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HOSTELERÍA

El bar Mikael se enfrenta a su cierre después de 46 años

  • El local es de la parroquia de San Miguel, que ya ha comunicado a los arrendatarios que no va a renovar el alquiler
  • Los hermanos Ramón y Aitor Otazu son los encargados del bar que abrió en 1969 y donde trabajan cinco personas

El bar Mikael se enfrenta a su cierre después de 46 años

El bar Mikael se enfrenta a su cierre después de 46 años

Entrada al bar Mikael, junto a la parroquia de San Miguel, en la Plaza de la Cruz.

LUIS CARMONA
9
22/09/2015 a las 06:00
  • I.R. PAMPLONA
Después de 46 años de andadura, la historia del bar Mikael, en la Plaza de Cruz, puede acabar el próximo 31 de diciembre. Esa es la fecha en la que concluye el contrato de alquiler que los hermanos Aitor y Ramón Otazu Larrauri tienen con la parroquia San Miguel, la propietaria del bar- restaurante y del cine, en la planta baja del edificio situado en la Plaza de la Cruz. Si ambas partes no llegan a antes a un acuerdo para prorrogar el arrendamiento, el local cerrará sus puertas para dar paso a otras iniciativas. Se habla de que tanto el espacio del antiguo cine como el restaurante podría ser alquilado ahora a una gran superficie de distribución de alimentación.

Desde la parroquia prefieren no hacer ninguna declaración al respecto antes de la reunión del Consejo Permanente que tendrá lugar el lunes.

El cine y el restaurante Mikael fueron una iniciativa de la parroquia de San Miguel como una manera de generar ingresos. El Mikael abrió una Navidad de 1969 y la parroquia encomendó su gestión al padre de Aitor y Ramón Otazu, Juan Otazu Abete, que era además encargado del bar Savoy. Años más tarde, sus hijos cogieron las riendas del local que ha ido renovando sus contratos de alquiler progresivamente hasta ahora. “A mitades del año pasado me puse en contacto con la parroquia para proponerles la ampliación del comedor del restaurante y adecuar una pequeña barra en el exterior..., etc. Me dieron el visto bueno, pero fue a final de año cuando me advierten de lo contrario y me comunican que no van a renovar el contrato de alquiler del restaurante. La legalidad les ampara, por supuesto, pero no me parece justo que no se haya propuesto alternativa, la posibilidad de hacer un proyecto inclusivo . Y mi principal preocupación ahora y por lo que estoy peleando es por las cinco personas que trabajan en el Mikael”, expone Aitor Otazu. “Algunos llevan trabajando aquí más de 30 años”.

Otazu señaló que, a través del Arzobispado, se está intentando llegar a un acuerdo con la parroquia de San Miguel y ver la posibilidad de hacer un proyecto conjunto, en un plazo de tiempo razonable y más beneficioso para los trabajadores.

Durante estos más de 45 años, el Mikael se ha convertido en uno de esos bares de toda la vida del Ensanche. Otazu recuerda los años de colaboración y la labor social desarrollada con los párrocos de San Miguel, en especial cita a Ángel Echeverría, y lamenta la situación que se ha generado ahora.

El bar comenzó como el típico local de los 70, con una barra alargada y un montón de mesas y sillas. Después se transformó y fue uno de los primeros restaurantes italianos de Pamplona, en los años 80 y finalmente, tras una nueva reforma, se convirtió en el local que es ahora, con un restaurante que apuesta por la comida tradicional y los fritos de toda la vida en la barra.



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