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Charla sobre las fortificaciones de Cádiz en el Condestable

  • Alberto Ramos Santana será el encargado de analizar el excepcional caso de las murallas gaditanas

Murallas de Cádiz, con el castillo de San Sebastián al fondo.

Charla sobre las fortificaciones de Cádiz en el Condestable

Murallas de Cádiz, con el castillo de San Sebastián al fondo.

CEDIDA
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Actualizada 26/05/2015 a las 12:28
  • DN.es. Pamplona
El nombre fenicio de Cádiz es Agadir, o sea, ciudad cerrada. Su posición estratégica de ‘tómbolo’ (casi una isla unida a tierra por una fina franja de terreno) ha marcado su historia. Tuvo murallas medievales de las que quedan vestigios y, en el siglo XVI (1598) Cristóbal de Rojas inició la construcción de la muralla moderna, que siguió perfeccionándose hasta el siglo XIX con baluartes y fuertes como el Castillo de Santa Catalina o el Frente de Vendaval. Esa posición de plaza fuerte le permitió pasar a la Historia cuando allí se reunieran las Cortes de Cádiz para alumbrar La Pepa, la Constitución liberal de 1812.

El Patrimonio Fortificado es parte de la idiosincrasia de Cádiz y, a diferencia de otras ciudades españolas, cuando llegaron los vientos del derribo de fortificaciones al hilo de la Ley del Ensanche, la ciudad decidió conservar el 80% de las estructuras que hoy son un importante reclamo turístico, de ahí el título de la sesión ‘Murallas de Cádiz: un caso singular en el modelo global de los derribos’. Y es que, en este caso, el problema de espacio no pasaba por la destrucción de la muralla, sino por las restricciones constructivas impuestas por la jurisdicción militar en el interior del perímetro fortificado.

Para hablar de todo esto estará este miércoles en Pamplona el doctor en Historia y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Cádiz, Alberto Ramos Santana. Será la última conferencia del ciclo ‘¡Viva Pamplona! El derribo de las murallas. 25 de julio de 1915, día de júbilo extraordinario’. Como las cinco anteriores, a las que ha asistido un promedio de algo más de 100 personas, tendrá lugar en el Palacio del Condestable a las 19.30 horas. Las 12 visitas guiadas previstas ‘Viaje al interior de los baluartes’, incluyendo las de 29 y 30 de mayo, han tenido 399 participantes.

4,5 KILÓMETROS DE MURALLAS PAGADAS GRACIAS AL COMERCIO CON AMÉRICA

La génesis de las murallas gaditanas es peculiar hasta en su financiación. Lienzos, baluartes, baterías y fuertes se construyeron durante tres siglos con cargo a los impuestos de las exportaciones portuarias de vino, vinagre, aguardiente, aceite y otras mercaderías hacia el Nuevo Mundo; primero compartiendo la exacción con Sevilla y luego como monopolio, ya en el siglo XVIII, albergando la Casa de Contratación de Indias (desde 1717). Para hacerse idea de la envergadura, algunos de los elementos fortificados, como el Baluarte de San Carlos que se encargaba de proteger la entrada a este importante puerto, llegó a albergar hasta 55 bóvedas y 90 piezas de artillerías.

Tras el inestable siglo XIX, el 3 de marzo de 1906 comenzó el derribo de las murallas de Cádiz para paliar la crisis obrera y facilitar la expansión de la ciudad. Sin embargo solo se acometió el llamado Frente del Puerto ya que las únicas construcciones posibles en una isla eran las que se elevaban comiendo terreno al mar. Y es que el problema de Cádiz era otra, la imposibilidad legal de construir en el terreno circundante a los tres fuertes que permanecían bajo jurisdicción militar, las llamadas 'Zonas Polémicas'. Eso no se resolvió hasta 1931 y la Guerra Civil y la crisis ralentizaron las nuevas construcciones en el centro histórico hasta mediados de los años 50.

Quizá por ello hoy se conservan cuatro kilómetros y medio de murallas, que circundan el perímetro de la ciudad histórica, además de los castillos de Santa Catalina y San Sebastián y la Puerta de Tierra, un elemento barroco, único acceso entre la ciudad nueva y la antigua y una de las imágenes más conocidas de la ciudad.

EL PONENTE

Alberto Ramos Santana, doctor en Historia y catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Cádiz es, además director del Grupo de Investigación 'Esteban Boutelou'. Tras una breve etapa en la Universidad de Sevilla, Ramos ha desarrollado su trayectoria docente y académica en la Universidad de Cádiz, dirigiendo más de 20 tesis doctorales y coordinando una veintena de proyectos de investigación.

Habitualmente imparte cursos y conferencias en diversas universidades, centros de investigación y culturales en España y en el extranjero. Entre sus destinos: Estados Unidos de América, Cuba, Portugal, México, Italia, Rusia, Ecuador, Alemania, Reino Unido (y Gibraltar), Francia o Argentina. Sus investigaciones han girado en torno a la Historia Social, Historia de las Mentalidades e Historia de la Vitivinicultura. Es autor de numerosos libros, capítulos de libros, artículos científicos, y entre sus últimas publicaciones se encuentran: La Constitución de Cádiz y su huella en América ( 2011); La Constitución de 1812. Clave del liberalismo en Andalucía y Ocio y vida doméstica en el Cádiz de las Cortes, ambas de 2012 y Sainetes “manzanilleros” de Juan Ignacio González del Castillo (2013).



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