Emprendedores
La apuesta que mantiene viva la llama del taekwondo en la comarca de Sangüesa
Marta Planillo Armendáriz tomaba hace poco más de un año las riendas de la escuela de taekwondo Kwon, junto a Óscar Erdozáin, evitando así su desaparición y la de 80 fichas de deportistas, muchas de niños y jóvenes


Publicado el 07/04/2026 a las 05:00
Cuando llegó el momento de dar un paso al frente, el amor por el deporte con el que había crecido desde pequeña y que tanto le había aportado pudo sobre todas las dudas. La escuela de taekwondo Kwon, con 80 fichas deportivas, sobre todo de niños y jóvenes de 4 a 16 años, pero también de adultos, sigue adelante en la comarca de Sangüesa gracias al relevo generacional. Marta Planillo Armendáriz, sangüesina de 31 años y empleada en una empresa cárnica local, tomaba las riendas de la misma para mantener y continuar la labor y el buen hacer desempeñado desde hacía 30 años en la zona por Josetxo Sagarra, fundador de esta escuela (en octubre de 1994) que primero funcionó en Sangüesa y que luego, durante muchos años, tuvo su sede principal en el Hostal Latorre de Liédena.
“Diferentes motivos obligaron a Josetxo a retirarse, y me planteó si estaría dispuesta a seguir con la escuela, sobre todo por evitar dejar en la estacada a todo el alumnado”, afirma Marta Planillo, quien empezó a formarse en este arte marcial en la misma en 1999, cuando tenía 4 años. “Desde siempre he practicado taekwondo, así como baloncesto con el club Cantolagua, donde empecé a los 7. Mi vida está ligada al deporte”, refiere.
Puesto el reto encima de la mesa, habló con Óscar Erdozáin, otro alumno veterano de Sangüesa, comerciante textil de 55 años, y entre los dos apostaron por hacer equipo. “Pasamos a ser los entrenadores de la escuela, aportando cada uno distintos saberes desde nuestra experiencia”, indica Planillo. La escuela Kwon consta hoy a su nombre, y la gestionan entre los dos a través de una empresa. “Además de por amor al taekwondo, no nos parecía bien ver cerrar otro servicio en esta zona”, añade.
DISTINTAS ETAPAS
En su momento, sobre 2010, la escuela de taekwondo alcanzó su “momento álgido”. “Éramos el club con más licencias de Navarra, y además de en Liédena se daban clases en Aibar, Cáseda, Sangüesa, Lumbier… y hasta Ochagavía”, relata Planillo. “Varios jóvenes nos sacamos el título de entrenador y colaborábamos con Josetxo”. Luego, a partir de la pandemia de covid, “todo bajó mucho”.
El relevo se produjo en diciembre de 2024. “Si un arte marcial ya es un deporte minoritario, lo es más en un entorno rural como este. Con todo el camino andado por Josetxo, qué menos que mantener y transmitir lo aprendido”, considera Planillo. Y defiende que, además de la faceta deportiva, “es un deporte que ayuda a conocer gente”. “Trabajamos en horquillas de edad muy grandes, de 4 a 10 años y de 10 a 16, fusionando diferentes generaciones, algo que no pasa por ejemplo en fútbol u otros deportes, donde solo se juntan los de cada edad”, indica.


Con el cambio de manos, la escuela también cambió de sede. “Pasamos de Liédena a Sangüesa. Ahora estamos en una sala alquilada por Zangozako Ikastola. Todo el material es del club. Tenemos un tatami de muchos metros cuadrados y no se puede poner y quitar cada día”, refiere. Además, mantienen una clase extraescolar en el colegio Luis Gil de Sangüesa a través de la apyma.
Dan clases los martes, miércoles y jueves por las tardes. “Los dos entrenadores nos vamos turnando por semanas, y también nos apoya José Mª Idiazabal, con más de 40 años de experiencia”, dice Marta Planillo.
El alumnado procede de Sangüesa, Aibar, Cáseda, Liédena, Lumbier, Sos del Rey Católico… “Y está muy compensado entre chicas y chicos, que entrenan juntos”. Actualmente, se participa en la llamada Liga Interclubes.
¿Qué aporta el taekwondo a quien lo practica? “Josetxo nos lo trasmitió muy bien. Más allá de dar patadas o puñetazos, que es lo que se ve desde fuera, tiene algo más profundo. Disciplina, trabajo interior, respeto, constancia… Es un deporte individual donde mejorar es solo cosa tuya, donde conoces tus límites y que te enseña a reponerte de los golpes de la vida y a seguir adelante”, asevera.
A pesar de que dar este paso adelante le ha supuesto “sobre todo invertir mucho tiempo fuera del trabajo”, se muestra contenta por haberlo hecho (buscó apoyo en Cederna Garalur y una asesoría externa). “Es algo en lo que creo, lo hago con gusto y porque quiero”, sentencia, insistiendo en su agradecimiento a Josetxo Sagarra por todo lo que le ha enseñado.