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El Archivo Municipal de Pamplona presta 19 objetos al Museo del Carlismo de Estella

  • Los elementos cedidos temporalmente sirven para reconstruir el cerco de Pamplona durante la segunda Guerra Carlista en el invierno de los años 1874-1875

Inauguración del suministro de agua del Arga desde Subiza a Pamplona durante el bloqueo en plena segunda Guerra Carlista.

El Archivo Municipal de Pamplona presta al Museo del Carlismo de Estella durante un año una veintena de documentos y objetos para su exhibición desde hoy

Inauguración del suministro de agua del Arga a Pamplona durante el bloqueo en plena segunda Guerra Carlista.

CEDIDA/A.M.P
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Actualizada 14/05/2015 a las 14:15
  • dn.es. pamplona
El invierno de 1874-1875 fue duro en Pamplona. En plena segunda Guerra Carlista las tropas tradicionalistas tenían puesto cerco a la ciudad, un bloqueo que tuvo carácter militar con las inevitables consecuencias sociales de desabastecimiento y carestía. Salvador Pinaqui Ducasse, un industrial de Bayona afincado en la ciudad tuvo la iniciativa, apoyada por el Ayuntamiento, de instalar una turbina en un manantial de agua cercano al Molino de Caparroso lo que permitió que, desde Subiza, el agua llegara a Pamplona durante el bloqueo. La Ciudad le concedió una medalla de oro, cuyo troquel y reproducción en bronce custodia el Archivo Municipal de Pamplona.

A partir de este jueves estos elementos, así como mapas, bandos, libros de órdenes militares, certificados sanitarios o expedientes de decomiso, hasta sumar 19, se podrán ver en el Museo del Carlismo de Estella. El Archivo Municipal de Pamplona ha cedido hasta principios de abril del año que viene para su exposición documentos y objetos que permiten reconstruir las implicaciones del bloqueo de Pamplona entre septiembre de 1874 y febrero de 1875.

Es una de las partes de la exposición temporal que este jueves abre sus puertas en este centro museístico que se abrió en 2010 y que tienen como misión el estudio del carlismo en el contexto de la historia contemporánea de los siglos XIX y XX. Los asedios y bloqueos, especialmente usados en el siglo XIX, fueron prácticas militares dirigidas a tomar el control de ciudades y puntos estratégicos durante los enfrentamientos bélicos, una estrategia que se extendió también al siglo XX como demuestran el sitio de Estalingrado (1942/1943) o el larguísimo cerco a Sarajevo (1992/1996). La muestra puede visitarse en lo siguientes horarios: de martes a sábado, de 10 a14 y de 16 a19 horas; domingos y festivos, de 11 a14 horas; lunes, cerrado.

DOCUMENTOS Y OBJETOS CARGADOS DE HISTORIA

No se ha dedicado mucha atención historiográfica al bloqueo de Pamplona, por considerarse marginal en la segunda Guerra Carlista. Sin embargo, el análisis del día a día a través de fuentes directas permite una aproximación detallada que carga de relevancia al episodio. Algunos de los documentos cedidos temporalmente por el Archivo Municipal para su exhibición son desde el padrón de vacas lecheras en Pamplona a 27 de diciembre de 1874, hasta los expedientes de decomiso de tocino y manteca por parte de la autoridad militar, pasando por partes de venta de vino ilegal en la calle Tejería o pases de autorización para poder salir de la ciudad. Eso en una Pamplona que, como recoge otro documento, seguía dispuesta a celebrar bailes de máscaras en Carnaval en su Teatro Principal.

Entre todos los objetos cedidos merecen especial mención los troqueles y la reproducción de la medalla conmemorativa concedida a Pinaqui el 3 de enero de 1875 "por el grandísimo servicio que prestó a esta ciudad durante el bloqueo último que sufrió la misma, al realizar un proyecto de elevación de las aguas del río para abastecer el vecindario, que se hallaba privado de ellas a causa de que los carlistas interrumpieron el curso de las que venían por el antiguo viaje de Subiza (...)".

La medalla original estaba realizada en oro, con los troqueles ahora prestados a Estella, unos troqueles posiblemente de origen francés. La medalla que se expone desde este jueves en el Museo del Carlismo –sin embargo- es una reproducción en bronce de la original realizada al año siguiente como parte de una serie de 50 copias, acuñadas por la Casa de la Moneda de Madrid. Esas medallas se repartieron entre concejales, autoridades civiles y militares y representantes del clero. En el anverso de la medalla Pamplona está representada con una alegoría (matrona romana identificada por las armas de la ciudad y acompañada por dos hijos) y Pinaqui como un ángel de la guarda. En el reverso la frase "Dio de beber al sediento" rodeada por una corona de laurel y la dedicatoria del elemento a Pinaqui por una "Pamplona agradecida".



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