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Solidaridad

Dos hermanas de Estella nadan para financiar un proyecto de oncología infantil

Arancha y Ainhoa Ruiz de Larramendi afrontarán 60 kilómetros a mar abierto por el Cabo de Gata en una travesía para financiar un proyecto de oncología infantil en el Hospital la Paz de Madrid

Arancha y Ainhoa Ruiz de Larramendi durante un entrenamiento en la piscina de Ardantze, en Ayegui, con Montejurra al fondo.

Arancha y Ainhoa Ruiz de Larramendi durante un entrenamiento en la piscina de Ardantze, en Ayegui, con Montejurra al fondo.

Actualizada 28/04/2017 a las 11:10

Los planes en las aguas almerienses del Cabo de Gata que esperan en agosto a dos hermanas de Estella rompen con los propios de un destino vacacional. Cuando Arancha y Ainhoa Ruiz de Larramendi Fernández se reúnan allí el próximo verano con nadadores de otros puntos de la geografía española lo harán para afrontar un reto en mar abierto a través de 60 kilómetros de costa que cubrirán en cinco etapas consecutivas del 22 al 26 de agosto.

Unos 12 kilómetros por día para un reto que pone a prueba su resistencia deportiva con un fin solidario, recaudar fondos con los que apoyar uno de los proyectos de la Fundación Cris contra el cáncer. El que les lleva a movilizarse tiene como objetivo el Hospital La Paz de Madrid y la ampliación de su planta de oncología infantil.

Las dos, junto a ocho compañeros, harán del proyecto 'Mójate por la vida' un medio para financiar la Unidad de Nuevas Terapias Avanzadas para Cáncer Infantil en la octava planta de ese centro hospitalario. Hacen falta 450.000 € que se recaudarán con distintas iniciativas. La que implica a las hermanas Ruiz de Larramendi se ha marcado como objetivo obtener 60.000 € mediante la travesía Cabo de Gata-Níjar.

Consumada nadadora -cuenta en su haber logros como el primer puesto en su categoría en la Liga Máster Norte y el segundo en la guipuzcoana de aguas abiertas- Arancha Ruiz de Larramendi tiene ahora por delante un motor distinto, el deseo de contribuir a la investigación de una enfermedad en la que el diagnóstico precoz juega a favor de la esperanza de vida. Vinculada a Almería por ser el lugar de residencia de su hermana Ainhoa, en septiembre de 2016 tomó parte ya en la travesía de Los Puertos, 8 kilómetros Roquetas-Aguas Dulces, también con un fin solidario para apoyar a una asociación de disminuidos.


CON LA FUNDACIÓN CRIS


Fue el punto de partida de lo que ahora está en marcha porque, a partir de ahí, varios de aquellos nadadores se plantearon avanzar en esa cara social del deporte y la Fundación Cris apareció en su camino. “Mi cuñado conocía a algunas personas de la fundación y la verdad es que se nos fueron los ojos hacia el tema de los niños”, señala.

Arancha Ruiz de Larramendi añade que les decidió también la transparencia de una entidad que da cuenta a través de su web de todas sus memorias económicas. Con proyectos repartidos por toda la geografía española y un equipo de diez nadadores de puntos diferentes del país, la decisión se inclinó hacia el Hospital La Paz como cohesión de todas las procedencias.

Siempre ligada a la natación, desde que ejerció años atrás como monitora en el Obeki, no lo dudó ni un instante cuando le llegó la oportunidad de implicarse. Fisioterapeuta de profesión, esta vecina de Estella de 45 años y madre de tres hijos volvió a entrenar cuando la edad de la más pequeña se lo permitió. No ha parado desde entonces. Ligada al club de natación local Urederra, al que asegura debe muchos de sus logros, acumula experiencias en distintas aguas pero nada hasta la fecha como lo que se le plantea en el Cabo de Gata-Níjar, un parque natural marítimo-terrestre cuya especial protección ha hecho necesario pedir permisos para atravesarlo a nado. “Hablamos de 60 kilómetros en recto, pero es una zona de muchas corrientes en aguas abiertas que nos va a exigir aguantar durante cinco días. ¿Qué me preocupa? Sobre todo, cómo esté el mar, las medusas y resistir día a día”, apunta.

El soporte logístico encontrado en instituciones y empresas respalda su reto porque, cuando se adentren en el agua, dispondrán de un barco con suministros médicos y con el control del grupo desde un kayak porque la idea es que naden juntos. “En teoría, debemos ir todos a la vez e ir adaptado los diferentes ritmos. Gracias a mi club puedo llevar a cabo mis entrenamientos y, aunque en esto iré sola, tengo su respaldo”, subraya en referencia al Urederra, organizador en la ciudad de eventos solidarios como las 24 horas de natación de Navidad.

Los entrenamientos de la piscina cubierta del polideportivo estellés y los del verano en el pantano de Alloz están detrás de una preparación que volcará ahora en Cabo de Gata las condiciones adquiridas. Lo mismo ocurre con travesías más cortas pero que -recuerda- no se le olvidan por la dureza de sus condiciones. Los 2.850 metros en el Cantábrico entre Guetaria y Zarautz de 2012 o la prueba que llaman “infierno cántabro” -la “más dura y bonita” que ha vivido- forman parte de este mismo bagaje.


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