Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página HIBERUS | Google Plus Hemeroteca Edición impresa DN+ Tablet
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete
El Tiempo: Cargando...

La Hemeroteca
Anónimos populares

'Pamplona canta' se llama su empeño

  • Eulalia Jausoro Buñuales nació en Pitillas, en una familia de dos hermanos. Con 10 años entró en el coro parroquial. Para entonces ya cantaba jotas

Laly Jausoro, abrazada a una columna, en los porches de la Plaza del Castillo.

Laly Jausoro, abrazada a una columna, en los porches de la Plaza del Castillo.

Laly Jausoro, abrazada a una columna, en los porches de la Plaza del Castillo.

J.A.GOÑI
0
18/01/2016 a las 06:00
  • pilar fdez. larrea. Pamplona
Sus manos casi escalan, dibujan siluetas, a la velocidad de sus ojos, como si los hubiera entrenado. Por momentos, parece que podría prescindir de la voz, que con sus gestos elocuentes y una mirada tan expresiva se hiciera entender. En parte es así, pero la voz es una buena amiga de Laly Jausoro. Para hablar, y cantar, desde bien niña. Creció con las jotas, con la música del coro, se hizo adulta en concursos, y explora nuevos caminos, de la mano de la lírica y la ópera, camino de una soprano que nunca dejará de ser jotera.

Laly Jausoro Bañuales nació en Pitillas en diciembre del 67. La jota era uno más en casa. Se recuerda con la “guitarrica”, ensayando en el salón, cuando su padre regresaba del campo y le corregía algunos tonos. Con 10 años entró en el coro parroquial. “Me subía a un taburete con mis trenzas para que se me viera aunque fuera media cabeza. Qué pequeña era”, rememora tardes de funerales, o jotas en las procesiones, también las auroras y las rondallas. La adolescencia supuso en su caso una tregua musical. Hasta que poco antes de ir a la universidad escuchó en el pueblo al coro Ipar Doñuak. Le impresionó tanto. “El curica les habló de mí y entré”, relata una secuencia que desembocó en los concursos de jotas: “Fue en una comida, canté una jota y, casualidad, al lado comía el padre Valeriano Ordóñez, entre otros con Elena Leache”. Se acercaron y le preguntaron. En cinco años recibieron cien trofeos, en los certámenes de más renombre. Bajó de los escenarios hace algo más de veinte años. Se embarcó luego en otros proyectos, primero con el acordeonista Jesús Román y con Reyes Aristu, en el grupo Flores de Navarra. “Fueron cinco discos en cinco años, repertorio inédito para todas las merindades de Navarra”. Porque su tierra, las tradiciones y el folclore, no lo oculta Laly, son las pilas que cargan su entusiasmo.

Laly estudió magisterio. Trabaja en el colegio público de Sarriguren. No vive de la música. Ni se lo ha planteado. Pero la música le da vida.

Alegría Navarra, de Estella, fue otro de los grupos a los que dio voz, sin dejar de lado Javieradas y villancicos. Y hubo una pausa más en su vida, esta de tinte personal. Decidió dedicar tiempo a su única hija. Mañana cumple 17 años.

“Ahora he vuelto retomando todo”, resume una trayectoria de trazo grueso. Rescató a los joteros de la historia en un blog con Serafín Ramírez, que se hizo página y radio en internet, La Voz de Navarra. Colaboró dos años; también en la Rondalla Armonía. Y ahora ronda por la Agao, de la ópera.

“Llevo tres años, recibo clases de canto, exploro la lírica, sin olvidar mis raíces”, cuenta. Parece que ha llegado al final del un relato tan condensado que apenas toma aire. Qué va. Guarda lo mejor para las últimas líneas. Se llama Pamplona Canta, y es una asociación “altruista”, con el único fin de impulsar proyectos de la mano de las tradiciones. Tienen tres consolidados y uno más en cartera. “Uno es ‘Ya Falta Menos’, espectáculo que muestra el folclore de toda Navarra, en la semana presanferminera, en la plaza del Ayuntamiento, tras la actuación de La Pamplonesa. “Era una idea loca, decían, pero la plaza se ha llenado los dos años y esperamos un tercero”, apunta. El segundo es la ‘Concentración de la Jota Navarra en Pamplona’. Este año irá por la tercera edición, el fin de semana de San Fermín Txikito. “Nos reunimos en el café Iruña, y cantamos en el Casco Antiguo, para reunirnos luego en la capilla de San Fermín, donde se homenajea a alguna persona”.

El tercer proyecto tiene nombre casi aristocrático: ‘Encuentro Intercomunitario, Cultural, Gastronómico y Folclórico. Día de las Casas Regionales’. Se celebra en mayo, e integra a restaurantes y bares con una jornada sobre la gastronomía de las distintas zonas de España.



Comenta el contenido
Tu opinión nos interesa Tu opinión nos interesa

Rellena el siguiente formulario para comentar este contenido.






(*) Campo obligatorio

Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Lo más...
volver arriba
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual