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JORNADAS EN PAMPLONA

Jové: "Los derechos de los niños no se respetan, hay que escucharles más"

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13/12/2013 a las 06:01
  • J.P.E. PAMPLONA
La experta en psicología infantil y juvenil, autora de libros como 'Dormir sin lágrimas' o 'Ni rabietas ni conflictos', Rosa Jové, recuerda que los niños leen la comunicación no verbal y que saben cuándo los padres mienten. "Por eso estallan las rabietas", declara.


Opina que "los niños están mal vistos en cualquier lado". ¿Qué refleja de nuestra sociedad?

No tenemos ciudades adaptadas a los niños. La mayoría, aunque la distancia sea corta, no puede ir andando a la escuela, ni jugar en la calle. Hay que adaptar las ciudades y los servicios a los niños.

¿Cómo ve la salud emocional de padres e hijos? ¿Cuál sería su diagnóstico? ¿Y su receta?
La mayoría está estresada, lo que origina tensiones y conflictos en la convivencia diaria. ¿Mi receta? Tranquilidad y flexibilidad: salvo la enfermedad, no hay nada que deba hacerse hoy, ni de una sola forma.

¿Qué le inquieta?
La tolerancia de la sociedad a no respetar los derechos de los niños. En 2014 se cumplen 30 años de la convención de los derechos del niño y aún hay derechos como el de jugar libremente y participar en la vida cultural que no se respetan porque han de hacer deberes y hay centros vetados para ellos. O su derecho a la intimidad, cuando hay padres que les miran su diario íntimo o su correspondencia. Todo ello sin hablar de los castigos.

¿Y qué le genera una sonrisa?
Todavía me sorprende y sonrío cuando un niño me hace un análisis de sus padres o de los maestros: los clavan en la mayoría de los casos. Creo que a muchos psicólogos ya nos gustaría tener esa capacidad de análisis. Hay que escucharles más.

Padres y madres no se enteran de que...
Los niños leen la comunicación no verbal y en la mayoría de los casos los hijos saben cuando sus padres mienten. Por eso, a veces, aunque les prometamos algo, estallan en una rabieta.

A los políticos les falta...
Entender la realidad de un padre o madre que quiere criar a su hijo en pleno siglo XXI. No se dan cuenta de las verdaderas dificultades que genera la crianza y se limitan a poner parches en las leyes.

Dice que tiene el secreto de la conciliación laboral y familiar. Resúmalo.

Comparadas con Europa, nuestras políticas de conciliación de la vida laboral y familiar son irrisorias. Lo poco que hay, encima, deben asumirlo económicamente los padres y empresarios. Así, resulta que como padre te puedes acoger a una reducción de jornada, siempre y cuando te reduzcas el sueldo. Pues no le veo gran ventaja a la ley. Vale que menos da una piedra, pero esta medida se hace gracias a que los padres se reducen parte de su sueldo. Además, las bajas de 16 semanas son pocas, debería haber alguna fórmula para que las madres que quieran pudieran ampliar ese tiempo como sucede en otros países.

Cree que la crianza es cuestión de calidad y cantidad. Mire las calles, los parques... ¿Qué ve?
Las personas que comparten tiempo juntas van conociéndose más a fondo y casi sin hablarse uno sabe qué quiere el otro. Si no sucede, tenemos muchos casos de padres e hijos que son completamente desconocidos los unos para los otros. Si fomentamos que haya más tiempo de convivencia, dejan de necesitarse libros. Además, lo del tiempo de calidad es una patraña. Si a un niño le preguntas si prefiere estar toda la tarde con su madre en casa (aunque también deba hacer otras tareas además de atenderle) o solo una hora pero jugando, la mayoría demanda más tiempo.

¿Algún secreto más?
Mi consejo para los padres que vayan a tener un hijo es que ahorren en tiempo (guardarse las vacaciones para cuando nazca el niño, acumular horas extra, etc.) o en dinero para gastarlo en tiempo (ahorrar dinero para poder pagar a alguien que nos libere de las tareas domésticas o para acogerse a una reducción de jornada).

Confiese sus fortalezas y debilidades como madre.
Mi mayor dificultad fue conciliar la vida laboral y familiar. Creo que fue un ejercicio de creatividad y esfuerzo por mi parte y la de mi marido para atender a nuestros hijos como se merecían. Por otra parte, sé que no soy una madre perfecta pero todo lo he hecho con el corazón y pensando en el bien de mi familia. Si ha habido algún error, se ha intentado paliar, aunque de los errores se aprende. Por otra parte, mi mayor logro, aunque suene a tópico, son mis hijos. Como dice Carlos González de los suyos, quizá eran maravillosos desde que nacieron, pero secretamente guardo la esperanza de que mis cuidados y educación han contribuido a que sigan siendo maravillosos en la actualidad.




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