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PAMPLONA

Recuerdo al arquitecto Florencio Ansoleaga en el Archivo de Navarra

La exposición con motivo del centenario de su muerte se podrá visitar en diciembre

Fachada del Archivo de Navarra.

El Archivo ofrece talleres sobre la conquista de Navarra

Fachada del Archivo de Navarra.

ARCHIVO
Actualizada 01/12/2016 a las 13:11
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Con motivo del centenario de la muerte del arquitecto Florencio Ansoleaga, el Archivo de Navarra dedicará la microexposición del mes de diciembre a recordar su figura y legado. Su nombre está vinculado al Archivo de Navarra por haber sido autor del diseño del edificio que acogió su sede durante más de un siglo de su existencia, entre 1898 y 2004, y que todavía se yergue tras los jardines del Palacio de Navarra, en avenida de San Ignacio.

La microexposición, de acceso libre y gratuito, permanecerá abierta durante el mes de diciembre en la galería baja del Archivo Real y General de Navarra. Los horarios de visita son de lunes a viernes de 8.30 h. a 14.30 h. y de 17.00 h. a 20.00 h., los miércoles de 8.30 h. a 20.00 h. y los fines de semana y festivos de 11.00 h. a 14.00 h.

ARQUITECTO PROVINCIAL

El desempeño por Florencio Ansoleaga de múltiples cargos en la administración provincial, así como su participación en la vida cultural de la Navarra de fines de siglo XIX y principios del XX, ha hecho que el Archivo de Navarra conserve múltiples documentos sobre su trayectoria profesional.

En primer lugar, la microexposición muestra la notificación de su nombramiento en 1877 como arquitecto provincial por la Diputación Foral y Provincial de Navarra. A la notificación acompañaba otro documento, que también se expone, en el que se detallan las obligaciones que conllevaba el cargo de arquitecto provincial, subrayando como función más característica la redacción de los proyectos para edificios provinciales o, en su caso, de los pliegos de condiciones necesarios.
 

Como arquitecto provincial también le correspondía proponer las mejoras necesarias para la conservación y reforma de los edificios públicos. Como ejemplo de ello, la microexposición alberga también un interesante ejemplo de publicidad comercial del siglo XIX. Se trata de un curioso catálogo en lengua inglesa de molinos de viento elevadores de agua, que la empresa británica John Warner & Sons le remitió en 1880 en el marco de las gestiones para la propuesta de adquisición de un molino con el que elevar agua de pozo en el antiguo Hospital Civil de Pamplona, situado en la actual sede del Museo de Navarra.

Sin embargo, de todas las obras que realizó como arquitecto provincial, la más destacada fue el proyecto de Museo y Archivo Provincial, firmado en 1887 y concebido como un edificio independiente en el jardín del Palacio de Navarra.

Florencio Ansoleaga siguió en esta obra un estilo ecléctico y al mismo tiempo inspirado en la arquitectura clasicista, al que incorporó un programa iconográfico dedicado a la historia de Navarra. Dicho proyecto, del que se expone el alzado de la fachada, sería ejecutado pocos años después, con algunas modificaciones y con su destino ya reservado exclusivamente para Archivo de Navarra, institución de la que fue sede entre 1898 y 2004.

BIOGRAFÍA

Florencio Ansoleaga y Elizondo nació en Pamplona en 1846. Siguió la estela profesional de su padre y cursó estudios de arquitectura. Fue nombrado arquitecto provincial y arquitecto diocesano. Demostró su interés por las cuestiones históricas, artísticas y arqueológicas en el seno de la Asociación Éuskara de Navarra y en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la que fue académico correspondiente desde 1877. Así mismo, ejerció la vicepresidencia de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, desde la que promovió en 1910 la instalación de un primer museo navarro de arqueología en la sede de la antigua Cámara de Comptos.

A raíz de su nombramiento como arquitecto provincial recorrió Navarra como responsable de las obras promovidas por la Diputación. También trabajó para el Ayuntamiento de Pamplona y fue arquitecto diocesano. En este último ámbito realizó sus obras más conocidas en Pamplona, especialmente los conventos de nueva planta que construyó, como el de las Siervas de María, el de las Hermanitas de los Pobres o el colegio de las Ursulinas, la restauración de los atrios de San Nicolás y San Saturnino y las fachadas de las iglesias de San Agustín y San Lorenzo.

El 21 de diciembre de 1916 fallecía después de una vida dedicada a la arquitectura, a la restauración de edificios históricos y a la investigación.


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