabo de algún tiempo, han servido para algo.

¿Y ha sentido eso en los puestos que ha desempeñado?

Lo malo que tienen los cargos públicos es que en tus manos están muchas menos cosas de las que piensas antes de entrar. La idea de cambiar las cosas de repente es imposible, cambian despacio. Las transformaciones reales son lentas.

¿Su mayor logro?

Entré en la mancomunidad para intentar sacar adelante la planta de residuos de Cárcar, y para mí eso sí que fue un cambio significativo. Fui un peón pequeño, pero me sentí partícipe de la historia. Junto con Eusebio Gainza y otros dos compañeros había preparado un informe a favor. Yo me ocupé de la parte de compostaje. Fuimos un grupo de visionarios de algo que entonces era muy adelantado a su tiempo. Hubo que ilusionar a la sociedad, convencer a la asamblea y conseguir los apoyos en Pamplona. He intentado que se siguiera esa dirección, en la de que los residuos son competencia individual pese a que los gestione un ente público.

Años después hubo un conflicto importante en la comarca con el llamado "vertedero" de Los Arcos. ¿Qué postura mantuvo en ese caso?

En aquello no participé demasiado. Esta es una sociedad razonablemente compleja y no hay soluciones drásticas y simplificadas. No hay que renunciar a entender los planteamientos del otro, aunque sean por interés, que también son lícitos. Tenemos que ser conscientes de que los residuos existen. ¿La solución es mirar para otro lado? No. ¿Que nadie desea que le pongan un vertedero en casa? También. Queremos mantener la vida que llevamos sin tener en cuenta que lo que hacemos otro, en algún sitio, lo va a pagar.

La polémica ha llegado al proyecto de abastecimiento de la zona sur y los dos pozos de extracción. En Valdega se argumenta que no ha habido información y otras irregularidades, como que las concesiones no existen. ¿Qué puede decir?

De lo que no tengo toda la información suficiente, me callo. Pero si administrativamente las cosas no se han hecho correctamente, el responsable tendrá que dar las explicaciones donde las tenga que dar y cada palo aguantará su vela. ¿Le disgusta la oposición?

El debate que se puede plantear es enriquecedor. El conocimiento que va a tener la gente de ciertos aspectos de la gestión del agua que antes no sabía y que ahora se va a conocer está muy bien. Creo que la información tiene que ser transparente en todos los ámbitos de la administración. Y si en un momento dado hay que modificar alguna cosa, se modificará. Y no hay más. El control social de las decisiones públicas es uno de los mayores bienes de la democracia.

¿El proyecto es adecuado?

El agua que se extrae de la superficie se quita directamente al río. Pero si se toma de pozos, como Ancín, de lo que se saca sólo el 20% iría al río. De cien litros extraídos en Mendaza serían 6. Se está hablando de un pozo de apoyo en el lugar donde menos repercusión medioambiental tiene. Para garantizar el suministro hay que tener dos bombas, por si una se estropea, pero no está previsto utilizarlas al mismo tiempo.


  • Valdega
    (29/11/13 10:56)
    #1

    Llevo viendo el Ega cada día desde hace 47 años: cuando yo nací había cangrejos autoctonos, camarones, nutrias, anguilas, truchas, barbos loinas chipas... Ahora es un cementerio sin vida. Esporadicamente echan truchas para despistar. Montejurra ha sido una desgracia para el Ega. En verano y otoño lo dejan tan seco que se queda en un regacho

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