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PAMPLONA

Un quinto piso para recibir al Alzhéimer

  • Antonio fue uno de los ocho fundadores de la asociación navarra de familiares de enfermos de alzhéimer

Antonio Domínguez, uno de los impulsores de la asociación que ayuda a familiares de enfermos de alzhéimer.

Un quinto piso para recibir al Alzhéimer

Antonio Domínguez, uno de los impulsores de la asociación que ayuda a familiares de enfermos de alzhéimer.

J. C. CORDOVILLA
1
09/11/2015 a las 06:00
  • Pilar fdez. larrea. Pamplona
Alzhéimer, dijo el doctor. Antonio Domínguez escuchaba atento. La década de los 80 consumía años y Osasuna había empezado a fichar jugadores extranjeros. “Aquella palabra me sonó a estrella del fútbol, creí que el médico bromeaba”, sonríe 27 años después. Salió de la consulta con un diagnóstico para la dolencia de su madre, pero sin saber hacia dónde caminar. Optó por mirar de frente a la enfermedad. Fue uno de los fundadores de la Asociación de familiares de enfermos de Alzhéimer de Navarra. La presidió durante varios años a los que pone apellido: “extraordinarios”.

Antonio nació en la calle Descalzos de Pamplona, en casa. El menor de dos hermanos, estudió en las escuelas de San Francisco. Quiso ser electricista y con este propósito se matriculó en Virgen del Camino. Estuvo un curso. “Cumplí 14 años y había que trabajar, empecé en Electricidad Joaquín Beunza, que eran vecinos, y luego en Transportes y Garajes USA, de recadero”, relata una trayectoria calcada a la de tantos otros de su generación. Jugó en Oberena y no estuvo lejos de Osasuna, pero bien lejos, tal vez demasiados para un futbolista, le tocó la “mili”. En Ceuta. En 1985 entró en Agropecuaria Navarra, donde ha sido feliz como responsable de logística en el transporte.

Antonio y su hermano se casaron, su madre enviudó y vivía sola en la calle Gaztambide. Le visitaban con frecuencia. Ella, Angelita, empezó a hacer cosas extrañas: la nevera llena de yogures, siempre yogures; manchas en su camiseta.... hasta que un día no supo volver a casa. Diagnosticada la enfermedad, Antonio acudió a una charla de Vicente Madoz en 1990. El psiquiatra les expuso sin tapujos a qué se enfrentaban. Y les dijo más: “De aquí tienen que salir voluntarios para crear una asociación de familiares”. “Costó que alguien levantara la mano, pero a esa persona seguimos otras siete: José Mari Goñi, Fefa Iturralde, Merche y Mª Jesús Barrena, Pilar Lizarraga, Juan Pablo Goyeneche, José Ramón Goñi y yo mismo”, recuerda. “No nos conocíamos de nada. Las primeras reuniones, allí mismo, en una sala cedida por las monjas del hospital Benito Menni, eran más bien grupos de apoyo”. Terapia, en fin. Pronto buscaron y encontraron apoyos, resortes con los que echar a andar. Terminaba 1990. En enero de 1991 les concedieron la primera subvención. Entraron socios, la mayoría amigos y familiares, y contaron con la implicación sin matices de doctores como Martínez Lage, el propio Vicente Madoz, o el centro Josefina Arregui de Alsasua.

Un quinto piso en alquiler fue su primera sede y unas jornadas en marzo de 1992 supusieron un aldabonazo para consolidar la asociación. En 1995 se amplió a toda Navarra y Antonio recorrió pueblos de norte a sur. Pudo hacerlo, no porque era el mejor, dice. Su empresa le dio facilidades para moverse. Así presidió también la Federación de asociaciones, que aún hoy mantiene su sede en Pamplona. Antonio y sus compañeros lo tenía claro: “Para cuidar bien a los enfermos, los cuidadores se tienen que cuidar”, enumera un verbo que es sustantivo. Por esto, el programa de vacaciones fue uno de los pioneros; con el mismo fin, dar un respiro a las familias, tejieron una red de voluntariado. Hace una década que ya no es cara visible en la asociación. Pero está dispuesto a echar una mano. Bien lo saben.

Un contrato relevo le jubiló con 60 años, así que ya lleva siete de paseos con Aitonak, de domingos de almuerzo con los amigos, de dianas en Sanfermines con La Pamplonesa, y de la “maravillosa” nietica de 5 años. Su madre falleció, cuidada “maravillosamente por sus dos nueras”.


  • cuidadora
    (09/11/15 19:03)
    #1

    gracias Antonio y a los demás por la asociación que creasteis. Hoy en día se sigue ayudando a personas como yo que en cierto momento nos vimos desbordad@ por la enfermedad del alzheimer. Gracias

    Responder


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