LIZOÁIN

Un parque celta a 20 km de Pamplona

  • Lizoáin acaba de inaugurar un parque con 19 árboles de diferentes especies que recrea el antiguo calendario celta, cultura en la que el árbol era símbolo de vida. Nace especialmente gracias a la colaboración vecinal a través de la sociedad Ripakoa.

ASER VIDONDO . LIZOÁIN

Publicado el 22/07/2011 a las 01:03

LOS celtas han "conquistado" Lizoáin. O al menos lo ha hecho parte de su cultura. Y es que acercarse hoy al entorno de la antigua iglesia de San Miguel de esta pequeña localidad del valle de Lizoáin-Arriasgoiti es como echar la mirada atrás miles de años y tomar parte del vínculo que el pueblo celta mantenía con el mundo natural, donde el árbol era símbolo de vida. Lizoáin, a 20 km de Pamplona en dirección Aoiz, acaba de inaugurar un parque en torno al calendario celta.

"Es único en Navarra y, posiblemente, en España", destaca Lourdes Escribano Galán, miembro de la sociedad Ripakoa del valle, promotora de este proyecto al igual que otros de recuperación de patrimonio con voluntariado en la última década.

El parque presenta una forma circular. Por una parte, se ha plantado un árbol diferente por cada uno de los 13 meses de 28 días del calendario lunar celta (abedul, serbal, fresno...), siguiendo el sentido de las agujas del reloj. Los meses se nombran según el árbol que florecía o fructificaba en esa época. Abren y cierran ese círculo dos árboles más, el abeto y el tejo, que representan, respectivamente, el primer y el último día del año, el 24 y el 23 de diciembre.

La instalación se completa con otros cuatro árboles distribuidos en la parte central, uno por cada estación: invierno (haya), primavera (retama), verano (tilo) y otoño (álamo temblón).

En el centro radica una fuente de piedra con símbolos celtas realizada por Peio Iraizoz, y también se han instalado varios bancos de madera, además de carteles que explican el proyecto.

El parque celta de Lizoáin ha tenido un presupuesto de 18.639 euros, y el 70% ha llegado a través del programa Leader, de fondos europeos, gracias a Cederna Garalur. El resto lo ha puesto el Ayuntamiento (lo forman 13 pueblos y 300 habitantes). "No hubiera costado esta cifra si no hubiese colaborado la gente de modo voluntario y altruista", expone la alcaldesa, Amaia Ekisoain. Se ha ejecutado en los últimos 14 meses.

Un mes, un árbol

Ripakoa propuso la idea, y la forma final se la dio Pello Zabala Bengoetxea, monje franciscano en Arantzazu (Guipúzcoa) experto en las culturas celta y vasca ("están muy ligadas, hubo intercambio"). Por ejemplo, ha dado sentido a la ligazón entre un mes y un árbol. "El mes 9 se corresponde con el avellano, símbolo de la sabiduría y la fertilidad, y cuyo fruto también necesita 9 meses de desarrollo", dice.

70 niños plantan sus árboles

El parque celta de Lizoáin se completa con otra iniciativa que pretende implicar a las generaciones actuales y venideras con el proyecto. "Alrededor de 70 niños ligados al municipio han podido plantar ya un árbol autóctono con su nombre y fecha de nacimiento en un cartel, adquiriendo el compromiso de cuidarlos a futuro. Así, ellos y sus familias quedan ligados a esta idea", apunta la alcaldesa. Carlos García, agente de desarrollo de Cederna Garalur, destaca que el proyecto global "es innovador y positivo, pues valoriza el patrimonio rural, busca un encuentro entre los 13 pueblos del valle, conlleva una relación entre niños y mayores, y se trata de una iniciativa sostenible y que defiende una educación ambiental".

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