La música supone una parte importante en la vida de José Luis Molina Fernández. A sus 47 años, casado y padre de tres hijos, trabaja como programador informático en su propia empresa y combate el estrés diario con una afición, la música, que ha marcado su trayectoria. Estudiante en el conservatorio de clarinete, ahora toca el trombón y la guitarra en diferentes conjuntos. Miembro fundador, junto a un grupo de amigos de juventud, de la orquesta Odeia, se ha situado al frente de la charanga impulsada en mayo pasado en el valle de Ezcabarte. Residente en Arre casi desde que se casó, hace veintiún años, aspira a que el grupo de jóvenes componentes puedan poner en práctica lo que han aprendido durante años de formación en la escuela de música. Personalmente, disfruta con su particular "vía de escape" y valora la implicación de jóvenes músicos en el nuevo grupo. "Ellos son lo importante. Sin su implicación no habría charanga", repite.
Su nombre está ahora asociado a la charanga de Ezcabarte como director, pero la música siempre ha formado parte de su vida, ¿no?
Así es. De hecho, muchos en Arre me identifican como el músico y saben que toco en una orquesta y al fundar la charanga se dirigieron a mí y encantado. Toco también en una orquesta con amigos a los que conocí de pequeño. Es un escape interno al estrés del trabajo, igual que a otros les ayuda jugar un partido de fútbol o echar una partida de cartas. Me da vida y siempre ha sido así.
¿Cuál ha sido su trayectoria musical?
Estudié en la escuela de Burlada y empecé enseguida en la banda y después estudié clarinete y solfeo en el conservatorio Pablo Sarasate. Estoy en esto desde los catorce años y un grupo de amigos de banda de Burlada formamos en 1991 la orquesta Odeia y ahí sigo. Además, he formado parte de charangas y grupos que tocan por las calles, en fiestas, en Sanfermines,...
¿Y cómo llegó a este nuevo grupo?
Vivo en Arre hace más de veinte años y aquí han nacido mis hijos. En el pueblo me conocen como músico porque con la orquesta hemos tocado en fiestas del pueblo. Cuando estaban trabajando en la idea de la banda de llamó la anterior alcaldesa, Carola Gutiérrez, y decidí implicarme. Fue en mayo o junio, pero esperamos a después del verano para empezar a trabajar y aquí estamos.
¿Y cómo va el grupo? ¿Cuántos componentes son y qué actividad van teniendo?
Ya somos trece, cinco de ellos del valle, porque aunque dimos voces entre estudiantes de música no sólo vinieron vecinos, sino también amigos suyos de la escuela de música o de la banda de Burlada. Hay tres que son de Villava, dos de Burlada y dos de Pamplona. Son chicos y chicas de entre 13 y 19 años.
¿Y está contento con el número de componentes?
Es un buen número para una charanga. Me gustaría que fueran más, pero contamos con los instrumentos básicos: saxofón, trombón, trompeta y percusión. A lo mejor, con algunos músicos más, iríamos mejor porque serían más autónomos y ese es mi objetivo, que ellos vayan cubriendo etapas y actuando donde les guste hacerlo.
A pesar de que están en "pañales" ya se han estrenado en el valle.
Así es. La verdad es que vienen muy preparados y yo les llevo el repertorio y las partituras de las piezas que elegimos y van saliendo enseguida y por eso ya debutamos en las fiestas de San Román en Arre. La pena es que hay algunos chavales que por el instrumento que tocan se descartan de la txaranga. Personalmente estaría encantado de colaborar en otro grupo, una fanfarre o similar, porque me gusta que los jóvenes tengan oportunidad de poner en práctica lo que con tanto esfuerzo aprenden en la escuela.
¿Y tienen nuevos planes?
Estamos ensayando con niños villancicos para el día 23.
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